Las ‘startups’, aliadas estratégicas de las pymes

A las pequeñas y medianas empresas les está costando adaptarse a la transformación digital. En algunos casos, por no vislumbrar el verdadero impacto de la […]

A las pequeñas y medianas empresas les está costando adaptarse a la transformación digital. En algunos casos, por no vislumbrar el verdadero impacto de la economía digital en sus negocios, otras veces por carecer específicamente de un presupuesto ad hoc para realizar este cambio, y en otras, por no contar dentro del equipo con personas con las competencias digitales necesarias para abordar esta transformación en sus procesos de negocio.

Para una startup, las pymes deben constituir una parte importante de su cartera de clientes. Comprobar que el modelo funciona, testarlo en un número suficiente de clientes para ir afianzando un producto o servicio con cierta garantía y comenzar el desarrollo comercial, ajustando el mensaje comercial al público objetivo, deben ser las tres actividades fundamentales desde el lanzamiento al mercado.

Si las pymes quieren lanzarse a competir en este incipiente mercado que comienza a ser dominado por lo digital, una buena forma de adquirir experiencia, conocimiento y “saber hacer” es colaborar con startups, organizaciones que tienen en su forma de trabajar el ADN digital (y tecnológico), y que pueden ser de gran ayuda para detectar posibles debilidades a nivel externo e interno a un coste inferior al que puedan tener empresas de mayor tamaño (por sus costes de estructura, principalmente).

 

En qué áreas pueden colaborar las pymes y las startups

Sin duda, podríamos pensar que en cualquier área de la empresa, aunque la mejor forma de incorporar estas colaboraciones es a través de sus procesos de negocio y gestión.

Si entendemos que el proceso de negocio es aquel que comienza y termina en el cliente, debemos separar las posibles colaboraciones en dos áreas: comercial (incluyendo marketing) y operaciones.

Si la captación de clientes se ha convertido en un área clave hoy en día para una pequeña y mediana empresa, la fidelización juega un papel estratégico (aumento de pedido medio por cliente, disminución de costes comerciales, etc.) Por este motivo, su gestión se convierte en un área clave del negocio y existen startups como SumaCRM que proporcionan al mercado software fácil de gestionar para este cometido.

Para las empresas, atender a los clientes en tiempo real (en el caso de que posean web), puede convertirse en un potente instrumento comercial. Startups como iAdvize proporcionan este tipo de plataformas conversacionales en las que los usuarios pueden disponer de un chat o incluso una llamada telefónica para aclarar posibles dudas de clientes potenciales.

El pago es el tramo final del proceso comercial. Y muchas pequeñas y medianas empresas (comercios y hostelería, por ejemplo) tratan de incorporarlo como una parte clave de la experiencia de compra del cliente físico. Además, los usuarios apuestan por sistemas seguros en los que puedan comprar en cualquier sitio, a cualquier hora y de forma móvil o virtual. Existen startups, como SetPay, que aceptan pagos con tarjeta en cualquier momento y lugar mediante un TPV de bolsillo y empleando tan sólo el smartphone o la tablet en el punto de venta.

Respecto al proceso operativo, las actividades de almacenamiento, fabricación y entrega son las fases clave del proceso. El Internet de las Cosas (IoT) comienza a influir en la digitalización del proceso productivo.

Startups como Impinj aplican tecnología RFID (identificación por radio frecuencia) para identificar, localizar y autentificar inventarios en tiempo real. Estos datos permiten mejorar la eficiencia en la gestión de la cadena de suministro y disminuir los costes operativos.

En cuanto a la gestión de la empresa, el software (y la nube) está permitiendo que muchas empresas puedan automatizar la siempre dificultosa gestión empresarial a través de programas externos.

Startups como Anfix permiten a los usuarios sistematizar de forma virtual este proceso, no sólo a través del ordenador, sino también a través de su smartphone o tablet, incluso si ya trabajamos con una gestoría.

La inclusión digital de una pyme no tiene por qué ser un proyecto acelerado. Cualquier empresa puede ir adquiriendo know-how digital colaborando con algunas startups que además de acompañarle en el proceso, le indicarán factores clave que deben incorporar al negocio.

Áreas como la gestión de clientes, la conversación en tiempo real o la eficiencia del proceso operativo son excelentes puntos de entrada a la nueva era digital.

 

Foto: pixabay

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