¡Tu web no sirve para nada!

Este, queridos lectores, fue el mensaje que recibí hace unas semanas de un amigo (que sigue siéndolo, a pesar de todo) cuando dio con una […]

Este, queridos lectores, fue el mensaje que recibí hace unas semanas de un amigo (que sigue siéndolo, a pesar de todo) cuando dio con una página web que desarrollé hace unos años para una empresa familiar. Uno, que tiene su coranzoncito, intentó hacerle ver que la página contaba con todos los datos necesarios para contactar con el negocio, que estaba desarrollada en una tecnología revolucionaria por capas, y que utilizaba librerías de estilos (cool, ¿verdad?), a lo que el susodicho contestó con un pantallazo de su móvil con el aspecto de mi página…”¡menuda porquería!”. Más que tecnología revolucionaria, era un revuelto de capas, carentes de estilo y lo peor de todo llegar a los datos de contacto parecía tarea imposible.

Sí, amigos, los tiempos han cambiado y con ellos los hábitos de consumo de Internet, lo que hace tres años era válido hoy en día está desfasado y, en este caso, afecta negativamente al negocio. Y es que igual que ya nadie opta por las luces de neón (salvo determinados negocios en los que el neón resulta icónico) o maniquíes absolutamente estáticos para decorar sus escaparates, todos los negocios deberían tener un plan de revisión y renovación constante de su página web o, lo que es lo mismo, el escaparate del siglo XXI y de las generaciones 2.0.

Leí hace unos días un artículo sobre la reestructuración que se está realizando Correos y Telégrafos para adaptarse a la nueva realidad planteada por los consumidores. Nadie (salvo partidos políticos en campaña, amigos generadores de envidia por medio de postales y alguna que otra tía abuela….) envía cartas; sin embargo. sí se envían y reciben innumerables paquetes debido a un nuevo cambio en la sociedad: cada vez compramos más por Internet. Por eso, incluso Correos está cambiando para adaptarse al modelo propuesto desde los que mandan hoy en día: los consumidores.

Dicho esto, resulta de vital importancia tener una página web en condiciones, accesible desde cualquier dispositivo, con información de contacto (ya no vale sólo con la dirección, ¿tienes whatsapp?, ¿chat?, ¿puedes introducir un mapa?, ¿usas las redes sociales?…) y lo más importante: actualizada. Porque, amigos reticentes, los usuarios de hoy en día van a usar vuestras webs para lo siguiente:

  • Encontrar un producto o servicio que ofreces. Si tienes página, pero no apareces en las búsquedas, es como gastarte una pasta en un escaparate y ponerlo en un local en una bocacalle sin tráfico de personas.
  • Comparar productos y precios. Si no actualizas tus productos regularmente, perderás la batalla.
  • Informarse y bajar a comprar a la tienda física.Usa tu web de reclamo para atraer clientes a tu tienda física.

Y habrá quien esté pensando en proyectos de cientos de euros o incluso miles, pero la realidad es que hoy en día podemos tener una página web por poco más de cinco euros al mes y una tienda online por algo más de 15 euros al mes y 100% actualizable por ti mismo.

Decidme: ¿Qué acción comercial tiene mayor potencial y menor coste que ésta? Dudo que alguna.

En resumen, es sencillo, si no tienes una página web accesible, actualizada y posicionada, ¡estás perdiendo dinero!

PD: Migré la página web del negocio familiar a la solución de Movistar “Tu Web”. Y como ya tenía los textos escritos, tardé sólo tres horas.

Foto: arj03

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