Los códigos QR, más vivos que nunca en las estrategias de marketing

Aunque llevamos ya unos cuantos años hablando sobre códigos QR y su utilidad para incluirlos en nuestras estrategias de comunicación, hay quien mantiene que están […]

Aunque llevamos ya unos cuantos años hablando sobre códigos QR y su utilidad para incluirlos en nuestras estrategias de comunicación, hay quien mantiene que están absolutamente muertos pero no solo no están muertos, sino que están más vivos que nunca y se han colado en nuestra cotidianidad casi sin darnos cuenta. Solo hay que darse una vuelta por nuestra casa, abrir la nevera, mirar en los armarios, acercarse al supermercado, pedir un vino en un restaurante o encontrarnos a un conocido que te ofrezca su tarjeta de visita et voilà, allí aparecen. Según los datos publicados por ComScore,  17.390 millones de usuarios europeos escanearon un código QR en 2012 , lo que representa un incremento del 96% con respecto al año anterior, pero si nos fijamos en el dato relativo a España, la cifra de incremento se sitúa en un 218%, cercana a los  3,5 millones de usuarios.

 

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Hace dos años, aunque ya se empezaban a utilizar los códigos QR en campañas de marketing, muchos usuarios ni siquiera contaban con un lector de códigos, por tanto, aunque los encontraran en envases o anuncios publicitarios, ni siquiera sabían cómo descifrar sus mensajes. En la actualidad, raro es el usuario que no cuenta con un lector de códigos entre sus apps favoritas.

Pero ¿cómo podemos aplicar y dar el mejor uso a los códigos QR?

En mi opinión, hay algo que falla en las estrategias de muchas marcas que los utilizan y es que se limitan a llevarnos a su página web tras la lectura del código, sin dar ningún tipo de valor añadido. Además, en la mayoría de los casos, las empresas ni siquiera realizan un seguimiento de los resultados obtenidos, por lo que no podrán evaluar si han funcionado o no.

Pero veamos buenos ejemplos. Este año he podido apreciar casos interesantes de aplicaciones de uso de los códigos QR, que aportan un valor añadido a los usuarios:

La pequeña bodega D4 de Cuenca los ha utilizado recientemente en sus botellas. Cuando pedimos o compramos un vino, nos gusta saber su procedencia, su historia, sus aromas… y además si no somos expertos enólogos, es fácil que se nos olvide el nombre del vino pasados unos meses. ¿Qué mejor que introducir en la etiqueta un código que, tras su lectura, nos dé toda la información sobre el mismo y nos permita guardar el código para la próxima ocasión?

 

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En Rodilla han ido más allá creando una aplicación móvil, que permite fidelizar clientes a través de la acumulación de puntos por cada consumición. En el tique de venta aparece un código que podemos leer con un escáner incluido en la misma aplicación.

Los congelados Fripozo también incluyen un código que facilita interesantes recetas de cocina.

En la pescadería de Mercadona, encontramos un enorme código QR con información sobre la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de la empresa, procedencia de la pesca, política de compra…

 

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En numerosos hoteles los utilizan para ofrecer información sobre las actividades que podemos realizar en el entorno, tener geolocalizados restaurantes cercanos, responder encuestas de satisfacción online, etc.

Y, si hablamos de tarjetas de visita, aunque estéticamente aún nos siga pareciendo un poco raro encontrarnos un código (sobre todo algunos que exceden el tamaño apropiado y falla estrepitosamente el diseño de la misma), la utilidad de incluir un QR es máxima, ya que si se nos traspapela, no tendremos que pensar dónde la guardamos para ponernos en contacto. Si los códigos están bien realizados, la lectura nos permitirá guardar instantáneamente los datos de la persona que nos entregó la tarjeta, directamente en nuestra agenda con un solo clic.

Asimismo, son muy útiles en presentaciones y conferencias. Muchos ponentes ya incluyen un código QR con sus datos personales, su blog y su perfil de Twitter en sus diapositivas, e incluso permanecen en lugares preferentes de la sala para que cualquier asistente pueda escanearlo al finalizar la presentación o para acceder a la presentación en cuanto lleguen a casa.

Estos son sólo algunos ejemplos. Las utilidades que nos ofrecen los códigos QR para integrarlos en nuestras estrategias de marketing son numerosas.

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