La pyme y el reto de perder el miedo a contratar personas con discapacidad

Afortunadamente, las pymes encuentran todos los días muchos retos que superar para seguir creciendo y poder expandirse. Es más, para la gran mayoría, la posibilidad […]

Afortunadamente, las pymes encuentran todos los días muchos retos que superar para seguir creciendo y poder expandirse. Es más, para la gran mayoría, la posibilidad de investigar otros mercados y adaptarse a nuevas situaciones es sinónimo de evolución y prosperidad, puesto que las hace mantenerse en el mercado. Hoy en día es habitual tener que enfrentarse a nuevos escenarios económicos, sociales y culturales, donde la capacidad de adecuación es fundamental para no quedarse atrás. Por eso, desde este post, quiero plantear un nuevo reto a la pyme, a la que conozco bastante bien, después de haber creado varias a lo largo de mi carrera como emprendedor. Lo que quiero es que la pyme pierda el miedo a la integración de personas con discapacidad en sus equipos de trabajo. Soy consciente de que para muchas esta idea no les encaja muy bien, por desconocimiento, y precisamente en estos momentos, pero déjenme que les explique y verán que no es una propuesta tan descabellada.

El valor del capital humano

En días como hoy, en los que aprovechar el talento es más necesario que nunca, no debemos permitirnos dar la espalda a parte del capital humano por el simple hecho de contar con algún tipo de discapacidad. De hecho, la pyme debe ver la integración laboral de personas con discapacidad como una oportunidad de mejora de la productividad, por la alta motivación por el trabajo bien hecho que tienen, de desarrollo, de atacar nuevos mercados que las personas con discapacidad conocen bien y por la diferenciación social que le permite posicionarse en su zona de influencia como referente en su sector. Estamos hablando de un potencial profesional que cuenta con unos niveles de formación y compromiso, que en muchas ocasiones están muy por encima de lo habitual y que pueden reportar elementos muy positivos a la marca, muy especialmente si es una pequeña empresa. Por lo tanto, para una organización, apostar por la diversidad en materia de discapacidad es una fuerza segura capaz de hacerla más innovadora y más atractiva, si cabe.

La contratación

Entiendo que para muchas pymes el hecho de contratar a una persona con discapacidad resulta de buenas a primeras un tanto complicado. Por eso, cuantos más mecanismos existan para facilitar esta labor a las organizaciones, mucho mejor. De ahí, que el iniciar esta experiencia a través de una empresa de trabajo temporal especializada en personas con discapacidad sea una buena puerta para entrar en un mercado para muchos desconocido. En este sentido, Alares Empleo ETT da la opción de seleccionar y contratar a una persona con discapacidad de forma temporal y, si el resultado es bueno, la empresa puede optar por contratarle directamente y beneficiarse de las ventajas económicas que además ello tiene en cotizaciones. Una fórmula sencilla que puede aportar muchos beneficios a la entidad y que cuenta con la máxima garantía de la única ETT de nuestro país especializada en perfiles de personas con discapacidad. Por lo tanto, su labor como asesora y gestora en la materia es un aval seguro para conseguir superar el reto que planteo en este artículo. Productividad por alta motivación y formación, ahorro de costes sociales, innovación para cometer nuevos mercados, responsabilidad social, mejora del posicionamiento estratégico y diferenciación en su zona son solo algunos de los beneficios que le reporta a una pyme el contratar personas con discapacidad.

Los beneficios de la Ley

La normativa en materia de discapacidad, mejor conocida como LISMI, obliga a todas las empresas de más de 50 empleados a contratar como mínimo a un 2% de personas con discapacidad. También existe la posibilidad de cumplir con Medidas Alternativas a través de organizaciones sin ánimo de lucro como la Fundación Alares o incluso contratando los servicios de centros especiales de empleo, como Alares Social.  En el caso de las pymes con menos de 50 trabajadores, están exentas de esta obligación legislativa, pero aún así, quiero motivar a los responsables de estas entidades a que hagan una apuesta decisiva por las personas con discapacidad. Debemos abrir nuevos cauces que inspiren a la pyme y la sitúen como líder del tejido empresarial de nuestro país. Sólo de esta forma conseguiremos ser más competitivos y justos con la sociedad. Una sociedad que siempre devuelve mucho más, en liderazgo, a las empresas que apuestan por ella.

 

Foto @Victor1558, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

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