Empresa y personas: una relación en construcción que promete

En un rincón de la librería apilo los libros pendientes. Tengo la sensación de que ellos viven ese trance como apátridas y desde su retiro […]

En un rincón de la librería apilo los libros pendientes. Tengo la sensación de que ellos viven ese trance como apátridas y desde su retiro observan cada movimiento con la esperanza de llamar mi atención. Uno de los más perseverantes en estos últimos meses era ROI Emotions (Formación Alcalá, 2015), y con razón.

He de confesar que partía con ventaja, uno de los coautores es Francisco Viudes, a cuyas clases tuve la suerte de asistir hace unos años en un máster sobre marketing online. En aquel momento me sorprendió su visión práctica pero reposada, una sensación revalidada tras la lectura de este libro firmado junto a Antonio J. López.

La otra ventaja era su temática: la relación de las empresas con las personas me apasiona. No sé si consciente o inconscientemente, en la medida de lo posible el libro elude hablar de ’empleado’ o ‘trabajador’, quizá porque las inevitables connotaciones de esas dos palabras limitan el modelo sobre el que se quieren construir las nuevas relaciones laborales. Nadie duda del vuelco que han dado, pero es difícil concretar el sedimento que esta revolución silenciosa pero implacable dejará. Ese ‘RoiEmotion’ con que se titula sería un buen legado: la mezcla entre retorno de la inversión (enriquecimiento de las dos partes en su más amplio sentido) y emoción (generar y despertar sentimiento) cambiaría las cosas a mejor.

Su lectura ayuda a hacerlo posible, un compendio de ideas en el que tienen cabida los mensajes centrales de muchos de los grandes gurús de la gestión actual. Ese afán por citar y referenciar justifica por sí solo su lectura, pero sin duda resulta más interesante el tamiz personal con el que los autores avanzan en su discurso sobre cómo deben actuar las personas y las organizaciones que quieren colaborar de forma abierta y transparente. En conjunto dibuja un interesante marco de acción, tanto para el empresario y ejecutivo responsable de equipo, como para esa persona que siente que la palabra ’empleado’ limita sus miras.

En este post me apropio de alguna de las ideas que más me han llamado la atención, con la única finalidad -una vez más- de invitar a la reflexión. Ideas descontextualizadas pero que giran en torno a un objetivo común: construir organizaciones más estables, competitivas, rentables y enriquecedoras para todos.

Dos de las tres claves para el éxito de una empresa son: extender la confianza y crear transparencia. La tercera es cumplir con los compromisos.

Hay más principios sobre los que apoyar el crecimiento sostenible de una empresa, pero estos resumen de forma muy gráfica el procedimiento, y además están unidos al valor del equipo humano, que debe volcarlos en su producto. “Muestra por tanto lo que eres capaz de hacer muy bien. Transmite al exterior todo lo que el exterior necesita de ti. No existen retribuciones para aquello que no tiene valor”, recuerdan.

¿A qué estamos esperando para ser conscientes de aquellos elementos motivadores que lo son para mí y para los miembros de mi equipo?

Citando un estudio de Martin Seligman, los autores cuentan que los optimistas ofrecen a las empresas un resultado un 29% mayor que los pesimistas en su primer año, y el 130% superior en el segundo año de trabajo. Mediciones aparte, nadie duda del beneficio de apoyar a las personas que prefieren responder con un ‘ahora’ antes que con un ‘luego’; a las que se acercan antes que a las que se alejan; a las que el trabajo les cansa pero no viven cansadas.

La flexibilidad es incómoda. Pero es una incomodidad que se convierte en adictiva para aquellos que han llegado a la conclusión de que solo se mejora en la incomodidad, en lo desconocido, en lo nuevo.

Quizá todos debamos preguntarnos si queremos formar parte de la innovación o de la tradición de la empresa. Hay valores positivos en cada una de ellas, pero la evolución nos ha demostrado que solo el individuo capaz de mostrar flexibilidad al cambio sobrevive.

Gestionar la retribución emocional es más complicado, ya que no se recoge en ningún convenio colectivo, pero es mucho más rentable y eficaz.

Debemos entender que la retribución dineraria es fundamental, pero no es lo único que motiva al empleado. Las organizaciones deben construir otro tipo de compensaciones complementarias que ayuden a la identificación y fidelización del talento, estableciendo unos métodos: entendibles por todos, transparentes, estables en cuanto a sus normas, que permitan progresar y que sean fácilmente aplicables.

La comunicación no es lo que se emite, sino lo que el otro entiende. Es ahí donde se cierra el círculo comunicativo, no antes.

Es obvio que no podía pasar por alto el capítulo dedicado a la comunicación interna de las empresas, área en tantas organizaciones desatendida. En RoiEmotions se compara con el sistema circulatorio, indicando que no hay organización sana si la información no fluye por las venas de la empresa, de ahí la importancia de articular canales que permitan fluir la información de forma efectiva, no importa tanto lo sofisticados que sean como que existan: “Ayuda a la empresa a convertirse en aquello que quiere llegar a ser”.

A las ovejas, como a los empleados, se les dice lo que tienen que hacer y cómo han de hacerlo y, simplemente, lo ejecutan.

Una visión dura de la realidad con la que los autores ejemplifican la relación empresa-empleado que aún perdura en muchas organizaciones. Debemos ser capaces de generar modelos de mayor autonomía, que permitan tanto escuchar como decidir, fomentando la figura del intraemprendedor, ese trabajador dispuesto a llegar más lejos aportando nuevas soluciones.

La fórmula para el éxito en esta nueva era se basa en la suma de la capacidad de ver oportunidades y la preparación mental para verlas.

El talento tiene mucho de actitud, sin duda se trata de una capacidad innata pero de poco sirve si no la cultivamos. Las organizaciones deben progresar de la mano de su equipo humano, superando esos prejuicios y miedos ancestrales que cortan las alas al trabajador emprendedor por el miedo a que vuele solo: mientras permanezca, debemos ser capaces de disfrutar de todo su potencial, quizá así sienta nuestro proyecto como propio.

Son muchas las ideas que podría sumar a este post, pero la prudencia aconseja ir finalizando. Espero aportar mi granito de arena a la misión de ROIEmotions que no es otra que la de remover convicciones, para construir otras nuevas acordes a lo que el tiempo y la experiencia nos va enseñando. No es fácil, pero siempre conviene hacer una parada para sentarse a pensar:

No mires solo al frente, pues a los lados están pasando cosas también. 

 

Foto: Riccardo Romano

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