30 frases célebres para la empresa y la vida profesional

¿Cómo influyen las citas célebres sobre la empresa, sobre tus empleados y sobre la vida profesional en general? Para empezar, la comunicación que incluye aforismos […]

¿Cómo influyen las citas célebres sobre la empresa, sobre tus empleados y sobre la vida profesional en general?

Para empezar, la comunicación que incluye aforismos de este tipo parece llegar más lejos. Creo recordar que un estudio de hace años decía que los tweets que incluían frases breves, supuestamente dichas por personajes famosos o históricos, se retuiteaban o difundían mucho más.

Me desanima, aunque no me sorprende, que los contenidos que publico y comparto en Internet y que considero más valiosos y elaborados, pero que requieren más tiempo de lectura, suelen tener poco recorrido en comparación con otros en los que solo incluyo frases breves e imágenes, ya sean propias o ajenas.

Otra utilidad de las frases célebres o de ideas breves propias o ajenas es que su formato publicitario las convierte en anuncios, es decir, son mensajes con el poder de hacerte comprar el producto aunque no lo entiendas, o con el poder de generar reputación profesional a personas que no tienen la suficiente profesionalidad.

Si lees una Guía de marca personal, comprobarás que muchos supuestos expertos lo son sobre todo en parecerlo, y lo consiguen citando a los verdaderos profesionales para que así los confundamos con ellos.

Lo cierto es que hay grandes citas y hay frasecitas, del mismo modo que hay excelentes libros y hay libritos, o gurús y gurusitos. Y es que las frases no tienen nada de malo, lo malo lo tienen las malas frases.

Las citas son, en demasiados casos, una forma de repetir erróneamente o fuera de contexto las palabras de otra persona.

Pero también es verdad que no es lo mismo usar frases hechas y citas mil veces repetidas, que elaborar ideas o reflexiones breves que contienen más matices y que implican mucho más esfuerzo de lo que podría parecer por su tamaño.

Las frases breves no son malas per se, lo malo son las frases malas, pero las sentencias y expresiones breves deberían usarse como guindas para resaltar nuestras propias ideas, no para sustituirlas.

Si se quieren mencionar ideas ajenas, hay que evitar los tópicos sobreutilizados y simplones que perjudican nuestra imagen como profesionales “pensantes”.

La crítica sobre la generalización del uso de las citas se debe sobre todo a la falta de originalidad en la elección de las frases elegidas, no tanto a su calidad o elocuencia.

También es cierto que, si nos dan a elegir, preferimos leer las interesantes reflexiones de gente muerta que las reflexiones muertas de gente viva.

En todo caso, el mayor problema de las frases célebres es que la mayoría de las personas las menciona, pero no las aplica.

Y esta falta de aplicabilidad de los aforismos se debe, en parte, a que son contenidos metafóricos o genéricos cuya utilidad habría que adaptar y contextualizar para cada objetivo o cada problema; y en parte, porque decir lo que habría que hacer, sea a uno mismo o a los demás, es mucho más fácil que hacerlo, qué te voy a contar.

Pero retomemos la pregunta inicial: ¿cómo influyen las frases célebres sobre la empresa, sobre sus profesionales y sobre la carrera?

Las citas pueden tener una temática general o transversal. De esta forma, encontramos muchas frases e ideas que llaman a la acción y que tienen como objetivo motivar a los profesionales a hacer su trabajo, a hacerlo bien, a emprender y, en general, a tomar iniciativa.

Suelen denominarse citas inspiradoras a aquellas frases que nos animan y afectan a nuestras emociones, y que muchas veces, más que ayudarnos, nos generan confusión, porque no sabemos muy bien cómo aplicarlas a nuestra situación:

“Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste”. Mark Twain.

“Muchas cosas no nos atrevemos a emprenderlas no porque sean difíciles en sí, sino que son difíciles porque no nos atrevemos a emprenderlas”. Lucio Anneo Séneca.

Dicho de otra forma, el objetivo de las “ideas motivadoras” es insuflar aliento puntual, “aumentar nuestras ganas”, pero como no nos muestran el camino ni nos ofrecen métodos concretos, pueden convertirse en “ideas frustradoras”.

Otras reflexiones breves se enfocan en temáticas especializadas, como el desarrollo de la marca profesional, la venta y la negociación; el management, la innovación, la gestión de organizaciones y la productividad; y el trabajo en equipo, el networking o las habilidades sociales, por mencionar solo algunos ejemplos.

 

Veamos un par de frases sobre el mundo de la empresa:

“Un líder es alguien a quien sigues a un lugar al que no irías por ti mismo”. Joel Arthur Barker.

“Las empresas son como las vacas, o se las mima y ordeña todos los días o se las lleva al matadero”. José María Aguirre-Gonzalo.

“El liderazgo es el arte de conseguir que alguien haga algo que tú quieres porque él quiere hacerlo”. Dwight D.Eisenhower.

“Una meta es un sueño con fecha de entrega”. Napoleon Hill.

En general, casi todas las citas ofrecen inevitablemente consejo, sea de una forma directa, indirecta o metafórica. Echa un vistazo a estas frases-recomendación que he seleccionado. Tal vez quieras seguir alguna.

