Big data y pymes

Hace unos días hablábamos de la creciente importancia de poner la inteligencia al servicio del negocio. Se trata de  ir más allá de la hoja de cálculo y dotarse de […]

Hace unos días hablábamos de la creciente importancia de poner la inteligencia al servicio del negocio. Se trata de  ir más allá de la hoja de cálculo y dotarse de los instrumentos para gestionar la ingente cantidad de información que está en circulación. Porque ahí ha aparecido una oportunidad de negocio para la pequeña y mediana empresa en tres niveles. Los datos son reveladores. Según la empresa de análisis de mercados IDC, el sector crecerá siete veces más rápido que el mercado general de las tecnologías. En 2015, la facturación alcanzará los 16.000 millones de dólares, a un ritmo de crecimiento del 40% anual.

La medición de los datos es el equivalente moderno del microscopio. Las búsquedas de Google, los comentarios en Facebook y los mensajes en Twitter permiten medir el comportamiento, la afinidad y el detalle de lo que sucede. En el mundo de los negocios y la economía, las decisiones se tomarán cada vez más en función de los datos y el análisis  antes que en la experiencia o la intuición.

Eryk Brynjolfsson, professor del MIT

En primer lugar, la pyme puede emplear las herramientas de análisis y gestión que están diseñadas para las grandes corporaciones. La visualización de información, los mash-ups o la movilidad pueden aportar ventajas competitivas a las pymes que sepan analizar la información y ver las oportunidades que surgen. Se trata de cruzar los datos de producción o distribución con otros datos disponibles como la participación en las redes sociales, los contenidos generados por el usuario en blogs o vídeos, la geolocalización o la consulta de la web a través de los móviles. Este proceso se está abaratando según crece la demanda. IBM, Oracle y HP preparan soluciones específicas para las pequeñas empresas.

Asimismo, se pueden capturar datos que estén liberados, analizar las tendencias y buscar nuevos negocios. El análisis de los censos y los archivos son un buen punto de partida. En esa línea, las fórmulas de gobierno abierto, que pone a disposición del ciudadano información y datos en bruto, son otra oportunidad. Según los datos publicados por la consultora McKinsey, los gobiernos europeos pueden ahorrar alrededor de 100 millones de euros mediante la mejora de la operativa, el cruce de datos para reducir el fraude fiscal y otras medidas parecidas. Por eso, se han multiplicado las iniciativas públicas. En España, el ejemplo de Navarra y el País Vasco puede servir de orientación. Fuera de nuestras fronteras, el gobierno abierto británico ha invertido diez millones de libras en la creación del Open Data Institute, un centro para la promoción de nuevos negocios, la formación y la creación de estándares en la gestión y protección de datos. Según las estimaciones de la consultora CEBR, en 2017, el volumen de negocio de tales iniciativas puede alcanzar los 216 millones de libras y crear 60.000 nuevos puestos de trabajo en pequeñas empresas tecnológicas.

Por último, son las pymes quienes pueden liderar los servicios resultantes del empleo de los datos. Ya hay algunos casos de éxito. Harvard Business Review recogía recientemente el proyecto de VinoEno. Esta pyme combina los gustos del consumidor con las recomendaciones y las características enológicas. Como resultado, ha creado un motor de búsqueda especializada.

Una gran oportunidad para la innovación

El uso intensivo de big data puede ser una oportunidad para la creación de nuevos negocios y una vía de salida de la crisis. Los datos de Reino Unido son extrapolables a la economía española, por lo que hay que animarse a crear productos diferentes, estimular una nueva demanda o diseñar servicios de valor añadido basados en la gestión de la información. Siguiendo los estudios internacionales, las cinco grandes áreas de la economía que van a tirar de la innovación mediante big data serán la salud y la sanidad pública, el gobierno abierto, la venta minorista en grandes superficies, la industria manufacturera y la geolocalización.

El nuevo contexto requiere también unas políticas públicas que estimulen la utilización de los big data. Porque la administración es la principal poseedora de información que puede liderar el proceso y generar seguridad jurídica mediante la protección de la privacidad, la propiedad intelectual sobre datos y procesos de análisis, así como la responsabilidad en el uso de los mismos. Todo un reto.

 

Foto @Jorge Franganillo, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0 

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