Empleabilidad: la inacción no es una opción

¿La experiencia? … Una cicatriz. Condesa Diane.   ¿Quién no tiene cicatrices en su cuerpo? Todos las tenemos, pero lo importante es lo que hemos aprendido de […]

¿La experiencia? … Una cicatriz. Condesa Diane.

 

¿Quién no tiene cicatrices en su cuerpo? Todos las tenemos, pero lo importante es lo que hemos aprendido de ellas. Y ahí quizás cometamos el primer fallo, no extraer aprendizajes de esa cicatriz.

Debemos ser capaces de extraer conocimiento de manera continua, rápida y sostenible en el tiempo. Además de todo esto hay que traducir ese conocimiento en negocio y todo lo anterior tiene que impactar en la cuenta de resultados de manera urgente.

Nos guste o no, vivimos inmersos en el cortoplacismo. A día de hoy todo lo que no produzca retorno en ventas en menos de noventa días, no nos lo van a comprar nuestros jefes. Por ello es necesario desgranar nuestro plan de acción en subplanes, igualmente ambiciosos, pero donde todos los días es una lucha que tenemos que ganar y, a su vez, no dejar de pensar en que mañana volveremos de nuevo al campo de batalla, y no podemos perder músculo ni motivación.

 

Conseguir la victoria antes de entrar en batalla. Tzun Tzu.

 

Ganar la batalla, ese debe ser nuestro objetivo. Los profesionales autónomos o asalariados, indistintamente, tenemos por añadidura además de la batalla de los resultados, la de la empleabilidad. Cada día que pasa en el que no reciclemos nuestros conocimientos, se convierte en un día perdido, una oportunidad de seguir aportando valor que dejamos pasar.

Los robots, los chatbots, la inteligencia artificial, los algoritmos van popularizándose, en parte por la madurez de la tecnología y en parte por el abaratamiento de los precios, debido a su mayor penetración en el mercado y su introducción en las pequeñas y medianas empresas.

El 70% del empleo  va a ser automatizado antes de que acabe el siglo. Vamos hacia una robotización del mercado laboral, o una “robolución, como algunos la definen ya, que conllevará la destrucción de muchos puestos de trabajo en entornos de tareas rutinarias y repetitivas. Pero en el otro lado de la balanza, se abre una ventana de oportunidad para personas que sean inconformistas y que la inacción no forme parte de su ADN profesional, ya miles de empleos del ámbito digital no se cubren por la falta de la cualificación adecuada.

Hay caladeros de empleo que aún están por descubrir y otros emergentes. Las previsiones de Randstad apuntan a una falta de profesionales con perfiles STEM (acrónimo de Science, Technology, Engineering & Mathematics). De hecho, la demanda de estos trabajadores aumentará en Europa un 14% hasta el final de la década. El desajuste de talento se acentuará en 2020 y la batalla por atraerlo será mucho más global. En España, habrá un déficit de 1,9 millones de profesionales del alta cualificación.

No consigo entender por qué nos conformamos y acomodamos. La empleabilidad, la meritocracia, la búsqueda incesante de la mejora profesional conlleva sacrificios, por supuesto que sí. No seré yo el que lo niegue, pero  la vida no es fácil y la de un autónomo menos, por ello la necesidad debe ser nuestra mayor virtud, tenemos que trabajar mucho y sin descanso en hacer más grandes nuestras fortalezas y minimizar nuestras debilidades profesionales.

El león sabe que si quiere comer en la sabana africana tiene que levantarse pronto y correr tras la presa. A su vez, la cebra sabe que si quiere seguir con vida tiene que correr más y durante más tiempo que el león.

A todo lo anterior le podemos dar una vuelta. Nosotros somos la cebra y el león el robot. La ventaja es que tenemos tiempo de cambiar nuestra amenazada carrera profesional si extraemos conocimiento de las lecciones aprendidas, de las tendencias que van apareciendo en el mercado y del talento que las empresas van demandando.

 

 ¿Hay algo más necio que no aprender por no haber aprendido antes? Séneca.

 

Mi recomendación personal, construye tu propio centro de aprendizaje de lecciones aprendidas, me da igual que lo tengas en una libreta, en tu tablet, en la nube o donde te sea más accesible. Lo recomendable es que lo actualices y que recurras a él cada vez que sea necesario.

Sé humilde y, aunque sea a toro pasado, aprende y extrae enseñanzas de las lecciones que día tras día nos da la vida. La inacción no es una opción

 

Imagen: Alexas_Fotos

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