A la mesa con interlocutores chinos

La práctica de negocios en China difiere en sus métodos en ciertos aspectos de la de los países occidentales. Naturalmente, la apertura económica, la entrada en la Organización Mundial del […]

La práctica de negocios en China difiere en sus métodos en ciertos aspectos de la de los países occidentales. Naturalmente, la apertura económica, la entrada en la Organización Mundial del Comercio y las Olimpiadas de 2008 han ido impulsando un cada vez mayor alineamiento con las prácticas occidentales.

Sin embargo, China mantiene su propia cultura de negocios y de la etiqueta derivada de un lento cultivo de siglos. Y los negocios se relacionan mucho con el mantel. A veces, incluso, el restaurante precede cualquier tipo de negociación. De forma inevitable, el restaurante es un escenario en el que se producen interacciones importantes, que permitirán establecer relaciones duraderas de confianza y mutuamente productivas.

Nos permitimos recopilar aquí una serie de indicaciones al respecto:

 

  1. Las invitaciones han de hacerse con más de 24 horas de antelación. De lo contrario, los invitados pensarán que tienen poco valor para la parte que ejerce de anfitrión.
  2. Aunque se relaja cada vez más, los sitios en la mesa siguen un protocolo.  La norma es que el invitado principal mire de frente a la puerta de entrada (pues estas comidas suelen darse en pequeños comedores privados); también puede ser la persona que lidera las negociaciones o la relación entre las partes. Después, los sitios más cercanos al principal suelen ser los más importantes. En ocasiones, el anfitrión se sienta justo en frente o al lado. La costumbre está cambiando bastante y al principio, sobre todo si hay intérpretes y hasta que la relación sea más cercana, tienden a sentarse en frente, de modo que la conversación es pública, compartida y notoria para todos los que están en la mesa.
  3. Puntualidad. Aunque la otra parte llegue tarde, la puntualidad es importante en China donde es frecuente que la otra parte llegue antes de tiempo.
  4. No olvidar el ritual de intercambio de tarjetas con aquellas personas con las que no se haya hecho antes. Recordar la recepción con ambas manos y la entrega de modo que el nombre esté por el lado legible para la otra parte.
  5. Sobre todo cuando se trata de funcionarios, suele utilizarse en ocasiones el puesto para designar a la persona, y no directamente su nombre. Con extranjeros, no obstante, son muy flexibles en este tipo de aspectos como en todos los demás, en realidad.
  6. El invitado, en general, debería “abrir los platos”. Cuando se mueve la bandeja giratoria con el primer plato, el invitado principal debería inaugurar la comida comiendo el primero. Puede ser que cada plato que traigan se sirvan a él (o ella) primero, pero sobre todo se hace con el primer plato, y con el pescado, si lo hay.
  7. La exageración. En China, al contrario que en Europa, lo educado al invitar es que sobre mucho. Algunos extranjeros creen que deben finalizar los platos, y aquí se produce un choque clásico. Más vale ir dando marcha atrás antes de estar lleno y escenificar que siempre sobre algo. Al ver los platos vacíos, preguntarán si se pide más o, lo que puede ser peor, pueden hacer otro pedido para que al final sobre.
  8. Brindis. Este es un aspecto bastante molesto, en general, para el extranjero. Sobre todo si los brindis son a base de licor blanco (bai jiu). Cuando alguien ofrece un brindis, es bastante importante aceptarlo y beber juntos. Es una muestra de reconocimiento del poder. Por suerte, la conversión de comidas de este tipo, o cenas, en una competición por beber va cayendo poco a poco en desuso, pero en sectores tradicionales y determinadas zonas geográficas, sigue llevándose a cabo en ocasiones. 
  9. Uso de los palillos. Cuesta relativamente poco entrenar un poco este aspecto antes de venir y facilitará la identidad con la parte china. En algunos restaurantes puede que ni siquiera tengan cubiertos convencionales.
  10. No son sólo negocios. Las comidas de este tipo son para establecer una relación un poco más allá, y entrarán en temas personales, enseñarán fotos de sus hijos si las cosas van un poco bien, y querrán conocer más de la persona con la que están haciendo negocios. Es una actividad social de establecimiento de relaciones personales y para generar confianza.

 

No obstante, este tipo de normas de comportamiento en la mesa se están relajando, hasta el punto de que en grandes ciudades en algún caso pueden estar en desuso. No obstante, en ambientes más formales se sigue notando su influencia, y su conocimiento marca fácilmente una diferencia para que las cosas marchen mejor.

Seguramente hay otras normas que deberían tenerse en consideración, por lo que mantengamos la lista abierta para mejorarla.

 

Foto @Jesus Ponce de Leon China4b2b, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

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