Las API, una nueva forma de crecimiento empresarial

Imaginemos que hacemos un viaje al extranjero y que necesitamos dinero en efectivo en la divisa de ese país. Abrimos la aplicación de nuestro banco […]

Imaginemos que hacemos un viaje al extranjero y que necesitamos dinero en efectivo en la divisa de ese país. Abrimos la aplicación de nuestro banco online y realizamos una solicitud. El servicio nos dice que mañana tendremos esa cantidad en efectivo, y en nuestra propia casa. Al día siguiente, una empresa distinta a nuestro banco online nos entrega el importe. Todo en menos de 24 horas y con comisiones sensiblemente inferiores a las que hubiéramos pagado en un servicio presencial. En este caso, hemos empleado sin darnos cuenta una API. Las siglas responden al término Application Programming Interface (Interfaz de Programación de Aplicaciones).

Una API permite que un servicio “hable” con otros servicios al “abrir y compartir” datos y funcionalidades con desarrolladores, empresas o incluso con otros departamentos dentro de la misma empresa.

Empresas tan conocidas como Twitter, Google, Amazon o Salesforce emplean las API desde hace años. Según un estudio de Programmable Web, las industrias que más las emplean en la actualidad son: el social media (con 477), el sector financiero (419) el shopping (con 319) y la industria de pagos (con 268).

En este punto, es importante sintetizar los usos empresariales que las API pueden proporcionar a las empresas en la nueva economía digital, teniendo en cuenta el volumen de usuarios y dispositivos, la irrupción de plataformas (en sectores como la comunicación, el retail, el financiero) y la aparición de startups capaces de realizar desarrollos tecnológicos más rápidamente que las empresas tradicionales.

 

Tres usos destacados de las API

  • Digital commerce: el acceso a través de dispositivos móviles o vía web-app permitiría entrar, de forma masiva, en potenciales clientes en cuanto a transacciones y contenido disponible.
  • Ecosistema colaborativo con clientes y socios: crear un campo para que otros puedan crear valor por ellos mismos o para otros (asociados). El alcance se multiplica conforme aparezcan nuevos dispositivos.
  • Impulsar nuevos modelos de negocio: por niveles de acceso diferenciado en tiempo y transacciones, por escala de precios, por volumen, etc.

Además, podríamos añadir que supone otra forma de innovar en el interior de las organizaciones.

Existen startups españolas que están trabajando bajo el formato API como estrategia de crecimiento, ya que les permite asociarse con empresas (en retail o banca, por ejemplo) ya consolidadas y prestar servicios que estas empresas no poseen a cambio de una comisión de servicio.

El impacto puede ser importante para el mercado, ya que una plataforma podría prestar estos servicios de forma agregada, en su web o a través de su app, sin “poseer” ninguno de ellos.

Tal es el cambio que existen entidades financieras que han desarrollado auténticos marketplaces enfocados a encontrar soluciones tecnológicas con terceros (startups, desarrolladores, etc.) bajo el formato de API, sin necesidad de adquirir la tecnología, ni las startups.

De las empresas que mencionábamos anteriormente, las API de Twitter reciben cada día 15.000 millones de “llamadas” (peticiones de información) y las de Google o Facebook 5.000 millones.

Como resultado, la información generada por la interfaz permite, entre otras ventajas:

  • Obtener insights compartidos del cliente. La disyuntiva se plantea, en este caso, en definir de “quién” es el cliente y sus datos.
  • Trabajar sobre métricas de rendimiento. Información de negocio para evaluar la adopción, el uso y la viabilidad comercial de los productos y servicios en tiempo real.
  • Establecer alianzas con un porfolio de proveedores de forma eficaz, y en función de las necesidades del mercado.
  • Crear entornos ágiles al testar y hacer operativos sus desarrollos. Las plataformas actuarían como gestoras de la infraestructura y las API (propias o de terceros) estarían integradas en ellas.

Como complemento, el small data (datos estratégicos que permiten interpretar la conducta del usuario y su contexto) permitirá monetizar toda esta información.

En este campo, las alianzas jugarán un papel esencial en el mercado entre actores que, a simple vista, no podrían colaborar en los mercados offline. Y los GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon) tendrán mucho que decir.

En definitiva, la generación de este tipo de ecosistemas permitiría poseer una oferta de productos y servicios adaptados a las necesidades específicas de los clientes y ampliar o reducir este porfolio.

Las empresas, convertidas en plataformas o en desarrolladores de productos a través de estas API, tendrán que decidir si competir por sí mismas o a través de la integración de terceros. Y todo ello en un entorno cada vez más abierto.

 

Foto: Pixabay

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