Contrata a un fracasado con ilusión inquebrantable

En 15 días finaliza el primer cuatrimestre de 2016. La recuperación del empleo en el sector TI es un hecho. Conseguir contratar buenos programadores es difícil, […]

En 15 días finaliza el primer cuatrimestre de 2016. La recuperación del empleo en el sector TI es un hecho. Conseguir contratar buenos programadores es difícil, mantenerlos unidos y crear un verdadero equipo es aún más complicado. Los tiempos oscuros de 2008 a 2013 quedan atrás. El mercado laboral en TI se mueve y mucho.

 

Necesito buenos programadores, ¿qué hago?

Lo mejor que puedo decir sobre los procesos de contratación de personal técnico es que tienen un amplio margen de mejora. Por supuesto hay compañías que lo hacen mucho mejor que otras, pero lo que he visto en general en los últimos 15 años, ha sido sobre todo poco progreso en este campo. Propongo unos factores que se han de tener en cuenta a la hora de identificar a esas personas que todo el mundo desea tener en su equipo de desarrolladores.

 

¡Pero basta ya de hablar de mí! Hablemos de ti… ¿Qué piensas de mí?  Edward I. Koch, alcalde de Nueva York, entrevista 1987

Humildad. Podría decir que se trata de un valor inversamente proporcional al conocimiento técnico de la persona. Los mejores desarrolladores que he conocido eran personas humildes en su trabajo, con frecuentes dudas sobre las mejores decisiones, sabedores de la complejidad que tienen los desarrollos y las arquitecturas de las aplicaciones.

 

Siempre he pensado que al final de cada proyecto se logran dos objetivos. Por un lado, está el producto en sí, y, por otro, está lo que uno ha aprendido al crearlo. Lo que uno aprende no es tan tangible como el producto, pero resulta mucho más valioso porque es parte del futuro. Jonathan Ive

Fracaso. Cuando leí esa cita, me vino al pensamiento una de las personas que es un ejemplo del espíritu que tanta falta hace que prolifere entre nosotros, David Bonilla, un “técnico que hace cosas”, comunicó hace pocos días que vendía su empresa por un euro tras una larga batalla por sacarla adelante. El detalle del asunto lo explicaba en un ejercicio poco común de transparencia en su blog: Por qué vendemos nuestra startup por 1€ (y está bien). Qué sería de nosotros sin fracasados como él. En cualquier proceso de contratación conviene huir de aquel que nunca ha hecho nada arriesgado, que nunca ha estado en un desarrollo del que comente cosas como “no salió del todo bien” o “tomamos decisiones que luego se demostraron erróneas, pero que nos resultó imposible identificar en ese momento y bueno… aprendimos algunas cosas de forma dolorosa.”

En una sociedad donde el fracaso te señala y te invalida, te enseñan a presentarte en las entrevistas de trabajo con un discurso perfecto. Sin fisuras. Preparado para contestar cuáles son tus tres debilidades y tus tres fortalezas (recomiendo que si hay algún programador que esté leyendo esto y le hacen esas preguntas en algún proceso de selección, se levante y se vaya para evitar perder el tiempo en ese lugar). Es importante hacer otro tipo de preguntas como “¿qué momento ha sido el más delicado en tu trabajo?”, “¿en qué proyectos has participado y que hayan fracasado de alguna forma?”.

El fracaso forma parte del enriquecimiento personal en el trabajo. El desarrollo de software es una actividad donde confluyen ingeniería, artesanía, creatividad, análisis, psicología, egos, costes económicos, miedos… Es vital rodearse de personas que perciban cuándo la tendencia no es buena y que sean capaces de influir activamente, y no quedarse en la queja, para corregir el rumbo. Un equipo de personas que nunca ha fracasado es casi garantía de fracaso.

 

En casi todas las películas de Pixar hay algo que no les queda bien del todo. Y tienen una voluntad increíble para volver sobre sus pasos y repetirlo hasta que consiguen hacerlo bien. Siempre han sido capaces de no dejarse llevar por la fecha de lanzamiento. No se trata de hacer las cosas lo más rápido posible, sino lo mejor posible. Steve Jobs

Ilusión. No he conocido ningún buen programador que no tenga una constancia y dedicación muy por encima de lo normal. Son personas que, aun sabiendo el enorme trabajo que hay por delante y la incertidumbre sobre los problemas que van a ir encontrando, mantienen la calma y la constancia para ir progresando y resolviendo cada una de las necesidades que surgen en forma de procesos leoninos de la compañía, acceso a datos de terceros que no están disponibles pero que son necesarios para hacer pruebas, definiciones incompletas y, en resumen, toda una carrera de obstáculos que con la ayuda del equipo se irán resolviendo. Y lo hacen porque les gusta resolver problemas programando, creando algo que después de haber invertido tiempo considerable en ello, ven el resultado final y piensan con satisfacción: “Funciona”.

 

Y el precio que pagamos era el precio que los hombres han pagado siempre por obtener un paraíso en sus vidas: nos ablandamos, perdimos nuestro temple. Dune (Frank Herbert)

Esfuerzo. No hablo de trabajar muchas horas ni de trabajar gratis. Hablo de trabajar mucho y con intensidad, que es diferente. El sector de TI y concretamente el desarrollo de software siempre se ha distinguido por tener jornadas más largas que otros sectores. Es cierto. Dejando a un lado los abusos continuados, que son inaceptables, lo cierto es que este mundo no es para débiles. Lo importante no es estar en el trabajo muchas horas, sino trabajar de forma muy intensa durante el tiempo que estás en la oficina.

 

La humildad, el fracaso, la ilusión y el esfuerzo son las cualidades comunes que suelen habitar en los buenos desarrolladores. Las preguntas deberían ir orientadas a identificar esas cualidades, al margen de la experiencia que tengan.

 

Foto: Pixabay

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