Ventajas e inconvenientes de los préstamos rápidos

En los últimos tiempos ha aumentado significativamente la oferta de préstamos rápidos destinados a tapar agujeros en las maltrechas economías domésticas. En los distintos medios […]

En los últimos tiempos ha aumentado significativamente la oferta de préstamos rápidos destinados a tapar agujeros en las maltrechas economías domésticas. En los distintos medios de comunicación se puede ver cómo proliferan, prometiendo trámites sencillos para la concesión del dinero, y dirigiéndose a clientes que tienen necesidades perentorias de liquidez. Son pequeñas cantidades que, sin embargo, pueden solucionar problemas graves de una persona o familia, y que se pueden solicitar fácilmente por teléfono o a través de Internet, los canales más utilizados para su tramitación.

Son ofrecidos fundamentalmente por establecimientos financieros de crédito, los cuales pueden conceder préstamos y créditos, pero no captar ahorro, y están sujetos a la supervisión del Banco de España, así como por otro tipo de entidades que no están sujetas a dicha supervisión.

 

 Ventajas

Entre las ventajas de los préstamos rápidos, destacaría las cuatro siguientes:

1. Rapidez en la concesión

La principal ventaja que tienen estos préstamos es la concesión rápida del dinero, sin preguntar para qué se necesita, y generalmente solicitando poca documentación en relación a lo que suele ser habitual en los préstamos bancarios. Suele ser suficiente con aportar el DNI, una nómina o pensión, algún recibo domiciliado que acredite la residencia y los datos de una cuenta bancaria donde ingresar el dinero. A veces también se pide que el solicitante no aparezca registrado en listas de morosos, pero no siempre es imprescindible.

2. Facilidad de devolución

Los préstamos rápidos se devuelven en plazos cortos pero cómodos, habitualmente entre una semana y un mes, lo que unido a que la suma de intereses más capital no suele ser muy elevada en términos absolutos, puede facilitar su devolución.

 

3. Variedad de oferta

Precisamente la proliferación de entidades que ofrecen estos préstamos rápidos hace que su oferta sea amplia, con distintas cantidades y plazos de amortización, que se pueden adaptar a las necesidades de muchas personas.

 

4. Sin cobro de comisiones

También suele caracterizar a los préstamos rápidos la ausencia de comisiones de apertura o de estudio, que sí son habituales en los préstamos de tipo bancario. A pesar de ello, y como advierte el Banco de España, hay que ver si la entidad prestamista obliga a suscribir algún tipo de seguro para cubrir el impago en determinados casos, como puede ser el fallecimiento del titular.

 

Inconvenientes

Entre ellos, se me ocurren los cuatro siguientes:

1. Coste elevado

El coste de los préstamos rápidos, en cuanto a tipo de interés, suele ser muy elevado. Si lo comparamos con el de un préstamo bancario tradicional, es su principal inconveniente. Piensa que a través del cobro de tipos de interés elevados compensan el mayor riesgo y la flexibilidad a la hora de conceder el dinero.

 

2. Importes pequeños

Son préstamos que están previstos para cantidades relativamente pequeñas, habitualmente entre 50 y 800 euros.

 

3. Sin análisis de solvencia

Las entidades prestamistas no suelen analizar en profundidad la capacidad de devolución del dinero de los prestatarios. Este aspecto podría considerarse que no es un inconveniente, pero precisamente es lo que hace que el coste del préstamo sea mayor, ya que se mutualiza el riesgo de impago entre todos los solicitantes. Se paga más de un modo general por lo que no devuelven algunos. Inclusive en España, al tener tasas de morosidad superiores a los países de nuestro entorno, el coste es mayor.

 

4. Falta de supervisión y regulación legal

Como ya he comentado antes, en determinados casos, las entidades que conceden estos préstamos escapan de la supervisión del Banco de España. Además, cuando el importe prestado es inferior a 200 euros, los préstamos rápidos no están sujetos a los requisitos legales que marca la Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo.

Evidentemente estos préstamos tienen su demanda entre la población, de ahí su rápido crecimiento. No obstante, es necesario estudiar convenientemente sus condiciones antes de solicitarlos y ser muy consciente de lo que se pide. Para el que se enfrenta a una necesidad acuciante de liquidez, puede ser una solución, pero precisamente en su principal atractivo, la inmediatez, reside su principal riesgo: el dinero habrá que devolverlo junto a los intereses en un plazo corto, y de no hacerlo, el problema financiero que se pretende evitar puede ser mucho mayor.

Foto: Morguefile

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