Lo que (de momento) sabemos de Facebook Lifestage

La red social de Mark Zuckerberg no deja de mostrar reflejos de felino acechante. Consciente de que los más jóvenes usuarios ven Facebook como un […]

La red social de Mark Zuckerberg no deja de mostrar reflejos de felino acechante. Consciente de que los más jóvenes usuarios ven Facebook como un aburrido contubernio de carrozas, lanza Lifestage como un paraíso donde los adolescentes campan con total libertad fuera de la inquisidora mirada de padres y profesores. Esta aplicación de uso restringido a usuarios de 13 a 21 años es un zarpazo al segmento de mayor crecimiento del mercado, y nada gratuito, parece obvio que responde al creciente poderío de Snapchat.

De momento no sabemos mucho sobre el impacto de esta aplicación lanzada el pasado 19 de agosto, pero sin duda no lo va a tener nada fácil. Sin embargo, la apuesta me parece tan audaz que no me he resistido a curiosear toda la información que he encontrado. Hago un resumen de lo aprendido, pero os adelanto dos de los ases que esconde: simplicidad y absoluto protagonismo del vídeo, sin duda la nueva forma de comunicarse.

 

Qué es y cómo funciona

  • En el momento de escribir este texto solo es descargable en el store de Apple de Estados Unidos, doy por supuesto que en breve también será accesible a los demás entornos. Más dudas me suscita adivinar cuándo dará el salto a otros mercados. Parece prudente pensar que se esperará a ver cómo funciona, máxime con este diseño de aplicación muy ajustado al gusto del estudiante americano.
  • Para darse de alta como usuario activo, no se puede haber soplado más de 21 velas: son los estudiantes de secundaria desde los 13 años su público objetivo, para lo que se ofrece una red donde darse a conocer a través de vídeos y sin atisbo de publicidad (algo que ellos aprecian de forma especial). Los mayores de 21 años pueden crear un perfil propio, pero no podrá, acceder al de los demás ni ser visto por nadie.
  • Es una red creada para colgar exclusivamente vídeos de 10 segundos, no ofrece ninguna utilidad de escritura, mensaje de voz o creación de grupos. Para solventar las comunicaciones privadas ofrece una fácil conectividad con otras redes sociales como Instagram y Snapchat (no sé cómo interpretar este puente de colaboración con su mayor rival, sin duda es ejemplificante, pero al tiempo evidencia una dependencia).
  • Lifestage recoge la semilla germinal de Facebook, está diseñada para que los alumnos de un mismo centro educativo interactúen. Para que la aplicación ofrezca todo su rendimiento, es necesario que un grupo mínimo de alumnos se dé de alta: a partir de 20 usuarios del mismo centro.
  • El diseño de la aplicación es de Michael Sayman, un americano crecido en Miami de progenitores peruano y boliviano. Otro cerebrito de tan solo 19 años que, como él mismo cuenta en su perfil de Facebook, ha estado trabajando durante los dos últimos años en este desarrollo.
  • Darse de alta es extremadamente sencillo y no está unido a ninguna cuenta de Facebook. Basta con marcar la fecha de nacimiento y el número de teléfono, al que se envía un mensaje de confirmación. A continuación su sistema de geoposicionamiento ofrece el listado de centros educativos cercanos para que indique en el que estudia.
  • Esta red apuesta por un modelo de vídeo perfil. Previa a cualquier interacción hay que grabar un vídeo de presentación para el que la aplicación pide que se realicen diferentes acciones que luego serán editadas en un único vídeo (qué comida te gusta, cuáles son tus mejores amigos…). Este clip que muestra preferencias es el que conforma el perfil de usuario. Según explica su creador, la idea es que el usuario muestre a los compañeros del centro cómo es, y así poder hacer nuevas amistades. Para lograrlo, ofrece por defecto un gran número de video-campos (etiquetas) a los que puede sumarse para contar sus preferencias y modo de vida, desde mostrar su taquilla del colegio, nevera o jardín de casa a cómo baila, qué música le gusta o su cara de felicidad o de viernes. Estos vídeos son reemplazables en el momento que quiera, pero no tienen un tiempo de caducidad como en Snapchat.
  • No podía faltar la posibilidad de añadir gran cantidad de efectos visuales y pegatinas (stickers), ambas acciones apasionan a este colectivo de usuarios.  

 

Algunas cautelas…

No debemos olvidar que con un público de 13 a 21 años, su propuesta de subir su vida a un escenario ha venido acompañado de cierta polémica sobre los riesgos que puede implicar su uso y abuso. Hay que tener en cuenta que no ofrece ningún sistema de privacidad y los vídeos son públicos entre los miembros del centro educativo en el que se ha dado de alta.

En teoría los adultos tienen prohibida la entrada, para asegurarlo solo se habilita comunicación con vídeo y siempre ligando el perfil a un determinado centro educativo, lo que parece dificultar la entrada de otros usuarios ajenos a la comunidad. Además cuenta con un sistema de denuncia de usuarios. También se resalta la peculiaridad de que el perfil no esté sólo unido a un número de móvil, sino también a un dispositivo.

 

Y varias dudas

Para acabar me gustaría compartir una serie de dudas:

  • ¿Qué planes tiene Facebook para monetizar una red social sin publicidad?, ¿puede rentabilizarla el único hecho de convertirse en el bautizo en redes sociales de los adolescentes?
  • En una sociedad cada vez más concienciada de la lacra del acoso escolar, ¿es prudente invitar a los adolescentes a mostrar su intimidad sin ningún filtro de privacidad entre sus compañeros y además dificultando el control parental?

 

Foto: Facebook

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