Apúntate al movimiento ‘slow life’

Desacelerar para ser más feliz. Ahora es el momento. Somos muchos los que en estas semanas disfrutaremos de las vacaciones y quizá durante unos días […]

Desacelerar para ser más feliz. Ahora es el momento. Somos muchos los que en estas semanas disfrutaremos de las vacaciones y quizá durante unos días consigamos liberarnos de la tiranía del tic-tac del segundero, sin duda un gran logro, pero ¿por qué no ser más ambicioso? ¿Por qué no aprovechar este parón para aprender a vivir el paso del tiempo con menos angustia? Puede que pisar el freno aporte más ventajas que desventajas, incluso en tu trabajo. Merece la pena valorarlo.

“Despacito” es la banda sonora que Luis Fonsi y los poderes del Reguetón nos imponen este verano. Pero ese elogio a la lentitud también podríamos aplicarlo a menesteres menos placenteros que los que el puertorriqueño canta. Llega el momento de escuchar al movimiento slow life, que nos enseña a tomar el control del tiempo para escapar de su tiranía, una de las fórmulas para disfrutar de los diferentes tiempos que la vida nos ofrece: tan variados como maravillosos.

 

Tiempo para conocer

El tiempo para aprender es uno de los que más descuidamos con el paso de los años, una verdadera lástima, ya que para el adulto se convierte en uno de los más placenteros. Las múltiples pantallas de las que nos rodeamos, y su constante sobreestimulación, nos están robando un tiempo de observación más pausada. En el arte de la guerra se recomendaba subir a la loma más alta para ver en su conjunto el campo de batalla, y hoy como ayer no deberíamos renunciar a esa visión tan estratégica. Por muchos KPI (indicadores clave de rendimiento) que manejemos, el profesional no puede renunciar a la observación directa de sus usuarios y clientes, de la competencia, del mercado y de esas empresas que admira.

Muy relacionado, el tiempo de escucha. ¿Cuántas horas has empleado este año en hablar con tu equipo? No me refiero a las reuniones de planificación y evaluación, sino a otro tiempo de más calidad para saber cómo se siente, qué le preocupa, a qué aspira… Se trata de conversaciones que debieran considerarse imprescindibles para aquellos que trabajan con personas; ahora que tanto hablamos de salario emocional, no debemos olvidar que la escucha y el reconocimiento son dos de sus claves. Pero pocas veces hay tiempo…

¿Y qué me dices del tiempo de colaboración? La presión del día a día no puede enclaustrarnos en el despacho, en el taller; compartir e intercambiar conocimiento es una de las vías más efectivas de la pyme para empezar a trabajar en la innovación.

 

Tiempo que perjudica

El tiempo para la multitarea es otro de los que recientemente se ha impuesto. Resulta excitante compaginar varias actividades, pero creo que llega el momento de evaluar si nos convierte en mejores o peores. Quizá esa obsesión por la productividad vaya en detrimento de la calidad, que es el rasero con el que el mercado va a juzgarnos. Consultar el correo electrónico mientras hablamos por teléfono con un cliente, o “wasapear” cuando revisamos un informe son situaciones comunes hoy, pero son muchas las evidencias científicas que demuestran que el cerebro no está diseñado para estos malabares, sin olvidar además que la multitarea es uno de los factores presente en muchos cuadros de estrés.

Pese a todo, en mi opinión, ese tiempo de continua aceleración es preferible al tiempo de la inacción. Resulta increíble ver cómo algunos negocios viven en la eterna duda. Paralizados, son incapaces de tomar decisiones que les reconcilie con el mercado, ni tan siquiera intentarlo. Se instalan en unas rutinas que, a sabiendas de ineficaces, solo les ayuda a esperar el fin: ¡cuánto más sana es la equivocación!

 

Tiempo de decidir

Analógicos o digitales, todos estamos aprendiendo a vivir en un nuevo tiempo. Un tiempo en el que la tecnología nos permite estar 24 horas conectados, diluyendo para siempre la frontera entre la esfera personal y laboral. Ahora el reto es aprender a sacar partido de esta indudable ventaja, y el parón que para muchos supone el tiempo de vacaciones puede representar una oportunidad para empezar a hacer las cosas mejor.

La tecnología debe y puede convertirnos en más eficaces, en mejores profesionales y gestores, pero no a costa de nuestra libertad personal. No podemos justificar en su uso la renuncia a otros tiempos necesarios para vivir con armonía y plenitud. Con felicidad.

En estas vacaciones recupera el tiempo para la caricia reposada, para el sueño reparador, para el paseo inspirador, para la lectura arrebatadora, para la música placentera, para la conversación… Busca tiempo de calidad para compartir con tus hijos, tu pareja, familia y amigos, pero también contigo mismo: busca tiempo para quererte y cuidarte. Seguro que cuando retomes tu rutina te sentirás y actuarás mejor.

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