7 razones por las que una ‘startup’ debe tener una política de clúster

Un clúster es el modelo de organización empresarial más moderno y dinámico. Las empresas que participan tienen acceso a información de valor sobre las necesidades y […]

Un clúster es el modelo de organización empresarial más moderno y dinámico. Las empresas que participan tienen acceso a información de valor sobre las necesidades y líneas de trabajo de su sector, establecen alianzas con empresas complementarias y trabajan en proyectos compartidos de innovación. Sin embargo, lo más importante desde el punto de vista de un nuevo proyecto es que aceleran el reconocimiento de marca, ayudándote a poner tu empresa en el mapa sectorial y regional, y a contactar con posibles inversores.

Es cierto que conozco experiencias muy positivas y otras no tanto. El rendimiento que tu startup pueda sacar de su contacto con un clúster va a depender, en primer lugar, de la dinámica y capacidad de trabajo que demuestre la propia asociación y sus gestores. En segundo lugar, de tu habilidad para moverte y establecer una buena red de contactos con los socios. En cualquier caso, pones en juego muy poco y el rendimiento puede ser definitivo: merece la pena investigar cuál es el clúster que por tu sector y localización geográfica te interesa y acercarte a hablar con ellos. Como poco, tu empresa formará parte de uno de los directorios de empresa del sector más utilizados.

 

Qué son

Los clústeres agrupan a empresas de un mismo sector y región o zona para colaborar de una forma estratégica y obtener beneficios comunes. En otras ocasiones se agrupan de forma vertical, cubriendo toda la cadena de valor de un determinado sector, la industria automovilística o la biomedicina, por ejemplo. Lo habitual es que integren a las Administraciones Públicas (de hecho en España muchos de los ejemplos nacen de su iniciativa) y a la universidad y otros centros de innovación públicos o privados.

Para formar parte de un clúster suele ser suficiente con pagar una cuota (anual en muchos casos), por supuesto siempre que la actividad y ubicación de la empresa justifique su presencia. En algunos casos, los proyectos en fase startup cuentan con tarifas de socio especiales de muy pocos euros, prácticamente testimoniales. Sin embargo, lo importante es que sepas por qué quieres estar: sin objetivo no hay recorrido.

 

Las ventajas

1. Información de primera mano

Un valor que será más o menos tangible según tu capacidad para transformarlo en decisiones. Son mayoría los emprendedores con política de clúster que encuentran en el intercambio de ideas e información con la Administración, universidades o empresas de la competencia la mayor ventaja de su participación: hacia dónde camina el sector, las líneas de trabajo dominantes, mapas de necesidades latentes y futuras, legislación con impacto en la actividad, etc. son algunas de las informaciones que se pueden escuchar en estos encuentros. Y recuerda que en muchas ocasiones los contactos más informales -tipo desayunos o almuerzos de trabajo- son los que se convierten en más productivos.

2. Red de contactos en tu cadena de valor

Formar parte del ecosistema empresarial de tu ámbito de negocio y región es sin duda beneficioso en el proceso de implantación de tu proyecto, y el clúster puede acelerar el objetivo, y en condiciones más ventajosas. Se dice que del roce nace el cariño, y aunque hablemos de negocios, aquí también podemos aplicar la norma. Es de vital importancia ya que en el clúster es posible contactar con las empresas tractoras del sector y sus principales proveedores, en ambos casos de difícil acceso para un empresario novel, y si bien en el clúster no conviene ‘vender’, sí se pueden abrir los contactos de forma más relajada.

3. Expansión internacional

Los clústeres acceden a través del Icex y homólogos regionales o Cámaras de Comercio a programas de internacionalización que suelen concretarse, sobre todo, en la asistencia a ferias de referencia. Aunque requiere un compromiso monetario por parte de la startup interesada, ofrecen ventajas económicas al participar en un stand compartido, en muchas ocasiones -esto sí-, gratuito.

4. Innovación y formación

Fomentar el desarrollo de I+D+i es una de las ventajas del formato hélice del clúster (empresas, Administración y universidad). Es cierto que no en todos se atiende esta necesidad con el mismo interés, pero del trabajo en esos mapas de necesidades surgen proyectos que se abordan de forma colaborativa bajo los principios de innovación abierta. Ahí tu startup debe ser lo suficientemente hábil para convencer de que puede aportar valor y recursos (capacidad de trabajo) a estos proyectos. Si lo consigues, sacarás el máximo rendimiento al clúster, ya que esos trabajos permiten un acceso directo a un know how muy específico, de difícil acceso por otras vías.

5. Economía colaborativa

Un valor también presente en muchos de estos conglomerados empresariales. Los objetivos se adaptan a cada uno de ellos, pero hay experiencias de compras compartidas, desarrollo de plataformas informáticas para dar servicio a todas las empresas implicadas o creación de ofertas conjuntas para la venta de productos o servicios: las posibilidades son infinitas y en la práctica implican un ahorro de costes y, sobre todo, poder abordar un tipo de proyectos no accesibles de forma individual.

6. Financiación

Un tema en el que veremos avances en los próximos años, ya que a medida que el hábitat inversor se consolide, irá tejiendo alianzas más consistentes con el clúster. Sin embargo, muchos de sus responsables ya explican cómo fondos o business angels están en contacto para detectar oportunidades de negocio en las primeras fases de desarrollo. De nuevo hablamos más de generar oportunidades de acercamiento a estos agentes en condiciones más cómodas de contacto que de que se hayan creado programas concretos para ayudar a los emprendedores en esta difícil tarea.

7. Programas de apoyo a la startup

Sin duda es uno de los temas que más pueden interesarte. Lamentablemente aún no es una práctica generalizada, pero hay grandes ejemplos como el del clúster catalán Biocat, especializado en biotecnología y ciencias de la salud, que cuenta con varios programas que ayudan a los emprendedores a dar forma a sus proyectos. En esta área no queda otra que investigar en cada uno de los clústeres, para ver si pueden beneficiarte de alguna acción concreta.

 

Dónde informarse

Ya hemos comentado que la realidad del clúster está en construcción, con niveles muy diferentes de desarrollo, según cada comunidad autónoma o sector. La información es dispersa, pero te dejamos algunas pistas para que empieces a tirar del hilo, recordando que te debes interesar por los de tu comunidad autónoma, si bien algunos en sectores muy concretos operan con una territorialidad estatal:

Federación Nacional de Agrupaciones Empresariales Innovadoras y Clústeres.

Directorio de Agrupaciones Empresariales Innovadoras del Ministerio de Industria Energía y Turismo: es el directorio más amplio que conozco, permite hacer búsquedas por sector y comunidad autónoma.

Madrid Network: este organismo centraliza información de varios clústeres madrileños.

Listado de clústeres de la Generalitat de Catalunya

 

Foto: pixabay

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