Las excusas más habituales para no formarse y mejorar

Hace ya varios años que imparto cursos de formación en distintos ámbitos. La toma de contacto con personas que quieren o creen que quieren mejorar […]

Hace ya varios años que imparto cursos de formación en distintos ámbitos. La toma de contacto con personas que quieren o creen que quieren mejorar su formación me ha llevado a ciertas conclusiones que me gustaría compartir en este artículo, ya que me parece cuanto menos curioso el abanico de excusas que las personas damos para boicotear nuestro propio crecimiento personal o profesional. Es un post diferente, un poco provocador, de esos artículos que molestan a muchos y gustan a pocos, pero que necesito compartir. Como dijo el peculiar publicista Risto Mejide, “si cuando hablas nadie se molesta, es como si no hubieras dicho nada”.

 

Excusa número 1

La agenda no me lo permite

Es la reina de las excusas. En un mundo como el nuestro, somos esclavos de nuestro correo, nuestro calendario y de los perfiles de las redes sociales. Abarrotamos nuestras agendas con infinidad de reuniones, llamadas y tareas urgentes que en su día eran importantes y no se realizaron cuando se debía. Esta es la excusa por excelencia, queda bien, nos proyecta como personas muy atareadas y probablemente es una de las excusas que utilizamos más a menudo para boicotear nuestra formación, descargándonos así del remordimiento por el hecho de que nuestro trabajo no nos permite ausentarnos. Permíteme decirte algo que un día me dijeron a mí y que en un primer momento no me sentó muy bien, pero que con el tiempo he tenido que aceptar como cierto: “si tu trabajo no te permite ausentarte durante algunas horas, o durante uno, dos o tres días para recibir una formación que estimas que te puede ser útil, es que la necesitas urgentemente”. Todos entendemos que podemos ausentarnos y arreglar nuestras apretadas agendas por causas inesperadas, como una simple gripe, pero a veces somos incapaces de priorizar una formación que al fin y al cabo ocupará sólo unos días determinados y que repercutirá en nuestros resultados durante el resto de nuestras vidas.

 

Excusa número 2

No lo puedo pagar

Otra gran excusa. Existen cursos que indudablemente se hallan muy lejos de nuestras posibilidades económicas, pero también es cierto que muchas personas son incapaces de renunciar a gastos recurrentes cotidianos en ocio, ropa o cambiar de coche este mes y no dentro de tres para formarse en algo que puede incrementar su nivel económico o su bienestar y recuperar el dinero invertido en la formación incluso a corto plazo. Principalmente en los cursos de ventas o mejora de la productividad, el retorno de la inversión de la formación se produce a corto plazo, de forma que no pongas como excusa que no tienes dinero para pagar el curso, busca una formación que esté dentro de tus posibilidades y hazla. Existe actualmente un abanico infinito de cursos de todo tipo, presenciales y online, con precios realmente ajustados, que permiten formarse a cualquier hora solo con un acceso decente a Internet y un poco de disciplina.

 

 

Excusa número 3

Que la formación la pague la empresa

¡Error! Permíteme apuntar que todas las empresas punteras y líderes en su sector están realizando formación continua a sus empleados, no solo formación específica, sino formación de crecimiento personal y profesional, y precisamente por ello son punteras. Si ese no es tu caso y tu empresa no destina recursos a la formación de sus empleados, seguramente amparándose en las mismas excusas que anteriormente hemos explicado, solo tienes una opción, pagártela tú.

La formación es algo que repercute en favor de las empresas, pero principalmente en favor de las personas que la reciben, al fin y al cabo cada uno de nosotros aplicamos los conocimientos al trabajo que realizamos, pero nos llevamos lo aprendido a cualquier sitio o empresa para siempre. ¿Realmente crees que si aprendes inglés, por ejemplo, la única beneficiaria de esa formación será tu empresa? Todo tipo de formación beneficia a aquél que la recibe, le abre nuevos horizontes y oportunidades o simplemente contribuye a mejorar su situación actual.

 

Excusa número 4

Tengo una reunión ese día

¡Genial! Es posible que así sea, una reunión que depende de las implacables agendas de varias personas y que no puede alterarse. La pregunta es: ¿te has planteado que siempre tienes una reunión importante justo el día que se realiza la formación que te interesaba hacer? Las agendas están para eso, para planificar; bloquea los días que crees interesantes para ti. Si los días de curso son precisamente los que siempre te atreves a desbloquear para reunirte o cualquier otra cosa, quizás deberías plantearte si en realidad estás interesado en mejorar como profesional o te parece bien tu situación actual. Si no eres capaz de organizar tu agenda para formarte, quizás es que no estás tan interesado como crees.

 

Excusa número 5

Tengo que ir a recoger a los niños al cole

Una de las excusas que menos se sostiene. A todos nos gusta recoger a los niños cuando salen de clase, llevarlos a clases extraescolares, ir al gimnasio, participar en la partida de pádel, sacar al perro y regar las plantas, porque todos tenemos cosas que hacer y obligaciones. Seguro que si realmente lo estimas importante para ti, buscarás la forma de solucionar un asunto como éste. Todos conocemos aquello de “hay gente que para cada oportunidad encuentra un problema y hay gente que para cada problema encuentra una oportunidad”.

Seguro que me dejo alguna más, que espero que compartas. ¿Cuál es tu excusa para no formarte, progresar y mejorar?

Foto: topgold

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