‘Employer branding’: Enamora a quien pretendes atraer

En una época como la actual, con más de un cuarto de la población activa en situación de búsqueda de trabajo, no cabe duda de […]

En una época como la actual, con más de un cuarto de la población activa en situación de búsqueda de trabajo, no cabe duda de que crear empleo -o proporcionarlo como consecuencia de jubilaciones, bajas o despidos- es un distintivo que las empresas pueden aprovechar para incrementar su atractivo social.

Si las propuestas tradicionales para ofertar trabajo descansan en proposiciones informativas dirigidas a captar la atención de un segmento diferenciado de la población, entonces resulta posible transformar los anuncios de empleo en mensajes corporativos concebidos para interesar, lo que se consigue cuando la formulación de la propuesta resulta atractiva, el contenido es relevante para la audiencia, se informa con claridad, se ofrece un horizonte posible y el enunciado se atiene a la realidad.

Rentabilice la diplomacia corporativa

Cuando las rutinas publicitarias para movilizar el empleo se revisten de opacidad, los mensajes resultan decepcionantes para la mayoría y se pierde la ocasión de traducir a valor una clase de proposiciones corporativas que deberían estar exentas de misterio y tendrían que desmarcarse de prácticas enunciativas que se tienen por estratégicas, cuando lo que generan es desconfianza en el diálogo laboral, acentúan el desequilibrio de fuerzas y desdoran la imagen conjunta de empleadores e intermediarios.

Tomar conciencia de que el colectivo de candidatos potenciales figura entre los grupos de interés que a las empresas les importa atraer, por puntual que pueda ser la ocasión, es un gesto de diplomacia corporativa que amplía el espectro de visibilidad de la marca; un enfoque innovador –si se quiere- que cabe incluir en el repertorio de conductas responsables que las empresas pueden abrazar en sus relaciones con la sociedad.

Tengamos presente que cuando hablamos de atraer el atraer el talento de profesionales experimentados en búsqueda pasiva, talentos potenciales en búsqueda activa, trabajadores en situación de cambio o en proceso de recolocación y demandantes de primer empleo, estamos hablando de conformar, desde el principio, una imagen de empresa congruente, capaz de inspirar impresiones positivas y susceptible de interesar a quienes importa captar de entre una población de aspirantes, entre los que también se pueden contar –no lo olvidemos- posibles usuarios o consumidores, presuntos prescriptores, potenciales clientes e incluso futuros proveedores.

Posicione su empresa como generadora de empleo

Analice su situación y determine si es verdad que en su caso particular se cumple que producir trabajo representa alguna amenaza cierta que pudiera dañar su marca. O mucho me equivoco o es altamente probable, en un porcentaje cercano al cien, que no se cernirá peligro alguno sobre su empresa por el hecho de informar públicamente que su firma proporciona trabajo. En consecuencia, ante la impenitente costumbre de publicar anuncios de empleo ciegos, piense que difundir una oferta de trabajo bajo el palio de una marca establece diferencias y considere que encontrarse en situación de poder permitirse contratar trabajadores significa que su empresa está contribuyendo al desarrollo económico e, implícitamente, que su negocio es digno de confianza y, por extensión, que puede merecer la pena afiliarse a sus filas.

Calibre exigencias y ofrecimientos

Partiendo de la definición del puesto, consulte referencias sectoriales y nacionales, equilibre oferta y requerimientos, evite incurrir en la tentación de aprovechar la ocasión para incluir requisitos suntuarios y sin aprovechamiento en el ejercicio de la función o desproporcionados respecto de las condiciones que está dispuesto a ofertar. Tome como referencia los tres ejes de situación para posicionar un empleo: realismo, equidad interna y competitividad externa; le servirán para establecer perfiles adecuados y ajustar contraprestaciones razonables y de mercado.

Conciba un reclamo al que usted mismo respondería

Ante la publicación de anuncios de empleo estandarizados, piense que es usted el que elige el tono y que existen otros formatos válidos, incluso con mayor impacto, para alertar sobre una oportunidad de empleo. Recapacite sobre si la innovación en materia de empleabilidad solo tiene que hacerse recaer en el trámite curricular. Propóngase enamorar a quienes pretende atraer. Recapacite, tómese su tiempo y construya un reclamo distinto, sobresaliente, sorprendente, que invite a consumirse, que ofrezca información real y relevante, que resulte sugestivo e impulse a contactar con la empresa. El anuncio no es un simple aviso, es una alerta corporativa cuya audiencia con frecuencia excede al segmento de población al que usted pretende dirigirse en exclusiva.

