Ventajas del ‘blockchain’ y los contratos inteligentes

El mundo es de quien nace para conquistarlo, y no de quien sueña que puede conquistarlo. Fernando Pessoa.   El objetivo de este artículo es poner en valor […]

El mundo es de quien nace para conquistarlo, y no de quien sueña que puede conquistarlo. Fernando Pessoa.

 

El objetivo de este artículo es poner en valor cómo la transformación digital nos puede ayudar a mejorar el retorno de la inversión, sin tener que incurrir en prácticas comprometidas (como bajadas temerarias de precios en adjudicaciones), que pueden provocar un envejecimiento prematuro del bien.

El consumidor final quiere pagar por uso, pero el problema que nos estamos encontrando es que muchas empresas no están preparadas ni mental ni técnicamente para proporcionar ese servicio.

A todo lo que hacemos le ponemos delante el adjetivo smart, pero después no sabemos cómo lo vamos a llevar a la práctica. Necesitamos con urgencia un cambio en la legislación, ya que muchos de los cambios que la irrupción de lo digital nos ha traído están parados por vacíos legales o por las restricciones que marca la ley.

El auge del blockchain se basa en parte en el uso de los smart contracts (contratos inteligentes) y de IoT (Internet de las cosas). Pongamos un ejemplo para hacer más entendible todo lo que estamos intentando proponer:

  1. Imaginemos que somos los responsables del mantenimiento de una flota de vehículos, que tenemos un presupuesto anual para su conservación, y que nuestro objetivo es maximizar el retorno de la inversión.
  2. Una segunda premisa sería que nuestros vehículos, al estar sensorizados, recibirán ingentes paquetes de datos sobre el estado de estos.
  3. Tercera variable: tenemos contratos inteligentes con nuestros principales proveedores de mantenimiento, y estos tienen acceso a nuestro Centro de Proceso de Información (CPI), donde pueden consultar el estado de los vehículos, las próximas revisiones y demás información de interés.

Los smart contracts no requieren la interpretación o la intervención humana para llevarse a cabo. Se pueden realizar de forma automática al ejecutar un programa de ordenador. Una de estas aplicaciones son los agentes autónomos, programas de ordenador creados para una tarea específica.

La que nos ocupa en este caso sería una tarea previa a que se produzca el necesario mantenimiento del vehículo que, al estar conectado a Internet, “hablaría” a través de lenguaje M2M (máquina a máquina) con otros dispositivos, y solicitaría una apertura de orden mantenimiento, para reparar esta o aquella avería. El sistema sería capaz, una vez chequeada la levedad o gravedad de la anomalía, de evaluar la urgencia de que el vehículo esté de nuevo disponible, la existencia de repuestos en almacén (entre otras variables), priorizar la cola de tareas y asignarle cita antes o después para proceder a la reparación.

Hasta ahora no se ha producido ningún tipo de comunicación humana. Una vez que el sistema envía al vehículo el aviso de reparación con fecha y hora, cuando el conductor se suba al vehículo la próxima vez, se lo mostrará, por ejemplo, a través de una notificación en el salpicadero o mediante un mensaje en su smartphone.

El conductor dejaría el vehículo en el taller, a la hora que este le ha indicado que tiene cita. Una vez que el vehículo llega a las instalaciones, se produce una conexión entre máquinas y se genera la consiguiente orden de trabajo “en la nube”. Ésta automáticamente le llega al dispositivo que el mecánico tenga asignado y comienza la reparación propiamente dicha.

Probablemente en el taller dispondrán de robots que suministrarán al mecánico todas las piezas que se han de reemplazar. Una vez finalizados los trabajos, el operario cierra la orden y, a su vez, el sistema se chequeará a sí mismo y dará el ok a toda la reparación.

A continuación el sistema notificará al conductor que puede pasar a recoger el vehículo. Una vez finalizado todo el proceso de autenticación de las reparaciones por parte del sistema, este procedería a facturar la reparación, factura que se emitiría online, y a través de blockchain se podria efectuar el pago de manera inmediata, incluso con criptomoneda (medio digital de intercambio).

 

En conclusión, estos son los beneficios del blockchain y los smart contracts:

  • Transparencia: en todo momento sabemos el estado del vehículo, antes, durante y después de la reparación.
  • Seguridad: los datos y la información están seguros, y además tenemos la certeza de que se han efectuado las reparaciones necesarias en el momento adecuado.
  • Optimización: los recursos son escasos y la necesidad de maximizarlos es imperante, estamos gastando lo necesario, en el vehículo adecuado y en el momento preciso.
  • Gestión: estamos optimizando los recursos con la intervención de la tecnología. Por un lado, estamos descongestionando a personas que antes hacían esas tareas repetitivas y algunas veces engorrosas, y por otro, estamos delegando en máquinas que se entienden entre ellas, con lo cual gestionamos mejor los recursos e incluso podemos minimizar el fallo que algunas veces ocasionan las tareas repetitivas.
  • Calidad: al no depender tanto de bajadas temerarias de precios para poder adjudicar los contratos y sí más de los niveles de calidad, conseguiremos estar más cerca de la perseguida y no siempre lograda “excelencia en el servicio”.

No obstante, queda algo de tiempo (no mucho) para que algunas de las integraciones de las que hemos hablado en el artículo vean la luz, pero también es cierto que si no empezamos hoy a pensar y legislar sobre los cambios que necesitamos, estos se retrasarán, en parte por nuestra falta de visión y en parte por los frenos mentales y legales.

 

¿Sigues viendo la tecnologia como una commodity o como un socio para hacer crecer tu empresa?

 

Foto: pixabay