Digitalización de empresas: Los procesos internos (I)

En un artículo anterior conversamos sobre Facebook y lo poco operativo que es no tener incluido dentro del plan de marketing de nuestra empresa la parte social. […]

En un artículo anterior conversamos sobre Facebook y lo poco operativo que es no tener incluido dentro del plan de marketing de nuestra empresa la parte social. Hoy quiero dar un paso más, para que seamos capaces de visualizar cómo integrar la capa digital en las pymes.

La primera pregunta que podríamos hacernos es: ¿qué es la capa digital? Es digitalizar procesos, acciones, proyectos y todo aquello que realizamos en nuestro día a día.

“Procesos, acciones, proyectos… todo eso está muy bien, pero es que yo me dedico a producir aceitunas y mi modelo de negocio es analógico.” Esto que os cuento es real y voy a ir desglosando cómo se puede migrar un modelo de negocio hacia lo digital, y cómo impacta éste sobre el negocio.

Cambiar el modelo de negocio en una empresa oleícola no es fácil. Si a ello le añadimos que es una empresa familiar multigeneracional, aún se complica más, pero el gerente de la empresa tenía claro que quería apostar por modernizar la explotación, y que digitalizarla era muy conveniente para ellos.

Fuente: agroterra.com

 

El modelo de negocio de una empresa oleícola es cíclico. De septiembre a diciembre se recolectan las aceitunas; entre enero y marzo se realizan las labores de poda, y en primavera se empieza con la campaña de riegos y abonado.

Partimos de una explotación con trescientas hectáreas de olivar de riego por goteo, con varios pozos, un sistema de abonado con programador horario y válvulas manuales para los sectores. Esto tiene unos costes de mantenimiento altos. Todos los cambios de sectores se hacen a mano; si existe alguna avería durante la noche (riegan con tarifa nocturna) no se dan cuenta hasta la mañana siguiente, con el consiguiente desperdicio de miles de litros de agua, abonos, consumo de luz, etc.

Como os contaba antes, el gerente estaba dispuesto a incorporar la digitalización en todos los procesos del cultivo, pero existían varios frenos culturales. Recuerdo que en una de las reuniones de pre-implantación me preguntó: “¿dónde pensáis conectar a eso que nosotros llamamos la nube si los olivos no tienen Internet?” “A través del smartphone, simple y llanamente, querido amigo”, le respondí.

Contarlo ahora parece hasta fácil, pero hay que vencer muchos frenos individuales y grupales hasta ser capaces de digitalizar una pyme. El cambio de paradigma es muy grande, hay que visualizar cómo quedará la explotación, cómo va a cambiar tu forma de llevar la plantación, cómo vas a recoger los datos y cómo los vas a interpretar.

Desarrollo del proyecto

Fijamos seis meses de ejecución desde la redacción de la memoria, proceso de implantación, que conllevaba también horas de formación sobre toda la tecnología implementada y después un tiempo de acompañamiento al equipo humano.

Lo primero que hicimos fue seleccionar la tecnología que utilizaríamos. En este caso empleamos controladores de riego tipo Agronic 4.000, que permiten el uso a través de un módem externo de una tarjeta SIM de Movistar. Al encargado de gestionar el plan de riegos le dimos un smartphone. Cambiamos todas las válvulas de riego por electroválvulas de doce voltios; compramos a Darrera una estación meteorológica con módulo de datos a través de mensajes cortos de móvil (SMS), con conexión a Internet, sondas de temperatura y humedad que vuelcan datos vía radio.

Ya teníamos toda la tecnología; ahora el siguiente paso era implantar la digitalización de la plantación y la formación de las personas que día a día estaban al cargo de ella.

El funcionamiento de una plantación de olivar digital es el siguiente:

Se plantea un plan de riegos mensual con el consiguiente aporte de abonos complejos líquidos. Este plan contempla por lo general un par de riegos a la semana de entre ocho y doce horas por cada uno de ellos. El aporte de agua varía dependiendo principalmente de la temperatura y la humedad (las mediciones se hacen a través de la estación meteorológica); a menor temperatura, menor aporte de agua, al igual que la humedad. Se hacen tres lecturas de humedad diarias (hora punta, llana y valle) tanto a cinco centímetros de profundidad como a treinta.

Fuente: directoriovinos.cl

Todos los datos de lecturas los recibe a tiempo real el agricultor, este migra los datos a una hoja de cálculo, y decide si aportar más agua o menos, lo que conlleva otros consumos relacionados (luz, abonos, mano de obra, roturas de las gomas…).

A día de hoy, los ahorros que se están consiguiendo están entre el treinta y el cuarenta por ciento en consumo de agua, en abonos en un quince por ciento, al igual que en electricidad. En cuanto a la mano de obra, están en un ahorro de un sesenta por ciento.

¿Crees que tu empresa puede aún dar de lado a la digitalización?

 

Imagen @: Tétine : distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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