Las personas y las empresas somos cuerpo, mente y espíritu

El pasado 23 de mayo tuve la oportunidad de participar en el Foro de Innovación de Movistar, para hablar de emprender y vivir. Allí esbocé […]

El pasado 23 de mayo tuve la oportunidad de participar en el Foro de Innovación de Movistar, para hablar de emprender y vivir. Allí esbocé un tema sobre el que ahora quiero profundizar. Lo que venía a decir era que para conseguir ese complicado equilibro entre vida y trabajo, lo primero era empezar por el equilibrio personal entre cuerpo, mente y espíritu. Para ello, es importante entender que tenemos y somos esas partes y que no podemos obviar ninguna de ellas.

Cuida tu cuerpo

Es el vehículo que te transporta y debe de estar a punto.

  • Deporte: para mantener en forma ese vehículo, debes ejercitarlo, sino se oxidará. Es mejor hacerlo de forma regular, aunque sea poco tiempo, que solo “cuando se acerca el veranito para lucir bikini”.
  • Nutrición: es combustible. Tiene que ser el adecuado, de forma que te aporte la energía necesaria, pero que no obstruya los conductos o te puede estropear el motor.
  • Respira: aunque puede parecer obvio, a veces no tenemos consciencia de ello. Te invito a que observes tu respiración por la mañana, antes de entrar a una reunión, durante una discusión, haciendo ejercicio… Verás cómo cambia y los efectos que tiene en ti. Si consigues entender cómo funciona, podrás obtener los beneficios que te reportan los distintos tipos de respiración.

Controla tu mente

  • Ten rutinas diarias. Los empresarios tenemos poco tiempo, por eso no debes perder mucho en pensar algunas cosas, establece unos hábitos y te liberarás de mucha carga mental.
  • Continúa aprendiendo. Tienes que seguir formándote y más en este mundo tan cambiante, donde lo único que tenemos seguro es el cambio.
  • La mente también necesita descanso. El cerebro es de los órganos que más energía consume, así que también has de aprender a darle su reposo. De hecho, las mejores ideas suelen aparecer en momentos de calma o cuando no estamos pensando.

Conecta con tu espíritu, alma, energía o como lo quieras llamar…

Esto es algo que todos entendemos de forma intuitiva, pero que nos cuesta poner en palabras. Aún así, tenemos expresiones como “esto me da mal rollo”, “esa persona me da buena vibración”, “este proyecto me roba la energía”… Así que da igual la expresión que uses, cuida también esa parte que no es ni cuerpo ni mente:

  • Busca un tiempo para encontrarte contigo. Empieza el día contigo y acaba el día revisando lo que has hecho y aprendido. Si de un error no aprendes, entonces no valdrá para nada.
  • Sonríe a la gente. A mí al menos me gusta que me sonrían y he descubierto que la mejor forma es empezar haciéndolo tú. Sí, hay gente que no te devolverá la sonrisa, pero de forma neta recibirás más de lo que das.
  • Da gracias por lo que tienes, cuando pagues o cobres algo. Sé generoso y agradecido, es la mejor forma de atraer riqueza.

Y algo equivalente con tu empresa

  • El cuerpo es la gente. Es decir, tienes que estar seguro de que las personas que forman parte del equipo también tienen ese equilibrio personal, después entre ellos y, posteriormente, con la empresa.
  • La mente es tu plan de negocio y la estrategia para ejecutarlo. Aunque todos sabemos que habrá que ajustar el rumbo durante el proyecto, al menos tendrás que tener claro adónde vas, sino será fácil que te pierdas.
  • El espíritu es la visión, misión y valores de tu compañía. También tienes que tener este tema claro, incluso ponerlo por escrito en tu web.

Es importante que tanto en tu vida como en tu empresa no olvides esas tres partes y que procures mantenerlas equilibradas.

 

Imagen @StockMonkeys.com distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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