“Cuando acabaron sus estudios, les dije a mis hijos que lo que debían hacer era buscar clientes y no jefes”. Charles Handy.

“Para llegar lejos en este mundo, hay que hacer como si ya se hubiera llegado lejos”. François de la Rochefocauld.

“Nunca olvides que todo comenzó cuando dibujé un ratón”. Walt Disney.

“Para dirigir personas, camina detrás de ellas”. Lao Tsé.

“Si quieres que algo sea hecho, nombra un responsable. Si quieres que algo se demore eternamente, nombra una comisión”. Napoleón Bonaparte.

“No pago buenos sueldos porque tenga mucho dinero; tengo mucho dinero porque pago buenos sueldos”. Robert Bosch.

Y por último, las frases célebres más celebradas y que suelen tener más recorrido son aquellas que incluyen el humor, la fina ironía o la crítica inteligente que muestra cómo funcionan las cosas.

“Siempre perdona a tus enemigos; no hay nada que los enfade más”. Oscar Wilde.

“Mi hijo es ahora un emprendedor. Es lo que te llaman cuando no tienes trabajo”. Ted Turner.

“Cuando quieras emprender algo, habrá un montón de gente que te dirá que no lo hagas. Cuando vean que no te pueden detener, te dirán cómo lo tienes que hacer. Cuando finalmente lo logres, dirán que siempre han creído en ti”. Dante Gebel.

“En España, lo que se paga no es el trabajo, sino la sumisión”. Pío Baroja.

¿A que te has quedado con ganas de más frases? Aquí te dejo treinta citas célebres y no tan célebres que me parecen aplicables, clarificadoras o divertidas. ¿Con cuál te quedas?

 

Selección de frases 

“Son dos las opciones básicas: aceptar las condiciones como existen o aceptar la responsabilidad de modificarlas”. Denis Waitley.

“Cuando debo asignar una tarea pesada se la doy a un perezoso; seguro que hallará una manera fácil de llevarla a cabo”. Walter P. Chrysler.

“En el mundo empresarial, un ejecutivo sabe algo acerca de todo, un técnico sabe todo acerca de algo… y la telefonista lo sabe todo”. Harold Coffin.

“Los buenos asesores son caros, pero los malos aún más”. Gerard Duelo.

“En las batallas te das cuenta de que los planes son inservibles, pero descubres que hacer planes es indispensable”. Dwight D. Eisenhower.

“El cambio casi nunca fracasa porque sea demasiado pronto. Casi siempre fracasa porque es demasiado tarde”. Seth Godin.

“El optimismo nunca facilitó un crédito bancario”. John Pierpont Morgan.

“No enseñamos a nuestros empleados a ser amables. Simplemente contratamos gente amable”. Jim Rohn.

“Por cada venta que pierdas porque eres demasiado entusiasta, vas a perder cien porque no eres lo suficientemente entusiasta”. Zig Ziglar.

“La diferencia entre un hombre inteligente y un tonto radica en que aquel se repone fácilmente de sus fracasos, mientras que este nunca logra reponerse de sus éxitos”. Sacha Guitry.

“Al que no tiene éxito, todo éxito le parece injusto”. Enrique Jardiel Poncela.

“El que no sabe lo que busca no entiende lo que encuentra”. Claude Bernard.

“Si usted no sabe a dónde va, probablemente acabará llegando a cualquier otro lugar”. Laurence J. Peter.

“Por la calle del ‘ya voy’ se va a la casa del ‘nunca”. Miguel de Cervantes.

“Si ya sabes lo que tienes que hacer y  no lo haces, entonces estás peor que antes”. Confucio.

“Si estás atravesando el infierno, no te pares”. Wiston Churchill.

“El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia”. Doris Lessing.

“Una brújula no dispensa de remar”. Maurice Nedoncelle.

“Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna”. Fernando de Rojas.

“Al mundo no le importa tu autoestima. El mundo espera que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo”. Bill Gates.

“No vale la pena hacer bien lo que, para empezar, no vale la pena hacer”. Warren Buffett.

“No se puede uno labrar una reputación por lo que tiene pensado hacer”. Henry Ford.

“¿Cuántos, llegados a su lecho de muerte, se lamentan de no haber pasado más tiempo en la oficina?” Stephen Covey.

“Trabajando fielmente ocho horas al día, puede que acabe por llegar a jefe y trabajar doce horas”. Robert Lee Frost.

“Un día mi abuelo me dijo que hay dos tipos de personas: las que trabajan y las que buscan el mérito. Me dijo que tratara de estar en el primer grupo: hay menos competencia”. Indira Gandhi.

“Es más fácil parecer digno de los empleos que no se tienen que de aquellos que se ocupan”. François de La Rochefoucauld.

“No me digas lo mucho que trabajas. Háblame de lo mucho que haces”. James Lino.

“No hacer nada es un trabajo muy duro: nunca sabes cuándo lo has acabado”. Leslie Nielsen.

“Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender cómo se hace”. Franklin D. Roosevelt.

“Hacer dos oficios es el mejor medio de que ambos salgan mal”. Jean Jacques Rousseau.

“Calidad significa hacer lo correcto incluso cuando nadie está mirando”. Henry Ford.