Cómo borrar contenido inadecuado de mi empresa en Internet

Existe la creencia generalizada de que es casi imposible borrar contenido de Internet. Todo lo que se publica permanece casi inalterable. Al hacer una simple […]

Existe la creencia generalizada de que es casi imposible borrar contenido de Internet. Todo lo que se publica permanece casi inalterable. Al hacer una simple búsqueda en Google podemos comprobar cómo cualquier archivo ligado a nuestra persona sigue teniendo presencia en la red de redes a pesar del paso del tiempo: antiguas fotografías de Facebook, comentarios en foros, conversaciones con otros usuarios, etc. Ante este panorama, cabe preguntarse: ¿tenemos algún control sobre los datos vertidos en la red?

Hace pocas semanas, una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoció el derecho de los ciudadanos a retirar de Internet información personal, de carácter lesivo o irrelevante, carente de interés público. La puesta en práctica del llamado derecho al olvido obliga a Google a actuar, eliminando de los resultados los datos aparecidos cuando un particular introduce su nombre en la barra de búsqueda.

Google atenderá las peticiones de los usuarios a través de un formulario online, y evaluará individualmente cada una de las solicitudes. La tarea no resultará nada fácil, pues entran en conflicto el derecho a la privacidad por parte de los usuarios y el derecho del público a acceder y distribuir información.

Estar en Internet tiene sus riesgos. Controlar lo que se dice de nosotros en la Red es casi imposible. Empresas y usuarios están igualmente expuestos en el mundo 2.0; por ello, debemos gestionar nuestra presencia online con cautela, siguiendo una estrategia que nos permita consolidar nuestra posición y teniendo en cuenta las amenazas existentes.

¿Es posible eliminar información de Google?

Al tener presencia en Internet, lo más probable es que tarde o temprano encontremos en la red información incorrecta, inadecuada o incluso perjudicial para nuestro negocio y para nosotros mismos. ¿Qué hacer, entonces? ¿Cómo podemos eliminar esos datos? El propio blog de Google nos da una pista al respecto. En la mayoría de los casos, el primer paso es ponerse en contacto con el webmaster que administre la página en cuestión. Google no tiene potestad para eliminar un sitio web; lo único que puede hacer es retirarlo de los resultados de búsqueda, pero eso no quiere decir que la página web se haya eliminado. Al contrario, ésta sigue existiendo y es fácil acceder a ella a través de la URL del sitio o utilizando otros motores de búsqueda.

Como hemos dicho, Google puede eliminar en algunos casos datos de sus resultados de búsqueda. Los tipos de contenido más solicitados tienen que ver con información personal o imágenes ofensivas, datos que pueden ser perjudiciales para los particulares y cuyo mal uso puede incurrir en delitos como suplantación de identidad o fraude.

Borrar u ocultar datos puede ser relativamente fácil o extremadamente complicado. Si se trata de un único y dañino enlace, silenciarlo es sencillo. Para casos más complejos podría ser necesaria la ayuda de empresas especializadas en privacidad online. Situaciones como, por ejemplo, páginas web erróneas alojadas en servidores extracomunitarios.

En el caso de no poder eliminar dicha información perjudicial, la única estrategia posible es ocupar las primeras posiciones de los buscadores para enterrar los resultados negativos en lo más profundo de Google. Esto es, ni más ni menos, una estrategia de contenido que haga más difícil el acceso a esos datos “imborrables”.

Si no queremos que información confidencial o de carácter privado aparezca en la red, lo primero que debemos hacer es prevenir. Por ejemplo, si tenemos presencia en blogs o redes sociales, podemos restringir el uso compartido del contenido que publiquemos. Por otra parte, debemos prestar especial atención al compartir información en sitios públicos.

Toda precaución es poca si está en juego nuestra reputación o la de nuestra empresa. Estar en Internet es algo que va más allá de tener una página web o una cuenta en Twitter. Nos exponemos a los comentarios de los usuarios, a compartir información y a generar diálogo. Nos volvemos más sociales, públicos. Esto no es algo malo, sino necesario. Si nuestra estrategia online es la adecuada, podremos sacar provecho de la red de redes, sabiendo en todo momento cómo gestionar nuestra información para que la presencia sea la deseada.

Foto: Kris Krug

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