Qué es y para qué sirve la ‘ludificación’ en una empresa

En la era de las experiencias va ganando terreno la convicción de que vivir las emociones es un elemento insustituible en la maduración personal y en el […]

En la era de las experiencias va ganando terreno la convicción de que vivir las emociones es un elemento insustituible en la maduración personal y en el desarrollo de la inteligencia. Estamos aprendiendo que expresar nuestras emociones no es tan malo. Hemos aprendido que los sentimientos y emociones son necesarios en nuestras organizaciones; la transformación cultural, la creatividad, la innovación requieren altas dosis de emociones. Pero ¿se puede llegar a conseguir una emoción colectiva? Algo así como lo que ocurre en algún partido de fútbol importante, todos apoyando al equipo y el objetivo con pasión. ¿Podemos diseñar/cambiar el mapa de emociones de nuestra organización? Sabemos que las emociones provocan acciones, entonces ¿podemos conducir a nuestra empresa de la emoción a la transformación?

En pleno siglo XXI contamos con potentes herramientas para ello, que tienen que ver con la tecnología y la conectividad.

 

La “ludificación”

La vida es juego y el juego crea emociones que nos ayudan a crecer, aprender, desarrollarnos, motivarnos, implicarnos. Éstas, entre otras razones, hacen que la “ludificación“- mejor que “gamificación“, según Fundéu – entre con fuerza en las empresas, porque jugar no es solo cosa de niños y el juego nos ayuda a diseñar emociones. Es la “ludificación” entendida como la aplicación de dinámicas de juego en un entorno serio como la empresa, para conseguir sus objetivos a través de la participación activa de los empleados.

Gracias a la “ludificación” conseguimos emociones que provocan participación, compromiso, colaboración entre departamentos, desarrollo de habilidades… La “ludificación” es capaz de cambiar comportamientos de forma sostenible.

Hace tiempo que el juego está introducido en la empresa de una u otra forma, desde la formación a través del outdoor training, los famosos team building, los incentivos para el mejor vendedor del año con forma de crucero por el Caribe, los business games o el concurso del empleado del mes.

Poco a poco también empieza a ser común en muchas empresas disponer de un espacio donde jugar al futbolín de forma distendida, mientras se charla con los colegas, salas llenas de canastas de baloncesto, y sofás con supertelevisores para jugar a la Play.

Y de nuevo gracias a la tecnología, los videojuegos y el software social, el juego entra en formato digital. Ahora ya estamos en un momento en el que el juego se ha aceptado y disponemos de multitud de herramientas para potenciarlo de forma estratégica. En este sentido, la “ludificación” es reciente, entendida como una nueva disciplina que integra el diseño de elementos lúdicos, con motivaciones, análisis de comportamientos y competencias, con el objetivo de mejorar los resultados empresariales en los diferentes ámbitos de la organización. Y aunque donde más se usa es en el ámbito comercial, también se está implementando en otras áreas de la empresa.

Según la consultora Gartner en su estudio Gamification 2020: What is the future of gamification? “, las áreas en las que la “ludificación” puede obtener mejores resultados son:

  • Aprendizaje y desarrollo personal.
  • Desempeño y compromiso.
  • Procesos de innovación.

Para ello, podemos utilizar desde una “ludificación” sencilla y básica como pueden ser los incentivos en forma de puntos e insignias que luego se canjean por premios, hasta juegos de gran sofisticación.

Ganar puntos que se pueden acumular y canjear por un premio funciona tanto en el departamento comercial para incrementar ventas, como en el desempeño del trabajo de un profesional del área de compras, como motivación para generar ideas innovadoras, por poner algunos ejemplos.

Sí, de acuerdo, estamos hablando de motivación extrínseca, aquello del conejo y la zanahoria. Sabemos que el desarrollo personal y profesional provienen principalmente de motivaciones intrínsecas, cuando el individuo realiza una actividad por el simple placer de realizarla, sin que alguien de manera obvia le dé algún incentivo externo -un hobby, la autosuperación o la sensación de éxito- pero una ayudita con la zanahoria no viene mal.

La “ludificación” no es solo eso, existen juegos más avanzados que estimulan la motivación intrínseca, despiertan la orientación al reto y por el camino nos permiten desarrollar competencias y habilidades.

Hay herramientas de “ludificación” en formato de videojuego muy sofisticadas. En algunas de ellas  se introduce a la persona en un ambiente virtual creado por especialistas, donde tendrá que poner a prueba sus capacidades en función de los requerimientos que le piden. Son sistemas que permiten analizar las reacciones fisiológicas frente a situaciones determinadas y, por otro lado, las reacciones neuronales, con el objetivo de conocer la reacción general del individuo frente a situaciones que pueden intervenir en su ámbito de trabajo, para conocer su capacidad de adaptación, control de la situación, capacidad de liderazgo, etc. Son herramientas que permiten evaluar, pero sobre todo desarrollar competencias, cambiar comportamientos.

No dejemos de jugar, con el juego podemos diseñar emociones colectivas que impliquen pasión, ilusión, confianza, generosidad, altruismo, compasión… y que ayuden a transformar nuestra organización y mejorar resultados. Este será uno de los grandes retos de la gestión de las personas. Al final, jugar nos va a salir rentable.

Foto: Manuel

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