Crónica de un emigrante fallido

A finales de 2015 decidí dejar el trabajo donde había estado los últimos cinco años y emprender camino al Reino Unido, con el objetivo de […]

A finales de 2015 decidí dejar el trabajo donde había estado los últimos cinco años y emprender camino al Reino Unido, con el objetivo de trabajar allí durante al menos un año. Siempre he trabajado como jefe de proyectos de desarrollo de software y me planteé trabajar allí de programador con un doble propósito, mejorar mi comprensión del inglés y mis conocimientos técnicos. Así que me deshice de todo lo que tenía, salvo una bici y una maleta y emigré a las islas con ánimo de superar las dificultades que me pudiese encontrar.

Cuando uno deja atrás su país y se va a otro sin trabajo y no con mucho dinero, suele haber un trasfondo emocional que es difícil de traducir en palabras.

 

Dónde vivir

Si vas a Reino Unido y no tienes dónde vivir, recomiendo tres alternativas para buscar alojamiento. La primera de ellas y más cara es buscar habitación en Airbnb. Funciona bastante bien, puedes seleccionar las zonas, el precio y los servicios que necesitas. En mi caso filtraba por cama individual, escritorio para el portátil y posibilidad de usar lavadora y plancha. Los precios en Airbnb no son especialmente baratos, ya que oscilan entre los 170 y 200 euros semanales por una habitación. Bajar de ese precio suponía o bien alejarse demasiado de la capital o aceptar riesgos de salubridad que es mejor evitar. En general tuve suerte y no me fue mal en ese aspecto.

La segunda opción es ir a buscadores donde es más difícil alojarse en habitaciones por pocas semanas que por uno o varios meses, que suele ser más habitual. El precio es mejor, pero en muchas ocasiones es necesario comprometerte a estar un tiempo determinado y, si no tienes trabajo, no te ofrecen la posibilidad de alquilar la habitación. Si este es tu objetivo, recomiendo SpareRoom y GumTree.

 

Dónde comer

La pregunta puede parecer absurda, pero no me lo parecía a medida que pasaba el tiempo. Lo peor de Londres no es el clima, sino la comida. En realidad es lo peor del Reino Unido, sencillamente no tienen una cultura de comida como la de España. No degustan la comida de esa forma y es difícil encontrar restaurantes buenos y económicamente razonables. Aún así, lógicamente te adaptas y tratas de variar y comer lo más sano posible. En mi caso esto incluía ir una o dos veces a la semana al McDonald’s. Lamentable, lo sé.

 

Cómo moverse por Londres

El transporte público es caro. Aunque te hagas con la Oyster Card, muy recomendable, y controles tus desplazamientos, el precio del transporte mensualmente, dependiendo de la zona de Londres en la que vivas (zonas 1 a 6), puede suponer un gasto muy relevante.

 

De qué trabajar

Londres está lleno de españoles e italianos que copan los puestos de camarero. Era común entrar en los Pret a Manger o las cafeterías Nero, pedir un café y recibir un saludo en español, porque el camarero había reconocido tu inglés con acento de Edimburgo. Si quieres trabajar en uno de esos puestos, no es muy difícil, aunque tu nivel de inglés sea bajo. No obstante, siempre es más fácil si conoces a alguien y a través de esa persona logras la entrevista de trabajo para el puesto, eso facilita las cosas. En mi caso conseguí superar una entrevista así para trabajar de ayudante de cocina en una conocida cadena hotelera. Finalmente no me incorporé porque después de pensarlo un poco preferí apostar por tratar de conseguir un trabajo de programador.

 

Dónde buscar trabajo de programador

A la hora de buscar trabajo como programador, recomiendo darse de alta en LinkedIn, Indeed y en JobServe. Si subes en esas redes tu CV, sobre todo en Jobserve, lo pones visible y te apuntas a algunas ofertas, tu teléfono empezará a sonar desde las 8:15h de la mañana hasta el mediodía sin ningún tipo de problema. El mercado laboral de programadores en Londres es bastante distinto del español. Estas personas que llaman a tu teléfono son reclutadores (recruiters), cuyo trabajo es encontrar gente para cubrir la demanda de empleo técnico que hay en el país. Cuando contactan contigo, suelen hacer casi siempre las mismas preguntas, que tienen el objetivo fundamental de saber cuál es tu especialidad para que ellos sepan en qué pueden colocarte.

Este punto es importante y difiere bastante del español. En el Reino Unido buscan programadores que estén especializados en algo. Si eres muy bueno en un tema, bien, porque van a saber situarte y encontrarás trabajo si tu nivel de inglés es aceptable. En cambio, en España se busca más tener conocimientos más dispersos, algo así como poder trabajar de cualquier cosa dentro del desarrollo.

