14 errores por los que no van a financiar tu proyecto

Analizan decenas de startups al año, pero solo invierten en un puñado de ellas. Sin convencimiento en el proyecto y confianza en el equipo ninguna […]

Analizan decenas de startups al año, pero solo invierten en un puñado de ellas. Sin convencimiento en el proyecto y confianza en el equipo ninguna aceleradora, business angel o fondo especializado dará luz verde a una nueva operación de inversión. Recorremos 14 de los errores que de forma más común echan atrás a las redes de capital emprendedor para que sepas qué esperan de ti:

 

  1. Falta de ambición. Llevar un producto o servicio al modelo digital o copiar proyectos de éxito en otros mercados cada vez funciona peor. De una startup se espera el hambre suficiente como para comerse su mercado, y eso pasa por reinventarlo: se buscan empresas con una visión completa y compleja del sector que atacan.
  2. Formación y preparación no acorde con el proyecto. No te equivoques, no se trata de acumular posgrados o títulos universitarios, que también. Aún más importante es demostrar que tienes un conocimiento específico sobre ese sector en el que quieres trabajar y la empresa que aspiras a levantar. Y sobre ambos temas te van a preguntar en todas las reuniones de valoración, esperando respuestas que demuestren un conocimiento exhaustivo. Dedica tiempo a la fase de preparación.
  3. Autoconfianza que bloquea tu capacidad de escucha. Los inversores premian a aquellos emprendedores que creen y defienden su proyecto y modelo de gestión. Dicho esto, huyen de aquellos cuyo exceso de autoconfianza les impide mejorarlo, de aquellos que se niegan a valorar cualquier aportación exterior, incluida las del propio business angel.
  4. No diferenciar entre amistad y negocios. Que el líder no haya encontrado mejores compañeros de viaje que amigos, parejas sentimentales o compañeros de máster no habla muy bien de su capacidad para atraer talento y hacer equipo. Si esta es tu opción, deberás justificarla con argumentos sólidos. No lo dudes: sin un buen equipo no hay financiación.
  5. Inadecuado reparto accionarial. Toma buena nota de este error de principiante, llegar a estas primeras fases con una participación accionarial muy diluida despierta desconfianza, sobre todo cuando se llega a negociar con los fondos de inversión. Todos quieren un firme compromiso del equipo que lidera el proyecto, y se considera que es menor cuando su participación accionarial es residual (la posibilidad de que lo abandone antes de tiempo se incrementa). Además, es importante que los socios con los que ya se cuenta aporten valor o estén dispuestos a negociar su salida. Es aquí cuando una estrategia equivocada de friends, family and fools puede convertirse en un problema.
  6. Gastar dinero en tecnología que ya existe. Algunas startups se empeñan en invertir en tecnologías y diseño de herramientas propias, desechando las soluciones que el mercado ya ha estandarizado. No se debe emplear el dinero en cosas que ya existen y no aportan valor diferencial al proyecto.
  7. Menospreciar a la competencia. Tenlo claro, los otros players de tu sector van a estar muy presentes en cualquier ronda de financiación. No es suficiente con conocer sus fortalezas y debilidades, deben estar bien monitorizados algunos de sus principales indicadores o KPI y, sobre todo, establecer las ventajas de tu modelo frente al suyo.
  8. Excesiva orientación al marketing. El marketing es una pieza esencial para cualquier startup, siempre que se apoye en una buena idea, un equipo competente y un adecuado planteamiento comercial. Los proyectos que confían en exceso en su marketing arden en las reuniones de evaluación como castilllos de fuegos artificiales.
  9. Dependencia del líder. Esta debilidad va ganando importancia en cada nueva fase de financiación. Si bien el líder (normalmente el CEO) es un factor decisivo para dar confianza al inversor, su figura puede representar un problema si se considera un exceso de dependencia en la futura escalabilidad del negocio. Por ejemplo, si las ventas de la empresa dependen en exceso de su acción, puede considerarse que un eventual abandono del proyecto pondría en peligro la inversión.
  10. Preocuparse más por las rondas de financiación que por el negocio. Aunque se supone que esta lección ya está aprendida, conviene recordarla. Cuando se detecta que la gestión y estructura de la empresa están más orientadas a captar fondos que a hacer crecer la empresa, se ahuyenta al inversor.
  11. Abandonar la austeridad. Grandes sueldos, plantillas infladas u oficinas a la última disparan las alertas del inversor. Si la startup nació bajo condiciones de austeridad, debe demostrar que ese principio sigue primando en sus primeras fases de consolidación y crecimiento. Es vital demostrar al inversor que el capital que va a inyectar va a destinarse al crecimiento del negocio.
  12. No analizar al socio capitalista. Lejos de considerarlo como un atrevimiento, un buen business angel o fondo de inversión valorará como positivo el análisis, la búsqueda de información externa y la petición de explicaciones que sobre él pueda hacer el emprendedor.
  13. Falta de transparencia. El inversor quiere información periódica de la marcha de la empresa en la que participa, pero además quiere saber cómo puede acceder a ella. Es importante que el emprendedor ofrezca canales de comunicación; un buen reporting fortalece el vínculo entre las partes.
  14. El equipo no responde a las expectativas. Acabamos este recorrido por las deficiencias más comunes de la startup al buscar financiación por el que ya se ha dicho es su tendón de Aquiles, el equipo. Y algunos de los principales motivos de preocupación son la falta de complementariedad entre sus miembros (cuando todos son o muy comerciales o muy tecnológicos), enfrentamiento interno entre miembros o bandos, y un exceso de movilidad ejecutivo que impide retener el talento.
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