Amplía tu red de contactos

A menudo hemos escuchado que el modelo competitivo se basa en conseguir un mejor contacto comercial que la competencia. Que hay que evitar que los […]

A menudo hemos escuchado que el modelo competitivo se basa en conseguir un mejor contacto comercial que la competencia. Que hay que evitar que los demás avancen para que nuestro negocio prospere. Eso pudo ser verdad hace años, cuando era posible mantener oculta la red de contactos o evitar que la información se difundiera rápidamente. Hoy día, con la tecnología y el auge de la transparencia, no podemos apostar por un modelo cuya ventaja competitiva se centre únicamente en la exclusividad o en la opacidad. Simplemente, no funciona. Antes o después, vamos a ver en Twitter con quién conversas, a quién sigues en Linkedin o cómo te relacionas con clientes en tu página de Facebook.

Pienso que esta etapa de transparencia radical favorece un modelo de empresa en red, que crea una ventaja en la forma de relacionarse con otros empresarios. Recuerdo que Mar Abad incide en que la flexibilidad favorece la diversidad y la amplitud de miras. Además, permite la reducción de costes fijos. Esta filosofía colaborativa, que apuesta por dar y prestar servicios profesionales, se basa el éxito compartido. Javier Martín lo denomina “aportar y generar valor“.

Pero ¿cómo participar en las redes o en las comunidades profesionales? Comparto con Ángel María Herrera la idea de que este es un trabajo de “hormiguita”.  No basta con asistir a un par de eventos, hay que saber cómo organizas tu agenda y cómo te relacionas con los demás. Más aún, si estás buscando trabajo o nuevos socios, rompe la dinámica de estar siempre con las mismas personas. La sociología industrial ha demostrado que los lazos débiles son más importantes que los fuertes, cuando se trata de encontrar nuevas oportunidades de desarrollo profesional.

Aquí van mis sugerencias:

  • Crea tu propia red desde el inicio. No esperes a necesitar una red de contactos para conectar. En la facultad, en una ONG, en el club deportivo o en tu entorno profesional: en todos estos sitios podemos encontrar personas de nuestro interés. Si no sabes por dónde empezar, prueba con los siguientes sitios: una conferencia, un acto cultural o un grupo en Linkedin. Llega un poco antes, no tengas prisa en marcharte y vístete para la ocasión. Vuelvo a lo mismo: no es igual tomar una cerveza en #BeerWorking que asistir a un curso en la universidad. Cada entorno tiene sus reglas. Conócelas.
  • Participa en las asociaciones profesionales. En realidad, el valor añadido de estas redes está en participar en sus actividades, seminarios o conferencias. Es un espacio para encontrar personas con intereses afines o complementarios. Reserva una mañana o una tarde cada semana para poder asistir a este tipo de eventos. Si eliges bien, la calidad de tu red de contactos crecerá exponencialmente. Sigue la agenda pública de las escuelas de negocio: se organizan numerosos eventos pensados para que la gente se conozca e intercambie experiencias. Suelen organizarse por áreas (marketing, operaciones, recursos humanos, etcétera), sectores o industrias. Aquí tienes el ejemplo de la EOI, Escuela de Organización Industrial.
  • Diversifica el origen de tus contactos. En los espacios abiertos de trabajo puedes encontrar nuevos perfiles y nuevas formas de crear valor. En AJE Madrid o HUB Barcelona  siempre hay gente interesante que conocer. Prueba a pasar por allí, tomar un café y tratar de conocer gente diferente a la de tu ámbito.
  • Crea tu círculo de confianza. Puedes llamarle coach, mentor o veterano. No me importa el nombre. Pero sí es importante rodearte de personas con más experiencia, que pueden ayudarte a pensar en voz alta o a tomar una decisión. Asimismo, su veteranía puede acercarte a otros profesionales. Si no sabes por dónde empezar, retomar el contacto con algún profesor que te marcara o cuya materia te interesara, pregunta a tus familiares o recurre a antiguos jefes. Alguno de ellos puede darte una clave para reorientar tu negocio.
  • Refuerza tu presencia digital. Con las tarjetas de visita, rompemos el hielo en los encuentros, pero luego vamos a buscar información en Linkedin o en Google. Piensa cómo puedes diferenciarte para ver y ser visto. Sé proactivo. Crea actividades, propón nuevas ideas o envía tu información para que se publique en la web. Numerosos colegas reconocen que solo contratan a quienes demuestran en la red sus competencias profesionales. Prueba a participar en un grupo de Linkedin o escribir un blog profesional. Trata de que tu nombre (o el de tu pyme) se asocie a una actividad concreta.
  • Alimenta la red: la red crece de forma exponencial con el número de usuarios. Envía un correo periódicamente a tus colegas, comparte un artículo de interés o invítales a participar en un acto que te interesa. Presenta a personas que que creas que pueden tener intereses parecidos. De esas relaciones triangulares surgen a menudo buenas historias. Sé generoso: compartir es poder.

Las mejores relaciones toman su tiempo, luego ¿por qué no empezar ya?

 

Foto @ganderssen1, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

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