Cinco preguntas sobre el ‘factoring’ que se hacen las pymes

El factoring o factoraje es una operación por la que una empresa cede sus facturas de venta de bienes o prestación de servicios a una […]

El factoring o factoraje es una operación por la que una empresa cede sus facturas de venta de bienes o prestación de servicios a una entidad especializada (factor) que básicamente se ocupa de cobrarlas, pudiendo además ofrecer una serie de servicios financieros y administrativos complementarios, entre los que destaca el cobro anticipado de dichas facturas. Es una operación que suelen ofrecer la mayoría de las entidades de crédito existentes en el mercado a través de filiales, aunque hay que señalar que no es necesario ser un banco para poder ofrecerla. A pesar de ser una operación habitual para muchas empresas, el hecho de que tenga cierta complejidad hace que siga despertando dudas entre las pymes, en aspectos tales como los siguientes:

 

1. ¿Es una operación prevista para pymes de todos los sectores?

Lo que fundamentalmente condiciona la posibilidad de pactar la operación de factoring no es el tamaño de la empresa que la solicita sino la solvencia de sus clientes, la cual es analizada con detalle por el factor. Por tanto, una pyme que trabaje con clientes solventes podrá acceder a este servicio. En cuanto a sectores, no suele estar disponible para aquellos que comercializan productos perecederos o para los que tienen plazos de pago muy dilatados en el tiempo (más de seis meses).

 

2. ¿Qué servicios puede llegar a incluir?

En el contrato que se firme con el factor habrán de establecerse los servicios que éste prestará a la empresa cedente, entre los cuales suelen incluirse la gestión del cobro de las facturas, el pago anticipado de las facturas, la investigación comercial de los clientes, la administración y control contable de las facturas cedidas y la cobertura del riesgo de impago. El factor cobrará una comisión por los servicios de carácter administrativo que presta y unos intereses por la financiación, en el supuesto de que se solicite el pago anticipado.

En lo concerniente a la cobertura del impago, si el factor se hace cargo del riesgo de insolvencia del cliente, a través de lo que se denomina factoring sin recurso, supone a la empresa cedente reducir la morosidad. No obstante, es un servicio que encarece mucho el coste de la operación, de tal modo que suele establecerse la posibilidad de negociar coberturas inferiores al cien por cien que reduzcan dicho coste.

 

3. ¿Puede motivar problemas con los clientes?

En el factoring se produce la injerencia en la relación comercial que se establece entre cliente y proveedor de un externo (factor), la cual hay que saber gestionar correctamente para evitar problemas. Al firmar la operación, el factor pasa a ser el encargado de gestionar el cobro de las facturas ante el cliente (se le está cediendo el derecho de cobro de las mismas), circunstancia que debe ser comunicada a éste por escrito con regreso de copia aceptada a la empresa cedente. Lo normal es que el factor facilite el modelo de carta que permita informar al cliente. También es importante asegurarse de que, en el contrato de compraventa firmado entre cliente y proveedor, no se haya incluido ninguna cláusula de no cesión del crédito comercial a terceros, la cual impediría realizar la operación de factoring.

 

4. ¿Suele exigirse algún requisito especial a la empresa cedente?

Habitualmente el factor exige los requisitos de exclusividad, por el que la empresa cedente no puede realizar un contrato de factoring sobre el mismo cliente con dos factores distintos (no obstante, cuando la facturación es muy elevada puede llegarse a pactar un factoring sindicado entre varios factores), y de globalidad, por el que la empresa cede la totalidad de las facturas de un cliente, aunque a veces es posible ceder únicamente las correspondientes a una determinada zona geográfica o un tipo de producto.

 

5. ¿Es una operación prevista para ventas internacionales?

La operación de factoring puede ofrecerse tanto para ventas nacionales como para ventas efectuadas a clientes residentes en el extranjero, lo que se conoce como factoring de exportación, el cual elimina los mismos riesgos y proporciona las mismas ventajas que en el caso del mercado nacional, pero que suelen ser más difíciles de gestionar cuando se vende al exterior.

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