¿Perfil personal o profesional? Optimiza tu presencia en redes sociales

Los tiempos cambian. Actualmente hay tareas que serían mucho más difíciles y tediosas de realizar de manera offline que con la ayuda de las nuevas […]

Los tiempos cambian. Actualmente hay tareas que serían mucho más difíciles y tediosas de realizar de manera offline que con la ayuda de las nuevas tecnologías. Una de éstas sería sin duda la selección y contratación de personal (recruitment), labor que se ha optimizado gracias sobre todo a las redes sociales.

Internet, en general, y las redes sociales, en particular, nos dan la oportunidad de encontrar ofertas de empleo más fácilmente. Para los reclutadores, es una forma eficiente de llegar al candidato perfecto, ahorrando en tiempo y recursos.

En la práctica, las redes sociales tienen una doble función. Por un lado, estas plataformas son una forma habitual de medir la reputación de los demandantes de empleo (o de los propios trabajadores de una empresa). Por otro, constituyen la principal herramienta de atracción de talento para las organizaciones (las que practican el famoso Inbound Recruiting) y para los usuarios.

Fruto de esta interconexión nace la necesidad por parte de candidatos y empresas de tener una presencia óptima en redes sociales. Pero, claro, no todas las plataformas son iguales cuando nos delimitamos a un ámbito profesional. LinkedIn, Facebook… ¿Whatsapp? La línea no está clara, desde luego. Más si tenemos en cuenta que las búsquedas son “multiperfil”, tanto para empleadores como para candidatos.

 

Whatsapp

No, no es una broma. Whatsapp es una buena herramienta para buscar empleo. Así lo creen al menos 7 de cada 10 trabajadores, según una encuesta de Adecco. La mayoría de usuarios utiliza este servicio de mensajería para comunicarse con empresas; principalmente para ampliar datos sobre una oferta o como modo de presentación. En un futuro no muy lejano, podría ser la plataforma idónea para atraer talento a las organizaciones. Al fin y al cabo, hace tiempo que esta app dejó de estar destinada únicamente al ocio, y en la actualidad es un importante canal dentro de la comunicación corporativa.

Si ya tenemos claro que Whatsapp es una herramienta más en la búsqueda de empleo, debemos procurar que nuestro perfil esté optimizado de cara a posibles oportunidades laborales. A través de esta aplicación, los usuarios ofrecen a las empresas información sobre sí mismos gracias a la foto de perfil o al estado. Una mala utilización de estas funciones puede suponer un descarte en un proceso de selección.

 

LinkedIn

LinkedIn es la plataforma estrella en la búsqueda de empleo. Es la red social profesional por excelencia, y permite a los usuarios compartir su currículum de forma pública con otros miembros y con empresas. Éstas, a su vez, pueden colgar ofertas, que los interesados pueden solicitar. Cada vez más los reclutadores deciden buscar el talento contactando directamente a los perfiles más relevantes, hayan aplicado a la oferta o no.

Tanto para favorecer nuestra candidatura como para propiciar un contacto por parte de una empresa, nuestro perfil de usuario necesita visibilidad. Para que nuestro nombre aparezca bien posicionado en las búsquedas, lo primero que tenemos que hacer es definir la estrategia a seguir en esta red. Puede que queramos cambiar de trabajo, pero LinkedIn también nos puede servir para buscar clientes o simplemente aumentar nuestra red de contactos. En función de nuestro objetivo, elegiremos una serie de palabras clave (una principal, y hasta dos secundarias) que insertaremos en las secciones del perfil de forma coherente. Las partes más importantes, el titular profesional y el extracto.

 

Facebook

Es cierto que esta red social no se suele utilizar directamente para buscar u ofertar empleo, pero eso puede cambiar en breve, si finalmente Facebook implementa una pestaña especial en las páginas de empresa. A medio plazo encontraremos anuncios segmentados que facilitarán el reclutamiento, algo muy útil y que permitirá a muchas fanpages sumar likes.

Actualmente Facebook se utiliza sobre todo para evaluar la reputación de un candidato. Esto quiere decir que cualquier imprudencia puede costarnos cara. Los reclutadores no buscan nada especial, tan solo comprobar que la imagen que proyecta el demandante tiene coherencia.

Si ya somos trabajadores en activo, también tenemos que andar con mucho cuidado con lo que publicamos en nuestro perfil. Una publicación que dañe la imagen de nuestra empresa o que ataque a otra persona puede acabar en despido (o incluso cárcel).

 

Las redes sociales pueden ser una gran ayuda en la búsqueda de empleo. Como empresas, nos puede facilitar enormemente la contratación, así que merece la pena dedicar tiempo y recursos a optimizar los perfiles. Estas plataformas pueden ser un complemento perfecto a la presencia que podamos tener en las tradicionales bolsas de empleo, que siguen siendo la principal fuente de ‘tráfico laboral’.

Seamos demandantes de empleo o no, está claro que la imagen de un candidato depende de la información compartida en plataformas sociales. Las empresas tampoco escapan a este análisis por parte de los candidatos. Una organización con presencia online poco eficaz tendrá enormes problemas para atraer talento. Son, por tanto, unas buenas razones para prestar atención a lo que la red dice de nosotros.

 

Foto: pixabay

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