Cómo gestionar el conocimiento en la pyme (1): buscar y filtrar

La antigua normalidad nos dice que sufrimos una sobredosis de información. En la nueva normalidad esto es un fallo de filtro.

“La antigua normalidad nos dice que sufrimos una sobredosis de información. En la nueva normalidad esto es un fallo de filtro”. (Peter Hinssen)

Dando vueltas a la secuencia “Buscar ? Dar Sentido ? Compartir”, fundamental para la gestión del conocimiento en la pyme, me acordé del libro La dieta informativa y Clay A. Johnson y de lo mucho que la generación del conocimiento se parecía a la alimentación.

Para alimentarnos, primero seleccionamos los ingredientes, luego aplicamos recetas para preparar platos y, finalmente, los degustamos. Bien, pues en la dieta informativa, primero buscamos las fuentes y filtramos la información (=selección de ingredientes), luego “hacemos algo” con esa información (=aplicación de recetas) y, finalmente, compartimos el resultado (=degustación). Lo mejor, por supuesto, es la degustación, pero lo primero inevitablemente es la selección de ingredientes. En esto último nos centraremos hoy. El objetivo son las pymes innovadoras (=sanas) y longevas, capaces de evitar la “infoxicación” y la “infobesidad“.

Observar ? Dar sentido ? Compartir, un marco para la gestión personal del conocimiento, de Harold Jarche

Filtros efectivos, fuentes diversas

La búsqueda y el filtrado avanzado son hoy tan necesarios para mantenerse actualizados en lo que respecta a nuestro negocio como otras actividades “de toda la vida” –a menudo infravaloradas, dicho sea de paso– como preguntar (!), conversar o leer. El principal aliado en la búsqueda y filtrado es Internet pero, debido a que la Red también es un mar revuelto lleno de distracciones, la tarea requiere algunas técnicas específicas:

  • Filtros automáticos. Debemos aprovechar en nuestro beneficio el poder de automatización de las nuevas tecnologías. Herramientas como las extensiones del navegador que bloquean los anuncios, el lector de feeds, las alertas de Google o las listas de Twitter facilitan enormemente la eliminación de ruido y permiten ganar tiempo para actividades productivas.
  • Filtros de confianza. Si los filtros automáticos ayudan a tirar de fuentes seleccionadas por nosotros mismos, los filtros de confianza –la red de personas a quienes hacemos caso cuando dicen o recomiendan algo– aseguran que nuestra dieta informativa sea variada. Como estas fuentes no las seleccionamos directamente, escapan los sesgos que nos producen ceguera ante ciertas cosas. Así no solo tiramos de fuentes seleccionadas por nosotros mismos, sino que permitimos que otros nos empujen hacia fuentes a las que solos no habríamos llegado.

Actividades y herramientas de búsqueda y filtrado

El siguiente listado es un intento de recoger las actividades y las herramientas clave para asegurar la provisión continua de buenos ingredientes para la dieta informativa en la pyme:

  • Eliminación de distracciones. En Internet esto afecta ante todo al navegador, herramienta que podemos usar para mucho más que cargar las páginas de la web. Me parece altamente recomendable usarlo, por ejemplo, para bloquear anuncios o limpiar las páginas de “trastos”. Entre los recursos del blog derrotero.net, encontramos toda una selección de extensiones para Firefox contra la “infoxicación“. Otros navegadores, por lo general, tienen soluciones parecidas.
  • Búsquedas automáticas. Hacer uso de las alertas de Google o de mecanismos similares permite monitorizar la web por palabras de interés para la pyme. Es de alto valor y requiere muy poco esfuerzo añadido.
  • Búsquedas imaginativas. Para conseguir algo en el mundo físico, a menudo lo único que se necesita es pedirlo. En Internet, se trata de buscarlo y volver a buscarlo: empleando la imaginación y fijándose en esa pequeña maravilla llamada hiperenlace.
  • Lectura masiva de noticias. Quien tome en serio su dieta informativa, difícilmente podrá seguir adelante sin la herramientas por excelencia para consumir información de forma selectiva: el lector de feeds. Podemos complementarlo con herramientas que funcionan sobre aquellas plataformas sociales que usemos de forma intensiva, como las listas de Twitter.
  • Gestión de marcadores. Es interesante guardar las piezas de información que hayamos identificado como valiosas en la herramienta de gestión de marcadores con la que nos sintamos más cómodos.

La empresa como cocina

Considerando que la búsqueda y filtrado los realizan las personas de forma individual, la pregunta que más interesa desde el punto de vista de la pyme es: ¿cómo hacer que el conocimiento generado, más allá de las personas individuales, también alimente a la pyme?

Las recomendaciones para conseguir esto hoy en día van en línea con el enfoque de “pequeñas piezas conectadas de forma suelta”. Es perfecto que cada persona tenga sus propias fuentes de información y herramientas de filtrado, lo único necesario es facilitar que los pueda conectar al resto de la pyme. No hace falta software específico de gestión de conocimiento ni cursos de formación pero, por favor, ponga usted la cocina para que las personas intercambien ingredientes (=fuentes de información), elaboren sus recetas (=valor añadido a la información) y compartan sus platos (=opinión sobre el nuevo conocimiento).

Esa “cocina” pueden ser algunas herramientas y técnicas de búsqueda y filtrado más avanzadas que algunas personas quizá aún no usen por cuenta propia. Pero la “cocina” es, ante todo, cultura y conversación: abierta, diversa, transparente. Sea usted, sé tú, un ejemplo de esa cultura.

El el siguiente post hablaremos de la parte de la gestión del conocimiento que trata de dar sentido, de añadir valor a la información ya filtrada. Mantengan la atención.

Foto: marfis75, licencia CC BY-SA

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