Qué cambios debes hacer antes de empezar el año

Brindaremos por la entrada del Año nuevo y por unos minutos soñaremos con un tiempo mejor. Ya está aquí y, como de costumbre, no puedo […]

Brindaremos por la entrada del Año nuevo y por unos minutos soñaremos con un tiempo mejor. Ya está aquí y, como de costumbre, no puedo evitar un cosquilleo en la barriga, sensación que me alienta al cambio o quizá me advierte de que el tiempo se agota. Sí, 2016 me trató razonablemente bien, pero me resisto a conformarme: tengo puestas muchas esperanzas en el año que ahora comienza.

Pero nada cambiará si yo no cambio. No me reconforta restar un año en mi espera a la jubilación, tampoco soñar con los décimos de lotería acabados en seis. No creo en el albur del destino ni en la suerte, los grandes cambios comienzan por pequeñas decisiones personales, y qué mejor momento que esta llamada del calendario advirtiendo de un nuevo año. Cuando llegue el recién nacido mes de enero quiero tener la sensación de haber zanjado algunos conflictos, de dejar atrás pequeñas cosas que me atribulan, de iniciar el viaje ligero de carga.

Recuerdo que en estas semanas entreno mi mente y cuerpo para disfrutar del momento. ¡Qué importante es tomar conciencia de cada minuto vivido! El mindfulness también me enseña que ese tiempo está lleno de elecciones, decenas de aprendizajes y experiencias que alimentarán ese huero tintero de deseos incumplidos con el que nunca escribiré páginas en mi biografía. Pero esas renuncias más o menos voluntarias con las que intento ganar equilibrio y bienestar personal son tan importantes como la fortaleza que me anima a decidir, la misma que acompaña a mis equívocos y aciertos.

 

‘No huyo, solo vuelo’

Estribillo que canta a sus padres y hermano sordos la protagonista de la estupenda La familia Bélier (Éric Lartigau, 2014), cuando les advierte en lengua de signos sobre la necesidad de abandonar el hogar familiar para vivir su propio destino como artista. Las decisiones, tanto las que calificamos de trascendentes como las más nimias, ayudan a evolucionar, por eso te animo: ¿qué quieres cambiar en el nuevo año?, ¿hacia dónde vuelan tus sueños?

Yo no tengo respuestas, pero te animo a descubrir las tuyas e intentarlo. No todo tiene por qué continuar igual, hay sueños que no se desvanecen por mucho que los encerremos. Hace unas semanas conocí a un relevante empresario que decidió relegar a un segundo plano sus responsabilidades en la fábrica familiar para intentar una nueva carrera como músico, anhelo alimentado durante toda su vida. Esta decisión valiente para muchos, y quizá inconsciente para otros, le ha llenado de energía y planes -pasados sus cincuenta años- y muy probablemente de coherencia vital.

 

¿Qué cambio necesitas?

Ventajas y desventajas. Riesgos y recompensas. Es una cuestión de poner todo en la balanza y decidir. Pero en este post no quería hablar de reinvención, sino de cambio. De esos cambios que nos reconcilian con el trabajo, con la familia, la sociedad y, sobre todo, con nosotros mismos.

Quizá sea suficiente con vaciar de mensajes no leídos la carpeta de recibidos de tu correo electrónico, o con lustrar tus zapatos para recibir a los Reyes Magos como manda la tradición. A lo mejor debes nadar 250 metros más en tu cita semanal con la piscina, probar suerte con el mercado francés, o convertir tu tienda de alimentación en un verdadero autoservicio. Puede que haya llegado el momento de contratar a ese joven cuya trayectoria sigues en la sombra y confiarle la nueva línea de negocio, o de comprarte un tratamiento anticaída del cabello para mirarte al espejo con suficiencia veinteañera.

Lo importante es que sepas qué cambio necesita tu vida para ser más plena. Y si no sabes por dónde empezar, hazlo por las pequeñas cosas, fija como objetivo acciones concretas y, en la medida de lo posible, mide sus efectos: mayores ingresos, menos estrés, más tiempo con tu familia, o más páginas escritas del libro en el que trabajas.

Yo he empezado por meter la botella de Oporto en el frigo. No va a suponer un cambio sustancial en mi vida, pero seguro que mis invitados agradecen el aperitivo. Feliz año de cambios.

 

Foto: Alexas_fotos