La transformación digital llega a la cadena agroalimentaria

Estamos usando cada vez menos cilindros para hacer avanzar la máquina. Dan Ben-David   La transformación digital no conoce fronteras ni sectores. Cada día estamos asistiendo a […]

Estamos usando cada vez menos cilindros para hacer avanzar la máquina. Dan Ben-David

 

La transformación digital no conoce fronteras ni sectores. Cada día estamos asistiendo a los movimientos que las empresas y los directivos están haciendo para interiorizar los cambios que la transformación provoca en las organizaciones.

Los que nos dedicamos a esto de la transformación digital (ojo, no confundir con digitalización) estamos viendo sectores donde la irrupción digital está ocupando mucho espacio en los medios de comunicación y, por el contrario, otros sectores como el agroalimentario están pasando demasiado desapercibidos.

¿A qué llamamos transformación digital? La transformación digital afecta a las personas, al modelo de negocio, a la forma en que nos relacionamos y principalmente impacta en la cuenta de resultados.

¿Qué es la digitalización? Para nosotros son las TIC, las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Cuando hablamos de digitalizar un invernadero en el poniente almeriense, no es más que dotarlo de sensores, programadores y demás tecnologías al alcance del empresario agrícola.

La agricultura del siglo XXI o el Smart Agro, como queremos llamarlo ahora, pasa por la transformación digital de la cadena agroalimentaria. Aportar valor a través de toda la cadena y no solo en la última parte, como se está haciendo mayoritariamente en la actualidad. Necesitamos trabajar en la transformación digital del sector agroalimentario hacia atrás. ¿Por qué?

Mercadona ha establecido una sincronización que permite gestionar en tiempo real su stock de producto fresco, como el pescado.

En la actualidad, si un cliente pesa medio kilo de mandarinas en una tienda, la balanza táctil envía al CPD (Centro de Procesamiento de Datos) la información de que en ese establecimiento hay medio kilo menos de mandarinas.

Tanto con el pescado como con las mandarinas, el distribuidor está consiguiendo en tiempo real una optimización de su stock, de sus compras e incluso del género que tiene en los supermercados. Si está fusionando bien los datos (presentes e históricos), incluso puede minorar los desperdicios que, por caducidad o mal estado, tanto nos preocupan a día de hoy.

Por otro lado, Amazon está haciendo pruebas con su proyecto de supermercado llamado Amazon Go, donde pretende que solo con pasar el móvil a la entrada del establecimiento ya podamos realizar nuestras compras, sin mayor esfuerzo, y salir cuando las hayamos finalizado sin pasar por el lineal de caja. Gracias a toda la capa de tecnología que incorpora el establecimiento y los datos que ya tiene de nosotros Amazon, es posible facturar nuestra compra.

 

Transformación digital en las explotaciones agrícolas

Podríamos seguir enumerando el impacto que la transformación digital está causando en la distribución, pero va siendo hora de poner foco en el objetivo de este artículo, impulsar hacia atrás.

Las explotaciones agrícolas tienen que empezar la transformación digital. No se pueden quedar en la superficie de la digitalización. El empresario agroalimentario tiene que ser partícipe de todo el flujo de información que se produce y aprovecharlo para optimizar su toma de decisiones.

Antes poníamos foco en las balanzas conectadas y en cómo obtener información de las existencias de productos frescos que había en el supermercado, a partir de ahí los responsables de los centros logísticos podían optimizar las rutas de reparto. Pero si de verdad queremos que el productor esté integrado en la cadena y a su vez se comprometa a frenar los desperdicios que día a día generan estos establecimientos, estaríamos obligados a compartir o patrocinar determinados datos, como por ejemplo existencias, demanda prevista a cuatro o cinco días e incluso meteorología.

  • Si conozco las existencias que tienen mis clientes, sé lo que me pueden demandar y, por tanto, puedo prever la fruta que debo cortar.
  •  Si conozco las ventas previstas, y las contrasto con las existencias del cliente, puedo prever…
  • Si conozco la climatología que acontecerá en destino y cuáles son, o como se ven afectados los hábitos de consumo del usuario final, puedo prever…

La transformación digital de la agricultura, aunque pueda parecer lo contrario, no está tan en pañales como pueden creer muchos. Hay empresarios agrícolas de gran visión que han ido viendo el impacto que lo digital está teniendo en otros sectores y decidieron en su día empezar con pequeños pilotos, integrando tecnología, personas, capacidades, visión de negocio, partners y, a día de hoy, están cosechando sus frutos.

Nadie dijo que esto fuera una labor fácil, como toda transformación genera desasosiego, pero construyendo con paso sólido y visión de futuro, estamos seguros de que el Smart Agro en breve será una realidad, y no llamará la atención ver un robot recolector en una plantación de plátanos, un tractor autoguiado o una trampa para moscas del olivo conectada a Internet.

Y tú, ¿te apuntas a la transformación digital del “agro” o prefieres ser agnóstico digital?

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