La española pionera de la venta de pisos en China

El comercio internacional es un concepto muy claro. Vender fuera. Producir un bien o servicio en España y ponerlo en el mercado exterior. La idea […]

El comercio internacional es un concepto muy claro. Vender fuera. Producir un bien o servicio en España y ponerlo en el mercado exterior. La idea es sencilla inicialmente, pero su desarrollo puede dar lugar a modelos de negocio internacional que, en principio, pocos tenemos en mente. Y es que el dibujo que la inmensa mayoría nos hacemos de la exportación es la venta de palés de comida o de cajones de manufacturas, pero lo cierto es que la Red, la globalización y el nuevo orden geopolítico abren las posibilidades a nuevos nichos de actividad exterior. Lo mismo ocurre al pensar en China. También esbozamos un gran portacontenedores cargado de maquinaria industrial. Y, sin embargo, la heterogeneidad en los sectores y líneas de negocio es cada vez mayor.

Un caso singular que recientemente ha saltado a la prensa, pero que lleva años cocinándose en las mentes y despachos del sector inmobiliario es la venta internacional de casas a ciudadanos extranjeros. La fórmula parece atractiva: un gran parque inmobiliario, tanto en cantidad como calidad; un grado de apalancamiento en las entidades financieras que lastra su solvencia; un destino muy atractivo a nivel tanto turístico como residencial; y una demanda creciente e insatisfecha.

Estos cuatro factores son la base del ‘nuevo’ proyecto del Gobierno y también los ejes del modelo de negocio de una española que hace cinco años se plantó en China y que vio esta oportunidad en cuanto la burbuja inmobiliaria estalló en España. Ella es Sonia Fernández Barrio, un modelo de emprendedora internacional que en 2011 puso en marcha Infochina Gestión y lanzó los portales inmobiliarios www.zhongxidichan.com o www.vendeyatucasa.com en su versión española.

 

 

La iniciativa es pionera no solo en España, sino también en el país asiático, ya que es el único site en mandarín que ofrece exclusivamente producto español. Esta singularidad les permite ser localizados más fácilmente a través de Baidú, el ‘Google chino’. “Con la crisis del ladrillo vimos que exportar era una de las medidas y China dispone de excedentes de capital”, relata la empresaria.

Esta inmersión en el mercado más grande del mundo tiene sus complejidades y particularidades, pero, contrariamente a lo que pudiera creerse, tenemos más puntos en común que diferencias a nivel de gustos: “Los compradores chinos y españoles son mucho más parecidos de lo que nos podemos imaginar en cuanto a preferencias y necesidades, que varían según el tipo de familia: pisos relativamente grandes, con garaje y trastero, entre otras”. Madrid, Barcelona y las costas mediterránea y andaluza son los destinos preferidos y el valor de la operación depende mucho del perfil del comprador o inversor.

Las relaciones comerciales tampoco difieren de los principios básicos y, salvo los protocolos y procedimientos propios de cada país y cada cultura, el empresario chino “desconfía al igual que nosotros cuando no te conoce”. Esta barrera inicial se rompe en cuanto “se demuestra seriedad y buen trabajo o producto” e, incluso, ofrecen su ayuda porque “admiran” la profesionalidad y la buena oferta.

¿Por qué no ha eclosionado antes este modelo de negocio? La respuesta está en el propio proyecto del Gobierno. Las inversiones inmobiliarias procedentes de fuera de la Unión Europea chocan con la política migratoria, de modo que un ciudadano mandarín, ruso o de cualquier país no comunitario solo puede disfrutar de su vivienda durante los meses que dure su visado de trabajo o turismo. Esta restricción dificulta y, en la mayoría de casos, bloquea la adquisición de un inmueble en España por parte de estos extranjeros, que solo pueden disfrutar de su residencia durante cortos periodos de tiempo en situación de legalidad.

Paralelamente a este escollo, la realidad es que “China aún no conoce mucho a España, ni sus productos y servicios”, sostiene Sonia Fernández, que defiende que “hay que promocionar más” pues nuestro país tiene mucho potencial exportador más allá de los clásicos canales agroalimentarios basados en el aceite y el vino. Fiel a esta creencia, la consultora ha diversificado hacia otros sectores aplicando también su apuesta por el mundo online (diseño, marketing, comunicación online, call center), “más económico y viable tanto para grandes como para pequeñas empresas”.

En este sentido, los sectores con mayores oportunidades son, a su juicio: el lujo, el diseño, las energías renovables, los deportes, la moda, la restauración y la educación. Pero remarca: “Hay muchas posibilidades aún sin explorar”.

 

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