Yo tuve problemas en este punto y no fui capaz de resolverlo con éxito. Por una parte, mi perfil de jefe de proyecto me orientaba a trabajos más de gestión, pero como mi nivel de inglés no era bueno, fundamentalmente me costaba entenderles por teléfono. A pesar de que después de varias semanas mejoré, no era suficiente y había ocasiones que no les entendía bien. Como decía, me orientaban a trabajos de gestión, pero yo quería trabajar de programador porque no tenía un nivel de inglés aceptable y también porque me apetecía más trabajar en algo más técnico en ese momento. El caso es que hasta que un reclutador bastante directo no me dijo que mi CV era básicamente confuso, no me di cuenta del problema. Modifiqué el curriculum y lo orienté más a un perfil de desarrollador, aunque no podía disimular mi experiencia real como jefe de proyecto. La cosa mejoró y hubo tres procesos en los que avancé en las entrevistas aunque no llegué a conseguir el trabajo. Pero lo interpreté como un avance.

 

Factores positivos para un programador en Londres

Mientras me desenredaba con los temas del CV y las entrevistas, traté de aprovechar mucho el tiempo y me dedicaba todos los días a mejorar mis conocimientos técnicos, pude hacer varios cursos online y, sobre todo, lo más gratificante fue asistir a eventos de programación.

Lo más recomendable es darse de alta en meetup.com y buscar ahí grupos de interés que sean comunes a los tuyos. En mi caso me apunté a los siguientes, pero había muchísimos:

 

¿Merece la pena?

Esta parte del artículo es la que quería escribir de verdad. Teniendo en cuenta que no conseguí el trabajo que buscaba en el tiempo que tenía disponible, tengo que decir que la respuesta es…. SÍ, SÍ y SÍ. Absolutamente. Estuve un par de meses allí y todo lo que viví, con las dificultades emocionales, personales y de ambiente que me encontré y aún con la sensación a la vuelta de no haber logrado el objetivo, fueron muy buenas para mi desarrollo personal y profesional. Aún habiendo fracasado conseguí mejorar en varios aspectos:

  • Nivel de inglés: mantener entrevistas en inglés ya no me supone un problema especial como sí lo era antes.
  • Conocimientos técnicos: al disponer de mucho tiempo, lo aproveché bien yendo a todos los eventos que pude y estudiando a la vez que programaba para poder asimilar lo que iba aprendiendo.
  • Introspección: no quedé apenas con españoles, por lo que todo el tiempo estaba comunicándome en inglés o bien solo, alojado en lugares no muy amigables y arrastrando la maleta por la ciudad cada dos semanas para cambiar de habitación. Todo eso, si lo sabes aprovechar y no te vienes abajo, es un escenario perfecto para que crezca una actitud de superación ante la adversidad. Nada mejor que una situación en la que no sale nada como planeas para que tengas que adaptarte para seguir adelante.
  • Tenacidad: después de aguantar curas de humildad en entrevistas en las que sufría como nunca para poder entender y hacerme entender, también vi que mejoré mucho después del primer mes. Logré trabajar mi constancia en esto y creo que mi capacidad de trabajo y concentración mejoró.

Tras dos meses allí sin conseguir el trabajo de programador, opté por volver a Madrid por razones económicas. Veía que los gastos eran mucho más altos de lo que pensaba y tampoco quería llegar a una situación muy comprometida, así que empecé a buscar trabajo en Madrid de nuevo y conseguí uno que me satisfacía como jefe de proyecto. Ahora este cargo está vilipendiado, pero a mí me gusta aún llamarlo así, en un proyecto muy interesante, con una pila tecnológica totalmente actual y con metodologías ágiles.

Mirando en retrospectiva, lo más gratificante de todo lo que he vivido estos meses ha sido la sensación de fallar, levantarte y seguir. Creo que soy mejor ahora que hace unos meses, soy capaz de entender mejor los problemas de otros que antes no veía tan claramente, tengo más capacidad de sacrificio, me conozco mejor por haber experimentado situaciones que no había vivido antes y todo me ha ayudado a relativizar situaciones y deseos que antes parecían inmutables, además -como diría Edison- encontré varias formas de no lograr encontrar un trabajo de programador en Londres.

Recomiendo a cualquier persona que quiera intentar hacer algo parecido que efectivamente lo haga. Hay algunos que lo han conseguido y otros que no. Pero no tengo duda de que, en cualquier caso, lo importante es salirse del camino trillado y optar tú mismo por lo que creas que quieres y debes hacer. Si eres fiel a eso, la recompensa siempre llegará, quizás no como tú esperas, pero merecerá la pena.

Termino este post, que ha sido más personal de lo que esperaba, con una afirmación de Ed Catmull, uno de los fundadores de Pixar:

Aferrarse ligeramente a las metas y firmemente a las intenciones.

Estoy de acuerdo, las metas pueden variar, pero a lo que debes aferrarte por encima de todo es a tus principios y ser fiel a ellos, arriesgar sin miedo a fallar y salir siempre reforzado de cualquier situación por muy complicada que ésta sea. Esa es la actitud.

 

Foto: Hernán Piñera

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