10 modos de mejorar el rendimiento de una pyme

Cuando converso con el dueño o el gerente de una pyme sobre cómo mejorar el rendimiento de su empresa, aunque podamos dedicar tiempo a la […]

Cuando converso con el dueño o el gerente de una pyme sobre cómo mejorar el rendimiento de su empresa, aunque podamos dedicar tiempo a la tecnología o a metodologías de administración de empresas más o menos sofisticadas, al final de un modo u otro se llega a la siguiente pregunta: “Me parece muy bien todo lo que me has explicado, pero ¿qué es lo que tengo que hacer siempre para mejorar el rendimiento de mi empresa independientemente de la tecnología o del último método de management estratégico?”

Me han hecho tantas veces esta pregunta en sus distintas versiones que tengo preparada una presentación en PowerPoint para responderla del mejor modo posible y ahora me he planteado el reto de ir un poco más allá y condensar esa presentación en 10 cuestiones que la persona que dirige una pyme debe tener siempre presentes para mejorar el rendimiento operativo y financiero de la misma:

  1. Vigila el proceso de toma de decisiones en tu empresa. Es la parte más difícil del rol del directivo actual. En la pyme se toman decisiones en entornos muy cambiantes con escasa información y hay que hacerlo en plazos muy cortos, sabiendo que el precio de la inacción es la inacción definitiva, en otras palabras, el cierre. Pero siempre que se tome una decisión hay que hacerlo con entusiasmo y confianza y sin olvidarnos de ser humildes y aprender de nuestros errores, porque la mejor de las decisiones no tiene valor alguno si no se implementa. Hay que ser conscientes en todo momento del impacto de la resistencia al cambio (incluida la propia) en la toma de decisiones y su implementación.
  2. Por favor, piensa de un modo estratégico, por favor, por favor… De tanto centrarnos en tapar los agujeros del día a día, no nos damos cuenta de que el barco que es nuestra empresa navega sin un rumbo claro, y lo normal en ese caso es acabar encallando en algún bajío o hecho trizas en un acantilado, el resultado es el mismo, un naufragio. Sin pensar en el medio y largo plazo nuestra empresa acabará siendo un pecio más.
  3. Mima tus activos más importantes: las personas que trabajan contigo y tus clientes. El orden es cuestión de gustos y filosofías, aunque en tiempos como los actuales al final los clientes deberían ser lo primero que ayude a la supervivencia de la pyme.
  4. Concéntrate en tus operaciones, es decir, en las actividades que tienen como resultado nuestros productos y servicios, ya que son el único modo real de mejorar el rendimiento de una empresa.
  5. Céntrate en tus productos y tus servicios, vigilando constantemente lo que quieren tus clientes y cómo encontrar productos que satisfagan sus necesidades.
  6. Sé que lo sabes, pero no te olvides de buscar la máxima calidad en lo que hace tu empresa. Hay que considerar siempre la calidad como un conjunto de factores que muestran en qué medida nuestros productos satisfacen la demanda de los consumidores. Nuestra visión de la calidad no la deben dar las certificaciones, sino nuestros clientes, y debemos responderles superando sus expectativas.
  7. Diseña los procesos de tu empresa; si no lo haces tú, otros lo harán por ti y ya sabes… Basta con partir del concepto de proceso, que se puede definir como un conjunto de tareas que unidas dan como resultado la generación de valor para el cliente. Si no tenemos control sobre algo tan vital como nuestra capacidad a la hora de generar valor para el cliente, los problemas estarán a la vuelta de la esquina.
  8. Hay que tener un plan preparado para casi todo. Comenzando por esforzarse en conseguir los mejores pronósticos posibles sobre la demanda futura de tus productos y servicios, el alcance de los mismos dependerá en buena parte del histórico de datos disponible.
  9. Mucho ojo con tu cadena de suministro. Para muchas empresas la cadena de suministro es una de las grandes olvidadas y ese descuido suele costar clientes y, por lo tanto, mucho dinero.
  10. Al final, para poder gestionar siempre hay que medir: Sea cual sea nuestra circunstancia, hay que tomar decisiones partiendo de datos y fijando objetivos cuya realización podamos verificar.

Foto @Nathan E Photography, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

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