¿Cuál es la mejor formación para un profesional?

Es muy probable que tú también te hayas planteado esta pregunta en más de una ocasión, incluso que estés de acuerdo en que no es […]

Es muy probable que tú también te hayas planteado esta pregunta en más de una ocasión, incluso que estés de acuerdo en que no es fácil resolverla. Sí, estamos convencidos de que la formación es una de las mejores vías para cumplir con ese nuevo dogma de permanente adaptación al cambio, incluso de seguir cultivando esa apariencia sexy en nuestro perfil profesional y, por supuesto, de crecer como persona. Pero estas convicciones no dan respuesta a todas las preguntas.

Para escapar de las garras de la duda, no conozco mejor solución que la de servirme de la conversación con un experto. En esta ocasión he llamado a la puerta de Ricardo Sancho. Este emprendedor en serie (ha fundado trece empresas, once de ellas activas) tiene entre sus mayores éxitos la creación de Topformacion.es, un comparador online de oferta educativa que cursa unas 20.000 peticiones mensuales en España y que, además, ofrece una buena atalaya a un pensador inquieto como él.

 

A las plantas las endereza el cultivo, a los hombres la educación.

Jean Jacques Rousseau, ilustrado y filósofo francés.

 

 

Potencia tus fortalezas, mitiga tus debilidades

Ni soluciones generales, ni métodos establecidos. Como en esos triatlones en los que le gusta participar, Sancho considera que la formación es una vía de salvación individual para la que no sirven ni el consejo de terceros ni los atajos. A modo de concesión tan solo recomienda: “Conócete a ti mismo, explora tus habilidades y busca esa formación que sirva para potenciar tus fortalezas y mitigar tus debilidades”.

 

Busca tus píldoras formativas

El proceso de formación no debe entenderse solo a salto de curso y diploma. Es importante que esa mentalidad de formación continuada forme parte de nuestra rutina. Sancho habla en términos de “píldoras formativas diarias que nos sirven para no perder el hilo de lo que está pasando”, por ejemplo, siguiendo a referentes del mercado o del conocimiento que nos interesan: “Debemos saber dónde están y qué están haciendo, lo que hoy es más fácil gracias a las nuevas tecnologías. Lo importante es prestarles una atención continuada, en muchas ocasiones solo servirá para adquirir nociones muy superficiales, pero en otras nos descubrirán nuevas áreas de conocimiento sobre las que luego vamos a profundizar”.

 

La vida debe ser una continua educación.

Gustave Flaubert, escritor francés autor de Madame Bovary.

 

Otra forma de detectar tempranamente esas tendencias es acudiendo a las ferias de referencia en cada sector: el programa de conferencias y de actividades paralelas, pero sobre todo un análisis de la oferta de las empresas líderes y de las propuestas de las nuevas empresas son un valioso indicador para saber qué nos va a exigir el mercado en los próximos años.

E incluso existe un sencillo método de chequeo que puede ayudarnos a diferenciar entre modas pasajeras y cambios de mercado: “El sector de la formación es especialista en detectar con rapidez esas nuevas demandas del mercado laboral a las que dan respuesta con el lanzamiento de nuevos programas”. De este modo, cada cambio estructural, cada nuevo modelo de gestión o herramienta, viene avalado por la consiguiente oferta formativa.

 

Los buenos profesores son caros, pero los malos lo son todavía más.

Bob Talbert, periodista y columnista norteamericano.

 

¿Qué curso se adapta mejor a mis necesidades?

Como ya hemos señalado, la formación es un ámbito muy personal donde no hay soluciones  maestras. Sancho vuelve a invocar la autoevaluación: “¿Qué objetivo tengo?, ¿en qué situación me encuentro?, ¿qué carencias identifico?, ¿cómo puedo organizar mi tiempo?, ¿tengo fuerza de voluntad?, ¿qué inversión estoy dispuesto a hacer?”.

En función de las respuestas, se buscará la opción que mejor se adapte. Como norma general, siempre que se pueda hacer un parón durante un año o unos meses, lo mejor es buscar cursos presenciales, que permiten un contacto más personal con los profesores y los compañeros, tejiendo sólidas redes de networking. Pero no debemos olvidar las ventajas de la formación online, que ofrece una mayor flexibilidad horaria, precios más ventajosos y, si se saben aprovechar las herramientas de los campus virtuales, sin renunciar al contacto personal. Eso sí, Sancho recuerda que la formación online va dirigida a personas con fuerza de voluntad y alta capacidad de autogestión.

 

Busca testimonios de otros alumnos

Los criterios de selección entre programas en una misma banda de precios pueden ser muy variados: desde el prestigio de la institución que lo imparte (de máximo interés para profesionales de alta dirección), al claustro de profesores o número de alumnos por curso.

Sin embargo, una de las vías de información más clarificadoras es recabar opiniones de los alumnos. Como no siempre se tiene una referencia directa, en foros y comparadores se pueden encontrar testimonios y si pensamos que pueden estar manipulados queda el recurso de LinkedIn, en esta red social es fácil contactar con exalumnos del centro que nos interese a los que pedir referencias. Sancho advierte que es una práctica más habitual de lo que pudiéramos pensar y la información que se consigue es de gran utilidad.

 

El máster está muy sobrevalorado

Otra de las cuestiones siempre complejas de resolver es la de si optar por un máster o cursos de especialización u otros donde la titulación tiene un menor peso reglado. De nuevo dependerá del objetivo de cada persona, pero desde TopFormación se advierte de un cambio de percepción en el mercado: “El máster ha estado muy sobrevalorado, pero hoy sabemos que incluso con un MBA puedes estar en el paro. En Europa, y también en España, se empieza a valorar más una formación muy profesional que desarrolle aptitudes y habilidades concretas”. De este modo, en muchas ocasiones un curso de tres meses que nos convierta en expertos en el uso de una determinada habilidad o herramienta puede ser más valioso desde el punto de vista de la empleabilidad que un prestigioso máster: “Es más importante el conocimiento demostrable que la formación reglada”.

 

Vive como si fueses a morir mañana. Aprende como si fueses a vivir para siempre.

Mahatma Gandhi, abogado, pensador y político hinduista.

 

Foto: Pixabay

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