Cómo sobrevivir siendo periodista ‘freelance’: ayudas, paro y bajas

Si en el anterior post contamos cómo establecerse como periodista autónomo (tarifas del mercado, gastos fijos de la actividad e impuestos), hoy toca hablar de las […]

Si en el anterior post contamos cómo establecerse como periodista autónomo (tarifas del mercado, gastos fijos de la actividad e impuestos), hoy toca hablar de las ayudas, el paro y las bajas. No vamos a extendernos sobre el hecho de que tus clientes habitualmente te pedirán el trabajo “para ayer” y que te tocará trabajar en fin de semana o hasta altas horas de la madrugada (soy freelance desde 2008 y nunca antes había trabajado tanto en mi vida, no hay horarios).

Tampoco hablaremos de qué pasa si te pones enfermo (en el vocabulario del freelance una baja es una mujer de poca altura). Vamos a centrarnos en las ayudas a la actividad, el paro y en qué pasa si vas a ser madre: la baja por maternidad.

  1. Ayudas: Podríamos resumirlo en un “jajajaja” y la expresión lo resumiría todo. O poner puntos suspensivos, o echar mano de risas enlatadas. En definitiva, ayudas, nulas: “Siempre que se lanza una convocatoria de ayudas, me percato de que nunca cumplo algunas de las condiciones, o por edad o por ingresos. En una ocasión me denegaron una porque no tenía un local donde ejercer la actividad, ¿cómo voy a tenerlo si no me dan los ingresos como para alquilar uno y tengo que utilizar mi casa como almacén y oficina?”. Esto comentaba una joven emprendedora hace un par de años. Y el panorama no ha cambiado: hay mucho cartelito de “Emprende”, pero pocas ayudas. “En la Comunidad de Madrid existe una subvención de un año más de cuota de autónomos a 54 euros”, comentan en iAsesoría. Hagamos fiesta.
  2. El paro: Desde enero de 2015, los autónomos tenemos derecho a paro. Para poder solicitarlo, hay que cumplir determinados requisitos, como por ejemplo, demostrar y acreditar mediante documentos un nivel de pérdidas en los ingresos del 10%. ¿Cuánto se cobra? Dos meses de desempleo por año cotizado (se cobra el 70% de la base de cotización). ¿Cuánto cuesta? “El coste estándar es un 2% de dicha base”, explican en iAsesoría. Es uno de los costes más bajos si los comparamos con otro tipo de seguros de desempleos, los privados por ejemplo. Ahora bien, “átate los machos” si quieres cobrarlos, porque solo unos pocos suertudos lo consiguen: se concede a muy pocas personas (la propia ATA lo ha reconocido) en comparación con el número total que lo solicita. O sea, es un chollo para el Estado que recauda por ello, pero luego no paga.
  3. Sí, los periodistas freelance también tenemos vida fuera del trabajo e, incluso, puede que familia. ¿Qué cobras cuando coges una baja por maternidad? La cifra es mareante: pongamos mi ejemplo, abono casi 300 euros de autónomos al mes. ¿Cuánto me correspondería durante los meses de baja? Poco más de 800 euros. Un fortunón. ¿Hay alguna forma de aumentar esta cantidad? Sí, pero no sale económica. “Puedes cambiar tu base de cotización, dos veces al año, en abril y en octubre”, añade el gestor. Lo que vas a cobrar es el 100% de tu base reguladora. Por ejemplo, si quisieses cobrar mil euros al mes durante la baja, tendrías que soltar antes más de 320 euros mensuales de cuota. Si quisieras 1.200, ya hablamos de más de 400 al mes… O sea, una pasta gansa.
  4. La visibilidad: esto es algo con lo que te vas a dar de bruces tarde o temprano a lo largo de tu trayectoria como periodista. No te dará de comer, pero fijo que te generará risas. “¿Cuánto pagamos por tema? Pues en realidad estamos empezando, pero nos movemos mucho en redes sociales, y te daríamos mucha visibilidad”. Quién más, quién menos ha oído esta explicación, no sucede solo a los periodistas, también a los fotógrafos. En definitiva: te piden trabajar gratis y, a cambio, te darán visibilidad. Si por un momento te tienta la idea, sobre todo si estás empezando tu carrera y tienes que darte a conocer, piensa esto: imagina que al fontanero que te arregla la tubería en tu baño le dices que no le vas a pagar pero que hablarás muy bien de él a tus vecinos. ¿Qué crees que te va a contestar? Pues ese mismo improperio es el que debieras lanzar tú al que te ofrezca visibilidad.

En definitiva, ser periodista freelance en este país y con la situación actual es cuestión de funambulismo. Lo idóneo es tener un par de colaboraciones fijas que al menos te permitan pagar la hipoteca/alquiler y los principales gastos, y luego tener el variable que te aporten colaboraciones esporádicas. Es aconsejable también publicar fuera de España, donde habitualmente se paga mejor. Ojo, porque muchos medios te exigirán exclusividad (les parecerá mal que escribas para otro), pero sin pagártela. Son estas cosas divertidas del mercado.

Pero no todo es malo: los compañeros que trabajan en redacciones no gozan de la libertad que tenemos nosotros y suelen estar sometidos a más tiranías y más malos rollos por parte de los jefes. Desde este lado, si puedes permitírtelo, escoges con quién trabajas y los temas de los que quieres escribir.

¿Recomendaría a cualquiera ser freelance? Sí, pero solo a aquellos perseverantes que no les dé vértigo no saber cuánto cobrarán a finales de mes.

 

Foto: Misha Islam

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