Aprender a ganar

“Las personas ganadoras aprendieron a tener éxito de la misma manera que otras aprendieron a no tenerlo: tu cerebro puede darte todo lo que deseas, […]

“Las personas ganadoras aprendieron a tener éxito de la misma manera que otras aprendieron a no tenerlo: tu cerebro puede darte todo lo que deseas, siempre que se lo permitas”. Hace pocos días confiábamos a las doce uvas de la suerte un futuro más prometedor para este nuevo año, obviando que buena parte de la historia que escribamos en los próximos doce meses dependerá de lo que nosotros seamos capaces de hacer. El futuro está condicionado por lo que nosotros deseemos con total convencimiento.

Así lo cuenta Julio Alonso, director de Sanuk Escuela de Formación de Instructores, a los entrenadores que asisten a sus cursos de coaching deportivo. Ellos serán los encargados de conseguir que sus pupilos lleguen un poco más allá en cada competición, convirtiendo esa capacidad de superación en su mejor baza para el éxito. “Mi trabajo consiste en mostrar a los entrenadores cómo aprende el cerebro humano y por qué dos personas reaccionan de diferente manera ante la misma situación. Les enseño a utilizar ese conocimiento para mejorar aún más su rendimiento y los resultados del equipo”, explica Alonso citando al entrenador norteamericano John Theneasi.

Un proceso de esfuerzo continuado que no solo sirve para la competición deportiva, también para la de la empresa y la  vida. Y es que cualquiera de nosotros puede prepararse –y formarse– para ganar y, lo que quizá sea más importante, implantar esa mentalidad ganadora en el equipo.

 

Diez preguntas motivadoras

La observación, la escucha activa y la capacidad de plantear las preguntas esenciales son vitales para abordar cualquier situación desde una perspectiva ganadora, algo que en opinión de Alonso, todos podemos aprender: “Para que tu cerebro trabaje de forma eficaz en favor de tus objetivos, tienes que dirigir tus emociones de manera eficaz. Desde lo más profundo de tu ser, debes sentir que lo puedes lograr, y eso se alcanza cuando eres capaz de dirigir tus pensamientos, sentimientos, actitudes, lenguaje y demás sentidos en la dirección adecuada para alcanzar el objetivo”.

Y es así como ese autoanálisis que concilia capacidades y objetivos desde la motivación se convierte en esencial. Para empezar a trabajar este coaching deportivo ofrece diez preguntas esenciales:

  1. ¿Crees que puedes elevar tu rendimiento?
  2. ¿Cómo sabes que estás dando lo mejor de ti?
  3. ¿Sabes cómo obtener los mejores resultados?
  4. ¿Aprendes más de las victorias o de las derrotas?
  5. ¿Sabes que se aprende a ganar igual que se aprende a perder?
  6. ¿La información que envías a tu cerebro es la correcta?
  7. ¿Disfrutas haciendo lo que haces?
  8. ¿Sabes cuáles son tus capacidades y habilidades?
  9. ¿Qué haces para mejorarlas?
  10. ¿Te gustaría instruir a tu cerebro para saber transformar una situación límite en una oportunidad para ganar?

¿Estas satisfecho con tus respuestas? Si no es así, “hay que concebir nuevas ideas y experiencias para reenfocar la situación”, pero cuando consideres que has dado con las respuestas adecuadas, “tu cerebro es tan extraordinario que integrará rápidamente cualquier decisión y cambio con naturalidad para alcanzar ese fin”. Y es así como debemos utilizar nuestro pensamiento, nuestra imaginación, de manera creativa e inteligente para prepararnos frente al logro, porque el éxito es más sencillo cuando contamos con una mentalidad ganadora.

Ahora queda determinar en qué puntos de mejora debemos trabajar y cuánto tiempo nos vamos a conceder para lograrlo: “Es primordial saber lo que quieres, cómo lo quieres y cuándo lo quieres”.

 

Cualidades que acompañan al éxito

Hay que seguir trabajando para convertir ese deseo en realidad, para lo que en opinión de Alonso es muy importante: 

  • Saber lo que quieres. ¿Tienes las ideas claras? Sin objetivos no hay hoja de ruta, y además debes marcar etapas intermedias que te acerquen a ese logro final desde la flexibilidad. Al éxito no se llega por una única vía, y aunque haya atajos, el esfuerzo y la tenacidad van a ser obligados compañeros de viaje.
  • Sentir pasión por lo que haces. Cumplir con nuestra actividad profesional exige una gran cantidad de energía, por lo que es necesario sentir que la consumimos desde la satisfacción, que disfrutamos con el quehacer diario: el deportista no puede identificar el entrenamiento con un castigo. La pasión es uno de los mayores activadores de la motivación personal “y la mejor vía para convertir lo imposible en posible”.
  • Tener autoconfianza. Lo explica Alonso: “Ser consciente de las metas y del esfuerzo necesario para alcanzarlas convierte el proceso en más fácil y placentero y esto contribuye a tener un elevado concepto de sí mismo, porque el esfuerzo siempre está acompañado de satisfacción”. La autoconfianza nace desde la armonía personal, cuando hay coherencia entre las capacidades y habilidades que desplegamos para defender nuestros valores y alcanzar nuestras metas.
  • Sentido de la responsabilidad. El ganador requiere amplios conocimientos profesionales, que además mejora y amplía de forma continuada. Esta mejora de las competencias es una muestra de la responsabilidad con la que afronta su misión, y también de su compromiso con el objetivo. Del mismo modo, esta responsabilidad le exige autocontrol frente a la crisis, comprensión frente al error y reconocimiento frente al logro: “El ejercicio de esta responsabilidad le convierte en más competente y coherente”, resume Alonso.
  • Liderazgo natural. “O eres un líder o te conviertes en un líder”, defiende este entrenador de entrenadores. El ganador debe aportar seguridad y confianza al grupo, y responder con soluciones concretas e innovación al problema. Y además ser consciente de sus limitaciones: “El líder siempre debe responder con honestidad al éxito y sin dramatismos al fracaso”.

 

¿Preparado para el éxito?

Ganar tiene mucho de actitud, también de preparación: “Hay quien decide tener éxito y trabaja lo necesario para lograrlo”. Son personas que creen en sí mismos y en las personas de las que se rodean, que identifican en su labor una contribución no solo a su bienestar personal, también al bien común, y afrontan cada día como una nueva etapa en ese objetivo vital. Desde esta perspectiva, todos podemos convertir 2018 en un año ganador, ahora decide tú si merece la pena intentarlo.

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