Tres claves para crear itinerarios formativos propios de la pyme

Formación y aprendizaje son dos caras de la misma moneda. Una manera de pensar en el aprendizaje que me parece útil en el contexto de […]

Formación y aprendizaje son dos caras de la misma moneda. Una manera de pensar en el aprendizaje que me parece útil en el contexto de la empresa es en términos de distribución de capital. Formar y aprender es distribuir el capital cultural de la pyme, entendido como conocimiento y relaciones, entre las personas que la forman. El objetivo de la pareja formación-aprendizaje en la pyme de hoy es la construcción de más conocimiento y relaciones, un esfuerzo deliberado de aumentar el capital cultural de la empresa. Es así que se logra un caldo de cultivo para la innovación continua.

En este marco, cabe pensar que la empresa es a la vez escuela y que trabajar es, a la vez, aprender. Siguiendo este hilo de reflexión, no tardaremos en llegar a plantear que cursos o itinerarios formativos nacidos directamente en la empresa contribuyen, en muchos casos, más a la distribución del capital cultural propio de la pyme que aquellos cursos que nacen de una disciplina en una institución educativa. Las grandes empresas lo saben. Por eso tienen departamentos y responsables de aprendizaje y hasta universidades propias.

Con algo de dedicación, las empresas pequeñas y medianas también pueden tener, de forma económica y rápida, sus propios itinerarios formativos. La aplicación inteligente de las nuevas tecnologías, el acceso a contenidos libres unido a la creación de contenidos y unos conocimientos básicos de cómo aprendemos los humanos son suficientes para empezar. He aquí algunas notas respecto a tres ámbitos clave de la creación de itinerarios formativos de empresa: herramientas, contenidos e interacción.

Herramientas

Es habitual pensar en la formación como una actividad que tiene lugar en un aula, sea ésta física u online. De ese pensamiento derivan necesidades como la de disponer de software específico para gestionar el aprendizaje. Si, por el contrario, dejamos de hacer una separación entre trabajar y aprender, podemos dejar de pensar en aulas y empezar a preguntarnos qué herramientas de trabajo que ya usamos son especialmente adecuados para aprender. Si en la empresa se usa mucho y bien el correo electrónico, las listas de correo serán una de nuestras herramientas. Si tenemos una cultura de videoconferencias bien establecida, ese será nuestro canal preferido también para los itinerarios formativos. Esto no elimina la posibilidad de proponer herramientas nuevas, como pueden ser, por ejemplo, los mapas mentales, pero en ningún caso debería ser necesario partir de una plataforma o software específico para la formación.

Un ejemplo de set de herramientas para itinerario formativo lo vemos en el curso masivo, abierto y online (MOOC, en sus siglas en inglés) llamado #ETMOOC: blog del curso, blog de cada participante, agregador de las publicaciones de los participantes, herramienta de videoconferencias, Twitter, lista de correo y dos herramientas de Google (calendario y comunidades). Este ejemplo presupone que las personas que aprenderán juntas están físicamente lejos la una de la otra. Aunque en nuestra empresa éste no sea el caso, optar por un predominio de las herramientas online permitirá que cada persona se organice con libertad para acercarse a los contenidos y realizar las actividades, sin necesidad de coordinar agendas para sesiones presenciales.

Actividades y contenidos

Contenidos son textos, audios, vídeos y otros «objetos» que sirven de excusa para reflexionar e interactuar, es decir, para realizar actividades alrededor de ellos. Una opción interesante es aprovechar, con sentido, aquellos recursos de aprendizaje abiertos (que no necesariamente tienen que llamarse como tales, los eBooks que publican muchas organizaciones también lo son) que más se ajustan a los objetivos de la pyme. La otra opción es crear o identificar contenidos propios, que es aún más interesante, pues la gran ventaja de los itinerarios de empresa frente a los cursos al uso es que ofrecen un contexto real para aprender. A primera vista puede parecernos que nuestra empresa no dispone de contenidos pero, pensándolo bien, por lo general es fácil, por ejemplo, encontrar documentos de proyectos cerrados o crear casos de estudio de clientes que puedan servir de punto de partida para las actividades. Respecto a estas últimas, voy a destacar un solo rasgo para no alargar demasiado el post: es fundamental que impliquen crear (escribir, experimentar, exponer) y no sólo recibir información (leer y escuchar).

Interacción

La interacción entre las personas es para el aprendizaje lo que el oxígeno para el cuerpo. También en este aspecto tenemos, a grandes rasgos, dos opciones básicas:

  1. Organizar la interacción alrededor de la figura del profesor. Un ejemplo sofisticado es el itinerario formativo de diseño de productos digitales de Vostok Studio de 6 meses, articulados en sesiones presenciales semanales de 4 horas para un grupo pequeño.
  2. Organizarla de forma distribuida, facilitando las relaciones entre personas alrededor de los contenidos pero sin un centro predefinido. Es el método propuesto por una buena parte de los MOOC (aquellos llamados cMOOC). Su principal característica es que facilita la emergencia de conocimiento nuevo, pues cada persona puede recorrer caminos diferentes desde un mismo punto de partida. Esta forma de aprender es un reto para personas acostumbradas a seguir caminos predefinidos por otros. Pero siempre hay personas que son más aventureras y que podrán ser ejemplos.

En resumen, la creación de itinerarios formativos de empresa supone, sin duda, un esfuerzo, pero probablemente menor del que se piensa y con recompensas muy interesantes. Para aplicar las claves que he comentado en este post, es necesario definir primero los objetivos concretos del itinerario formativo. Estos pueden variar dependiendo de si es para empleados, proveedores, colaboradores o clientes, así como de la situación para la que se propone. Como premio, el itinerario de crear itinerarios formativos (valga la redundancia) capacitará nuestra empresa a ser tomada en cuenta como referencia cuando se hable de formación en nuestro sector y la hará también más atractiva para los mejores profesionales: aquellos concienciados de la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida.

© Foto: 55Laney69 distribuida con licencia CC BY 2.0

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