Window shop-in: Compartiendo el escaparate

No hay duda de que la actual situación económica nos está afectando a todos, pero es precisamente en los momentos de más necesidad cuando nacen […]

No hay duda de que la actual situación económica nos está afectando a todos, pero es precisamente en los momentos de más necesidad cuando nacen ideas más innovadoras para hacer frente a la realidad. Como decía Albert Einstein, “llegamos a una conclusión cuando dejamos de pensar”. Pues parece que seguimos entre todos pensando y evolucionando para conseguir sinergias de colaboración, para avanzar de forma conjunta y no llegar a una conclusión, sino al inicio de algo nuevo. Y escribo estas líneas porque de todas las nuevas tendencias que últimamente están surgiendo en el modelo de negocio en formato retail, la window shop-in es la que más me gusta y aplaudo.

Los que nos dedicamos desde hace tiempo a la venta retail sabemos que durante años muchos comercios, con sus gestores al frente, han considerado a alguien que vendiera los mismos productos como una competencia directa, casi el enemigo que debían vencer, llegando a situaciones de no poder servir un producto y no querer indicar al cliente dónde podía adquirirlo, al más puro estilo de “¡si no es para mí, no es para nadie!”. Hasta he oído hace años a un comerciante decir: “a la tienda de la esquina ni agua”.

Hemos hablado anteriormente de las flagship stores, tiendas insignia de las grandes marcas, y también de las pop up stores, pero fijaos que son dos tendencias utilizadas por las grandes marcas. Y ahora llega la moda de las window shop-in que espero que se conviertan en tendencia pronto.

Pero, ¿qué es el window shop-in? Heredado de Estados Unidos, este nuevo concepto se basa en el win-to-win entre dos tiendas de una misma ciudad, con el objetivo de intentar vender más productos y llegar a más clientes. Durante un mes dos retails, a ser posible con un target de cliente similar, intercambian productos que se muestran en el escaparate y promocionan los productos de la otra tienda, así el cliente conoce otros comercios que no conocía y puede adquirir productos que no podría comprar en esta, a la vez que facilita la confección de escaparates mucho más originales y atractivos.

Encuentro el concepto genial. Imaginaos que vais a comprar una bicicleta en una tienda especializada y en ella encontrárais un espacio con los accesorios y recambios para ella; un escaparate donde comprar el candado, los parches, las bombonas de gas, la grasa para la cadena, un verificador de presión y una bomba para hinchar las ruedas, todo cedido por una ferretería de varias calles más allá. Imaginaos además que tenéis a vuestra disposición un espacio dedicado a la información de rutas o salidas de fin de semana para disfrutar de vuestra bicicleta nueva, con mapas, libros de interés, etc. aportados por la librería de la esquina. El concepto colaboración es un término que siempre me ha gustado, cuando crecen los de tu alrededor probablemente también crecerá tu comercio, y más cuando nos referimos a comercios totalmente locales, en los que los propietarios son a la vez clientes de la tienda más cercana.

Seguro que estáis pensando “¡esto ya existe!” Sí, es cierto, lo puedes comprar todo en el mismo sitio, pero estaríamos hablando de una gran superficie. Yo hablo de comercios retail, de pequeñas tiendas de proximidad, ubicadas entre sí a pocos metros de distancia. Aquí es donde radica el encanto del window shop-in. Pero yo haría el ejercicio de pensar cuántas posibilidades tenemos con este concepto. Imaginaos una carnicería con un espacio para vinos de una bodega; o una mercería y al lado de la sección de bañadores un escaparate de juguetes para la playa, flotadores y pelotas. O en la sección de maquinaria de jardinería de una ferretería un espacio dedicado a plantas y flores. O en el escaparate de una farmacia un espacio con carritos para bebés y todo lo relacionado con un recién nacido.

¿Y si, cuando fuéramos a nuestra tienda informática preferida a comprar un ordenador, pudiéramos ver una mesa de escritorio, sillas y muebles de despacho, todos ellos productos cedidos entre comercios de una misma zona? Las posibilidades son casi infinitas. Todo comercio con escaparates potentes podría ubicar en ellos productos a modo de decoración, con temáticas que incluso no fueran complementarias pero que llamaran la atención del cliente y despertaran el interés sobre ese producto y el lugar donde comprarlo.

Si a todas estas ideas le añadimos una buena campaña de publicidad y una estrategia en redes sociales, seguro que el resultado sería sorprendente.

Dice Bárbara Llordachs, pionera en España de este concepto en su tienda de ropa para el hogar, que “lo verdaderamente interesante es hacer window shop-in con tiendas de otras provincias, que además tengan página web, para que una vez que les ha conocido la gente, puedan seguir comprando online. Pero es muy importante que ambas tiendas compartan el mismo target, el mismo perfil de cliente”.

Dos tiendas compartiendo escaparate, “La tienda de Almudena” y “La llave hueca”, que con toda seguridad han conseguido que muchos clientes de una conocieran a la otra, y viceversa. Y en los tiempos que corren es muy bueno tener una ventana abierta con grandes posibilidades de éxito y compartiendo el mismo cliente.

¿Os animáis a probar el window shop-in?

Imagen @williamcho distribuida con licencia Creative Commons BY 2.0.

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