Cuando hay más ingenio que recursos, piensa en la franquicia

Son legendarios los ejemplos como el de Fred DeLuca (EE UU, 1948): con 17 años aceptó el reto de un amigo de la familia de abrir una modesta tienda de […]

Son legendarios los ejemplos como el de Fred DeLuca (EE UU, 1948): con 17 años aceptó el reto de un amigo de la familia de abrir una modesta tienda de bocadillos como vía de financiación de sus estudios de medicina. Hoy el fundador de Subway amasa una fortuna de más de 2.000 millones de dólares, y su cadena de 34.000 restaurantes es la más numerosa del mundo. Pero la historia de DeLuca hubiera sido muy diferente si en 1974 no hubiera decidido abrir su negocio a la franquicia, de hecho en los ocho primeros años de funcionamiento sólo había inaugurado 16 unidades, una cifra que contrasta con la del pasado año, cuando puso en marcha 2.100 establecimientos.

Aquí os dejo una entrevista en la que podéis escuchar al propio DeLuca contando este periplo.

El ejemplo de Subway no es único en la franquicia, ya que este sistema ha demostrado ser un gran consolidador y acelerador de proyectos que contaban con más ingenio que recursos. Pero… ¿cómo es esto posible?

Franquicia y financiación

Quede claro que no es la única razón por la que una empresa decide franquiciar, pero muchas acuden al sistema de franquicia como fórmula de financiación. Son empresarios, no siempre jóvenes, que están convencidos de haber desarrollado un formato exitoso pero que no cuentan con el respaldo financiero necesario para imprimir velocidad a su crecimiento. La búsqueda de socios franquiciados que aporten capital para regentar su propio negocio en otras localizaciones acelera su expansión a un mínimo coste.

Franquicia y economía de escala

Se trata de negocios en los que la economía de escala va a ser vital en el medio plazo para asegurar su competitividad: a mayores ventas, mejor posición para negociar con los proveedores y, por tanto,  más margen de beneficio. Abrir unidades de negocio franquiciadas les va a permitir incrementar la oportunidad de venta, ganar masa crítica y además con un absoluto control del canal de distribución.

Franquicia y competitividad

Cada unidad en funcionamiento se va a convertir en un auténtico laboratorio de pruebas, y en diferentes mercados y entornos. Si los responsables de la franquicia son capaces de retornar ese feedback, las soluciones que esos franquiciados dan a la gestión diaria, la propia estructura de franquicia va a servir para mantener actualizado el negocio y, lo que es más importante, competitivo.

Franquicia y capital humano

La franquicia es también un buen sistema de atraer talento responsable y comprometido, ya que cada asociado va a poner todo su empeño en conducir al éxito su negocio, por lo general, dedicándole un empeño muy superior al del empleado más motivado.

Franquicia e internacionalización

Algunas franquicias se convierten en multinacionales sin perseguirlo. Es común que una vez que la cadena está asentada en el mercado local, algún inversor extranjero en busca de oportunidades o un asociado con intereses en otros mercados proponga a la empresa abrir un local en otro país. Una vez diseñados los canales de transmisión del saber hacer, la logística de producto y los sistemas de comunicación para atender a la red franquiciada, no representa gran diferencia atender a un asociado en La Coruña o en La Haya. Un punto en el que conviene hacer una apreciación, ya que si bien podemos confiar a la providencia las primeras incursiones internacionales, conviene no dejar todo al albur: hay que diseñar un plan que permita acometer el nuevo mercado con garantías de éxito aprovechando la información que genera la unidad abierta por el asociado.

Hasta aquí algunas de las razones por las que el sistema de franquicia se convierte en un efectivo multiplicador de los recursos. Este hecho es de suma importancia cuando se dan los primeros pasos empresariales, y por eso es tan común que muchos nuevos empresarios decidan abrir sus negocios al sistema.

Así lo hizo José María Fernández Capitán cuando tomó conciencia de que el “chiringuito de playa” –tal como a él le gusta recordarlo- que había abierto en Islantilla ofrecía un potencial casi ilimitado. Sobre aquel “chiringuito” colgaba el rótulo de 100 Montaditos, y hoy esta marca da nombre a uno de los proyectos españoles de hostelería más exitosos de las últimas décadas. El emprendedor Fernández Capitán confió a la franquicia el crecimiento de su modesto negocio y hoy su empresa Restalia cuenta con más de 320 restaurantes en España y presencia en el mercado de Estados Unidos, donde espera finalizar el año con 30 unidades operativas.

Fernández Capitán podría haber utilizado sus recursos propios para abrir unidades de compañía, pero decidió destinarlos a crear una infraestructura que diera servicio a sus franquiciados, logrando una rápida expansión. Y sirva este ejemplo para concluir que franquiciar minimiza los costes pero nunca resulta gratis. Sobre las inversiones necesarias para franquiciar hablaremos en el próximo post.

 

Foto @milst1, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0 

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