Reputación online (I): Constancia y paciencia

Hace días os contaba cómo cultivar nuestra marca y qué se necesita para empezar a crear nuestra propia marca. Es indispensable buscar un nombre que nos […]

Hace días os contaba cómo cultivar nuestra marca y qué se necesita para empezar a crear nuestra propia marca. Es indispensable buscar un nombre que nos identifique y que vaya asociado a un logotipo bien diseñado. Días después hablábamos de cómo trabajar esta marca y dónde. Si se  trabaja correctamente, conseguirás una reputación online que te ayudará a ser fuerte. En dicho post, Manuel dejó un comentario que decía: “Es realmente difícil promocionar una marca en Internet si no se posee un producto de gran demanda. Facebook y Twitter parecen opciones evidentes a la hora de dar a conocer una marca o un producto, pero son fuente de gran decepción cuando el producto a promocionar no es un top ventas”

La verdad es que es más difícil consolidar una marca en el mercado desde cero si nuestro producto no es top ventas, pero no imposible. Lo más importante en estos casos es la constancia y sobre todo la paciencia.

Qué es la reputación online

Una buena reputación online es el resultado final del trabajo realizado por ti, será la opinión que tienen de ti otras personas. A veces nos confundimos cuando nos miramos en el espejo y nos vemos guapos, altos y fuertes, y la realidad puede que sea todo lo contrario, que las personas/clientes no nos vean así y piensen que somos feos, bajos y débiles. No es lo que pensamos nosotros, es lo que piensan los demás.  La reputación online es el prestigio, la credibilidad y la profesionalidad de una persona, marca o producto en Internet. Y por esta razón el control lo tienen los usuarios/clientes con sus opiniones sobre nosotros o sobre nuestros productos y servicios.

Creo sinceramente que la reputación online es de las pocas cosas que no se pueden comprar con dinero. Te lo tienes que “currar”, aportando valor añadido, contenidos, conocimientos y experiencias, y esto te ayudará a seguir creciendo, mejorando y, por supuesto, vendiendo tus productos. ¿Cómo? Trabajando cinco puntos: la imagen, el prestigio, la confianza, la seguridad y la diferenciación.

  • La imagen pública. Nuestra reputación online es la percepción que se tiene de nuestra persona, marca o producto. Qué se dice, cómo se dice y quién lo dice, este es el quid de la cuestión. Puede darse el caso de que en el mundo físico tengas una buena reputación y en el digital no. O viceversa. Por esta razón, es importante trabajar los dos canales por separado.
  • El prestigio de tu trabajo. Cuando una marca tiene prestigio, ya sea offline u online, tiene mucho ganado. Conseguirlo depende de cómo sea tu relación con el usuario/cliente, depende de cómo hablen de ti. Es preciso que la interacción no sea un monólogo emitido por ti y que aporte el valor necesario para generar confianza.
  • La confianza. Conseguirla es el gran reto. Para generar confianza tenemos que ser muy profesionales, no fallar ni defraudar a nuestro cliente y demostrar en cada momento que somos los mejores de nuestro sector.
  • La seguridad del compromiso. Si has conseguido la confianza necesaria, generarás la seguridad imprescindible para que tu compromiso sea creíble. Si dices que harás una cosa, debes hacerla.
  • La diferenciación respecto a los demás. La diferenciación respecto a tus competidores será lo que te ayude a mejorar tu reputación. Diferenciarte con nuevos productos o servicios y ser mejor que tu competencia harán que los clientes te perciban como una buena opción para comprar o para pedir opinión.

Tipos de reputación online

  • Reputación de una empresa online o comercio físico. Es imprescindible para poder vender nuestros productos o servicios. La interacción, la atención al cliente, la conversación y dar la posibilidad de opinar a nuestro interlocutor permitirá a la empresa conseguir una buena presencia.
  • Reputación online de tus productos para poder venderlos. Como decía Manuel en  su comentario, si nuestro producto es top ventas, nos será más fácil; si no es así, tendremos que llegar al consumidor/cliente para que “hable” de él.
  • Y, por último, la persona física. El prestigio o estima de una persona en Internet puede tener un impacto decisivo sobre la reputación de la empresa o del comercio que represente. Del mismo modo, tienes que estar abierto a relacionarte, conversar y sobre todo ayudar a mejorar/avanzar a otras personas. Siempre he pensado que las grandes personas se miden por cómo tratan a las pequeñas, en este caso, la empresa debe acercarse al pequeño consumidor para resolver sus inquietudes.

Trabajar a diario la imagen, el prestigio, la confianza, la seguridad y la diferenciación de tu empresa, producto o persona formarán una base sólida de tu reputación online. 

Imagen @Coletivo Mambembe, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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