Fomente la complicidad interna

Tome siempre la delantera y no permita que su equipo se entere de asuntos relativos a la empresa –entre los que figuran las ofertas públicas de vacantes- por terceras vías; la quiebra de confianza es irreparable. Por lo tanto, antes de dirigirse al exterior dé curso a las oportunidades de ascenso e informe internamente de la necesidad, ya que toda nueva promoción interna y toda contratación exterior brindan la oportunidad de crear un clima favorable para afirmar la marca e, incluso, pueden ser una ayuda para los procesos de reclutamiento y selección cuando las actuaciones orientadas a la captación y retención del talento son consistentes.

Tome conciencia de su compromiso

Iniciar un diálogo de empleo, mediante la difusión de un estímulo en busca de respuestas adecuadas y suficientes, conlleva compromiso y cortesía, aun cuando el volumen de respuestas generadas resulte cuantioso, tal y como hoy sucede: una época en la que el exceso de demanda ocasiona cientos y miles de referencias por cada reclamo de empleo publicado. Cifras, por otra parte, previsibles que exigen notable esfuerzo para corresponder y dar el curso debido a las referencias recibidas. Cuando por toda estrategia se instaura como norma el silencio administrativo, asumir la responsabilidad de tramitar la respuesta obtenida se traduce en una diferencia reputacional.

Rompa la ley del silencio

Cuando lo habitual es “dar la callada por respuesta” en un sector de la actividad en el que impera la descortesía, no resulta difícil sacar ventaja si se acierta a mantener la comunicación, lo que como mínimo supone emitir acuse de recibo e ir informando del curso del proceso, mediante comunicaciones personalizadas sin olvidarse de agradecer el interés mostrado. Una inversión en imagen de empresa que bien vale la pena,si tenemos en cuenta que estamos tratando con personas que bien podrían jugar, en un futuro, diferentes roles de nuestro interés.

Mantenga el fuego sagrado

Ya sea por desidia o por negligencia las respuestas masivas terminan arrumbadas y desperdiciadas en las plataformas de empleo o en las bases de datos o en los archivos de las empresas. Creo estar en lo cierto cuando afirmo que, si se revisaran uno por uno los centenares o miles de resúmenes profesionales obtenidos, a resultas de un anuncio de empleo, muy posiblemente se encontrarían actores interesantes para hacer acopio de valor o, lo que es lo mismo, para crear una cartera de futuribles profesionales, inicialmente adecuados ante diferentes supuestos. Naturalmente ello exige seguimiento, continuidad en la acción y actualización de datos, lo que entraña realizar un esfuerzo, pero resulta más rentable que estar iniciando nuevos procesos de selección cada vez que se presenta la necesidad de cubrir una vacante o un puesto de nueva creación, máxime en aquellos casos de empresas con alta rotación de personal o generadoras de empleo estacional. Más aún en el caso de intermediarios de empleo cuya actividad consiste en prestar servicios de selección o de contratación de personal para terceras firmas.

Deje que se hable bien de usted

Además de centrarse en la necesidad de identificar un profesional susceptible de ser contratado, con no mucho mayor esfuerzo es posible abarcar distintos niveles de interacción con el conjunto de aspirantes a un empleo y fomentar una buena relación de mínima cortesía entre la marca empleadora y quienes prestaron oídos a su reclamo, lo que -como poco- tendrá el efecto de generar percepciones positivas sobre la empresa y sus interlocutores. Que se hable bien de su marca no le perjudicará. No deje el asunto sin cerrar, pero deje siempre una puerta abierta; nunca se sabe si más adelante su firma necesitará el apoyo de quienes en otras circunstancias contactaron con usted. Según haya sido su experiencia, así le responderán.

Apueste por la contratación estable

Hay trabajos efímeros y hay empleos estacionales, pero las actividades profesionales que tienen un sentido suelen ser perennes, por lo que más vale ser realista y trazar un horizonte de continuidad en beneficio de ambas partes. Cuando uno apuesta por los demás, los coloca a su favor.

Solo con una sincera visión de respeto por las personas es posible hacer lo que hay que hacer, y hacerlo como debe ser, para traducir a valor “reputacional” los procesos de reclutamiento y selección de trabajadores, afirmando una marca empleadora que se diferencia por la vía de los hechos.

Foto: Photorack.net

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