¿Sirven para algo las copias de seguridad?

Desde el día en el que compraste tu primer ordenador, has oído aquello de “haz siempre una copia de seguridad, por lo que pueda pasar”. […]

Desde el día en el que compraste tu primer ordenador, has oído aquello de “haz siempre una copia de seguridad, por lo que pueda pasar”. Si te parece que el ordenador no es imprescindible en tu actividad, te pido que pares la lectura de este post y dediques tres minutos a pensar cómo te verías afectado si un día te falla. Porque, si eres de los que piensas que tu PC te va avisar cuando decida pararse en seco sin posibilidad alguna de volver a la vida, vas listo.

¿Qué puede pasarle a un ordenador? Todo lo que se te ocurra: virus, ataques, líquidos que se derraman, discos que se corrompen, robos y pérdidas (si es un portátil)…. ¡Y más!. Que sí, que todos podemos perderlo todo. Así, sin anestesia.

Si en tu vida personal no dudas en contratar todo tipo de seguros: de vida, de coche, del hogar; algunos hasta el de defunción, ¿cómo asegurar tu trabajo diario frente a desastres e imprevistos? Levanta la mano que seguro que conoces la respuesta: “¿Si te ocurre un desastre, una copia de seguridad será tu único salvavidas”? Pues sí y no.

Una reciente encuesta entre más de 600 profesionales informáticos reveló que más de dos tercios habían perdido en alguna ocasión datos relevantes de negocio. Y ahora viene lo curioso. Aunque prácticamente todos admitían la conveniencia de tener una copia de seguridad, muchos no la tenían. Más de la mitad no la había hecho por falta de tiempo, algunos por el coste que les suponía y el resto ni siquiera sabía por qué no la había hecho. Entre los que las tenían, a muchos no les sirvió de nada, bien porque estaba obsoleta o bien porque también falló el sistema de almacenamiento. El 70% almacenaba sus copias de seguridad en dispositivos físicos: disco duro externo o pendrives, incluso en cintas.

 

Requisitos de una copia de seguridad 

  • Ser suficientemente reciente (y aquí reciente depende de cómo sea tu actividad), para que puedas extraer de ella la información y dar marcha atrás en un tiempo razonable (y ese razonable nuevamente depende de cuál sea tu negocio).
  • Estar almacenada en un lugar que se haya librado del desastre (en un incendio se quema el PC y también el cajón del escritorio donde guardas la copia). Lo ideal es que esté fuera de la oficina.

Pero hacer esto “a pelo” requiere altas dosis de disciplina.

¿Cuál sería entonces la solución ideal? Una que te lleve tiempo cero y gestión cero. Que se haga sola con la periodicidad que tu negocio requiera. Y que además cumpla con los plazos de “autorrecuperación” que tu empresa precise. ¿Y esto es posible? Sí, siempre que nos planteemos el hacerla en la nube.

 

Todo es ganar

  • Las copias se hacen automáticamente desde el ordenador a un servicio remoto.
  • La copia estará fuera de la empresa, por lo que no se verá afectada en el caso de desastres.
  • Es posible configurar una copia ideal, tanto en lo relativo a contenido como a periodicidad.
  • Lo puedo hacer poco a poco, contratando el espacio a medida que vamos necesitándolo.
  • La copia está a su vez asegurada, ya que estos servicios realizan sus propias copias de seguridad. Siempre vas a tener tus datos, no cabe pensar lo contrario.
  • Son altamente seguras, con cifrados de datos, de manera que ni siquiera los proveedores del servicio tienen acceso a la información de tu negocio.
  • La recuperación es sencilla, sólo necesitarás un ordenador y una conexión a Internet.
  • Rápida, sobre todo si estabas almacenando los datos en cintas.
  • Y desde cualquier lugar del mundo y a cualquier hora.

Como todo, no será perfecto. La inefabilidad no existe ni en la vida ni en la informática. Y este sistema también tiene sus “contras”. La nube implica poner tus archivos en manos de una empresa externa y no todos los proveedores de estos servicios de backup son iguales. Como siempre, minimizarás los riesgos eligiendo un proveedor solvente que, además de cubrir tus necesidades concretas, cumpla con todas las normativas, LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos) incluida.

Sé que más de uno aún tiembla al pensar en depositar sus datos de negocio “en la nube”, aunque no termino de entenderlo… ¿Acaso no tenéis el dinero en el banco?

Foto: Somnolenciaa 

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