Menos horas de trabajo y sin jefes: ¿un modelo viable?

El titular de este post, que suena totalmente disruptivo, tiene respuesta: sí es posible trabajar sin jefes y menos horas de lo habitual. Al menos […]

El titular de este post, que suena totalmente disruptivo, tiene respuesta: sí es posible trabajar sin jefes y menos horas de lo habitual. Al menos en nuestro caso funciona y con éxito.

 

Esta es nuestra historia: En 2008 éramos dos ingenieros en Informática recién licenciados que comenzábamos a desarrollar nuestro primer emprendimiento, elMejortrato.com, un comparador de seguros y créditos. A pesar de ser conscientes de que nos quedaba mucho por aprender, teníamos claras dos cosas:

 

  • No queríamos que una persona no técnica nos dijera lo que debíamos hacer.
  • Apostaríamos por un trabajo más eficiente y con menos horas, para disponer de más de tiempo para pasar con nuestra familia.

A fecha de hoy somos 34 empleados, crecemos un promedio del 102% anualmente en ingresos, sólo a través de recursos propios (bootstrapping) y en cinco países: Argentina, Brasil, México, Colombia y Chile.

¿Cómo lo hemos hecho? Siguiendo estos cinco puntos:

 

1. Adiós a las reuniones

Una de las primeras decisiones que tomamos fue eliminar todo tipo de reuniones, tanto personales como de grupo, porque interrumpen el trabajo de dos o más personas.

Personalmente, como ingeniero programador, vivo constantemente una profunda desconexión entre mis horarios y los de un gerente. Para realizar mi trabajo con eficiencia al 100%, considero que debo estar programando sin interrupción tres, cuatro y hasta cinco horas seguidas. Definitivamente, esto no es viable cuando un jefe agenda una reunión en el transcurso del día. Dejar de programar, asistir a la reunión y luego volver a escribir código no es una opción viable, por más simple que parezca.
Como dijo Paul Graham, programador, emprendedor y creador de YCombinator, “para un programador, el coste de asistir a una reunión es siempre mayor” que para otro profesional.

Sin reuniones podemos trabajar cuatro horas con máxima concentración sin que nadie nos distraiga. Y cuando disponemos de tiempo, somos nosotros quienes decidimos si respondemos o no un correo electrónico o un mensaje. Nuestro medio de comunicación principal es el texto (no las llamadas ni los vídeos, ni las reuniones).

Para algunos este cambio puede parecer simple, para otros impensable, pero les invito a que lo prueben, porque su potencial es asombroso y a nosotros hace ya seis años que nos da buenos resultados.

2. No más correos electrónicos

No hemos eliminado los emails por completo como hicimos con las reuniones, pero con este mecanismo de trabajo pasamos de recibir un promedio 55 correos electrónicos al día a menos de cinco.

La idea que subyace aquí es cambiar la metodología de trabajo, que nuestro correo no nos imponga las tareas que debemos realizar, sino que seamos nosotros quienes seleccionemos y trabajemos en lo que más nos interese.

Para ello, creamos una herramienta interna a la que denominamos “iAutonomous”, que no es ni más ni menos que un listado de proyectos con el que trabajamos actualmente. Cada uno de nosotros podemos crear uno nuevo o sumarnos a un proyecto existente. Si algún integrante del equipo crea un nuevo proyecto en el que trabajar, debe especificar en qué consiste, cuál es su objetivo y qué recursos necesita para realizarlo (cuántos programadores, diseñadores, etc). Por otro lado, si alguien se quiere sumar y trabajar en un proyecto determinado, simplemente debe leer las especificaciones del mismo, su grado de avance e incorporarse al mismo.

iAutonomous es nuestro software hecho a medida que administra nuestros proyectos como una herramienta SAAS (Software as a Service). Es el pilar de nuestra estructura. No más emails que nos dicen qué hacer, ahora cada uno decide qué hacer y cuándo.

3. Teletrabajo

Los mejores programadores nos eligen a nosotros sobre las grandes corporaciones con salarios más atractivos. ¿Por qué? Porque no apostamos por oficinas de trabajo espectaculares como Google, sinceramente no podemos afrontarlo, pero sí podemos y apostamos para que lo espectacular sea el estilo de vida que proponemos y no el lugar de trabajo.

Desde el primer día definimos que no tendríamos una oficina física y que cada uno de nosotros trabajaría desde su casa en cualquier país de Latinoamérica. Es por esta razón que iAutonomous es tan importante y lo vamos mejorando continuamente. Nos permite conocer en tiempo real en qué se encuentra trabajando cada uno de los 34 profesionales que formamos parte de esta empresa, en qué proyectos participa, cuántas horas al día le dedica, en qué estado está, cuánto le queda por delante para finalizar, etc.

La clave para que esto funcione correctamente es disponer de objetivos claros y conocidos por todos y cada uno de nosotros. En consecuencia, cada proyecto creado y cada hora invertida están alineados con nuestras metas anuales para hacer realidad nuestros objetivos a medio y largo plazo.

4. Sólo ingenieros proactivos

Antes de establecernos por nuestra cuenta, habíamos trabajado como programadores para varias compañías como HP, IBM e Intel. En estas experiencias encontramos una enorme contradicción: profesionales sin conocimientos técnicos nos decían qué debíamos hacer y cómo, y supervisaban nuestro trabajo.

Planteamos que, si somos un emprendimiento tecnológico, debíamos contar sólo con ingenieros, dado que todos entendemos el mismo lenguaje con total efectividad (JavaScript, SQL, PHP, Python, .Net, iOS, etc). Por otro lado, debían ser profesionales que no necesiten que les digan lo que han de hacer ni una supervisión constante. Cada uno de nosotros es considerado un emprendedor en sí mismo, que sabe cuándo está haciendo las cosas bien.

Por supuesto que nos hemos equivocado y hemos contratado a buenos ingenieros que lamentablemente no tenían este perfil. Como nuestra cultura se ha consolidado con los años, no necesitamos ningún manager que nos informe de los errores. Con nuestro método, las personas que no trabajan bien quedan expuestas a los pocos días o semanas y, sin perder tiempo ni desgastarnos en exceso, podemos prescindir de ellas.

5. No más viernes

Finalmente, decidimos eliminar los viernes de nuestra jornada laboral y trabajar sólo 32 horas semanales. A diferencia del resto de puntos, esta determinación la tomamos hace dos años y no desde el comienzo.

Para nosotros es importante el trabajo, es nuestra fuente de ingresos y realización profesional. Pero lo es más nuestra familia y estamos dispuestos a reflejarlo en nuestras prioridades.

Si respetamos nuestra metodología de trabajo y nos centramos 100% de lunes a jueves, consideramos que cuatro días son más que suficientes para alcanzar nuestros objetivos con éxito.

Para finalizar, entiendo que el lector puede pensar que nuestra empresa funciona solo porque nació y creció con recursos propios, sin inversores a quienes debemos rendirles cuentas todo el tiempo, que somos de Latinoamérica y no del primer mundo, que solo somos un equipo de ingenieros, etc. Pero no es así, no somos un ejemplo aislado en el mundo, por ejemplo Treehouse, con inversión de riesgo de más de 20 millones de dólares y con más de 100 empleados, también funciona con este mismo sistema y con éxito.

En conclusión, les invito a probarlo y cambiar la forma en que trabajan.

Foto: Ferran Cerdans Serra

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