¿Por qué les cuesta cambiar a las organizaciones?

Vivimos tiempos nuevos donde las referencias sobre lo que es éxito en nuestro negocio tienen una caducidad rápida. Caducidad que afecta a la obsolescencia profesional. […]

Vivimos tiempos nuevos donde las referencias sobre lo que es éxito en nuestro negocio tienen una caducidad rápida. Caducidad que afecta a la obsolescencia profesional.

Sin el comportamiento innovador de sus profesionales no hay empresas innovadoras. No hay posibilidades de sobrevivir.

Debemos buscar estrategias y conceptos que permitan a los profesionales, especialmente a los directivos, innovar. Solo de esta forma es posible el cambio organizacional.

¿De verdad me interesa la memética?

Son tiempos de desprofesionalización rápida, porque las ideas empresariales, las herramientas y referencias cambian rápidamente. La obsolescencia profesional afecta a todos los profesionales. El entorno pide novedad a una tasa mayor de lo que los profesionales pueden responder. Esto frena el cambio organizativo, envejece a las empresas hasta que el entorno competitivo las elimina.

Son nuevos tiempos que requieren saber reflexionar sobre cómo nacen, se reproducen y mueren las ideas fundamento de la innovación. Para ello es muy interesante entender qué dice la memética.

La memética nace con Dawkins, que afirma que al igual que el gen es la unidad básica biológica, el “meme” (una idea) es la unidad básica cultural que puede transmitirse de una mente a otra.

Según la teoría de la evolución, el proceso de selección natural o proceso de preservación de las especies se basa en cambios en el ADN.  Si la organización fuera un organismo vivo que tuviera ADN, que le permitiera reproducir los comportamientos empresariales de generación en generación, de nivel organizativo a nivel organizativo, y crear otros a su imagen y semejanza, el ADN organizativo sería el “meme” y la supervivencia dependería del cambio de “memes” en función del entorno.

Cambiar los “memes” de forma inteligente es la clave del éxito empresarial, cambiarlos erróneamente también puede ser tan perjudicial como no cambiar.

La memética es interesante, pues nos hace pensar en la empresa como un conjunto de ideas que se transmiten y que conjuntamente crean la cultura (memeplex).

Cambiar los “memes”, especialmente los directivos

Las grandes decisiones empresariales son fruto de “memes” o ideas automatizadas que a menudo se quedan desfasadas. ¿Cómo acelerar el proceso de cambio?

Especialmente los líderes empresariales, que deberían ser impulsores de los cambios (cambios de “memes”), los que toman las decisiones, siempre presionados por el tiempo y con prisas, suelen menospreciar la creciente complejidad del proceso de decisiones y prestan poca importancia a crear entornos de creación y discusión de “meme”.

Pero lo cierto es que estamos llegando a la “ignorancia sistémica” (el que manda ya no es el que más sabe). Por ello, se hace necesario establecer sistemáticas de creación y cuestionamiento de “memes” que no dependan exclusivamente del directivo, cada vez con menos posibilidades de interpretar correctamente los nuevos “memes”.

Las sociedades complejas, en las que todo está densamente interconectado, no pueden basarse en la inteligencia de una persona. Las personas que están cerca de la toma de decisiones suelen ser una enorme  fuente de aprendizaje para mejorar el diseño de las soluciones y tomar decisiones correctas, suelen ser la única forma de percibir nuevos “memes” y eliminar los erróneos.

El reto de establecer conversaciones

La sistemática que permite cambiar los “memes” y, por tanto. la cultura es la conversación, que es donde los “memes” pueden cambiar de mente.

La complejidad del conocimiento nos debería hacer que tengamos que recurrir a sistemas de conversaciones relacionados con la inteligencia colectiva, como pueden ser los modernos sistemas de redes sociales internos en nuestras empresas o fuera de ellas. No importa el tamaño de la organización ni de las personas que participen. No caer en la obsolescencia de nuestro cerebro exige utilizar el cerebro colectivo, sin dejar de perder nuestra intuición.

La experiencia -la que antes se había considerado una ventaja y ahora se convierte a menudo en la peor de las trampas- se debe utilizar básicamente para establecer el hilo conductor de las conversaciones. El papel de los líderes, por paradójico y extraño que suene, es crear los ámbitos y promover las conversaciones más interesantes para la empresa (donde el cambio de “memes” tiene más transcendencia).

La clave de la competitividad es que la organización sea una fábrica de ideas “memes” que se conviertan en innovación, de forma que estos nuevos aprendizajes y comportamientos den respuesta al rápido cambio.

Piensa en términos de memética. Liderar la innovación es el acto de reconocer las limitaciones de nuestro cerebro para detectar nuevos “memes”, y exige crear estos sistemas de inteligencia colectiva, muchos de ellos de tipo tecnológico mediante redes sociales, que configuren la inteligencia individual de los líderes de la innovación y de sus profesionales.

Imagen @paul bica distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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