Cómo pedir un aumento de sueldo para el próximo año

Ya se han encendido las luces de Navidad. En pocos días empezaremos a comer turrón, a cantar villancicos, a pedir aguinaldos, a escribir cartas a […]

Ya se han encendido las luces de Navidad. En pocos días empezaremos a comer turrón, a cantar villancicos, a pedir aguinaldos, a escribir cartas a los Reyes Magos y, sobre todo, a plantearnos los nuevos retos para el próximo año. Pues bien, son muchos los trabajadores que, entre esos propósitos, destacan el de conseguir un aumento de sueldo para incrementar su poder adquisitivo y sentirse valorados y correspondidos por la labor que desempeñan en sus empresas.

Lograr una mejora salarial es, quizás, el principal motivo que puede llevar a un trabajador a cambiar de empleo. Sin embargo, dentro de la propia compañía también es posible conseguirlo, más allá de lo contemplado en los convenios.

En contra de los avisos realizados por la Comisión Europea, el Banco de España o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), entre otros organismos, la OCDE apoyó recientemente el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y Podemos para elevar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta los 900 euros a lo largo de 2019.

El 35% de los asalariados en España perciben ingresos salariales iguales o inferiores a ese umbral, por lo que se verían beneficiados por esta subida. Pero, ¿qué ocurre con el 65% restante de los trabajadores? ¿Acaso no tienen derecho a recibir una mejora salarial?

Por evidente que pueda parecer, diversos expertos en Recursos Humanos aseguran que quienes piden un aumento de sueldo deben estar convencidos de que lo merecen, si no quieren darse de bruces y fracasar en el intento. Y para ello, instan a valorar si su productividad y responsabilidad se encuentran adecuadamente retribuidas, para lo que es importante analizar los niveles salariales de otras personas que ostenten el mismo cargo en empresas de la competencia.

Y es que rastrear las condiciones que imperan en el sector resulta determinante, por odiosas que puedan parecer las comparaciones. De ahí la relevancia de no incurrir en un claro desfase con respecto a lo que el mercado de referencia está pagando por ese puesto, ni en una situación de injusticia frente a compañeros que desempeñan el mismo puesto con similar labor.

 

Qué debemos preguntarnos antes de pedir una subida

En cualquier caso, los expertos señalan que lo primero que debe preguntarse quien pretenda pedir un aumento de sueldo es si su empresa se encuentra en condiciones financieras de hacer frente a esa subida, puesto que muchas compañías quizás querrían aceptarlo y contentar a determinados trabajadores, pero no puedan permitírselo por problemas de caja.

¿Qué situación atraviesa mi empresa? ¿Estamos en disposición de crecer? ¿Vamos a ganar clientes o los estamos perdiendo? Estas son algunas de las cuestiones que los trabajadores tendrían que plantearse para saber si es el momento adecuado de pedirlo.

A nadie le amarga un dulce, pero también se puede pecar de goloso. O mejor dicho, de avaricioso. Para evitarlo, no solo hay que descartar la exposición de falsas ofertas, ya que las mentiras tienen las patas muy cortas, sino que hay que ser muy consciente de la salud financiera de la empresa y de su posicionamiento en el mercado donde opere.

No obstante, otras preguntas imprescindibles para hacer un análisis certero y cerciorarse de que ha llegado la hora de pedir esa mejora estarían relacionadas con la posición del empleado en la compañía; con la cifra de subida que se baraja; con la relación que se tenga con el jefe o con el responsable de RRHH; con la forma en que se esté pensando para la negociación…

Victoria Gismera, directora de PeopleMatters, asegura que para pedir un aumento de sueldo hay que preparase y estar muy bien informado y argumentado, no solo en cuanto al desempeño personal (qué se ha hecho y cómo) para saber si procede ese reconocimiento, sino también en cuanto al desempeño organizativo y de las perspectivas de crecimiento de la compañía.

“Hay que ser conscientes de la contribución del puesto y de su posicionamiento con respecto a otros puestos y al mercado con el que la compañía se compara, analizando también el histórico de incrementos. Preparados los argumentos, es recomendable buscar el mejor momento para proponer esa charla a nuestro jefe, para que tenga tiempo y cierta tranquilidad, evitar interrupciones, prisas y horas punta”, agrega.

Una vez detectado ese instante, correspondería exponer y argumentar cada una de las razones. Ahora bien, ¿existen técnicas para que esta petición fructifique?

Al margen de preparar concienzudamente la tesis para justificar de forma sólida la propuesta, Gismera recomienda ofrecer un compromiso de mejora, de avance, de mayor contribución… arguyendo cómo se va a apoyar a la empresa o qué papel se va a jugar en el crecimiento de la compañía.

Por otra parte, si bien es cierto que muchos expertos sugieren elegir el momento de preparar los presupuestos anuales para solicitar la mejora antes de que los cierren y que el aumento pueda incluirse en la planificación que hacen las empresas cada año, también es verdad que los trabajadores deberían tener en cuenta la política empresarial, su manera de fijar los salarios, así como enterarse de si tiene un rango salarial para cada categoría.

Y a pesar de que dependerá de cada compañía, la directora de PeopleMatters sostiene que lo ideal es pedir el aumento cuando se cierra el ciclo y se dispone de la información completa del año, tanto del trabajo de cada uno como de la compañía y del mercado.

Entre los principales motivos que justificarían una petición de aumento de sueldo se encuentran la buena evolución en el año por parte del empleado y de la empresa. Asimismo, hay que tener en cuenta la promoción, dado que en la mayoría de los casos una mejora de salario va ligada a un aumento de categoría y a un incremento de la responsabilidad.

Hay peticiones que no proceden, que son impertinentes y que conllevan algún peligro, que dependerá del estilo de liderazgo de la organización y de lo acostumbrado que esté el responsable a mantener este tipo de conversaciones. Sea como fuere, las mayores amenazas se derivan de la escasa preparación de esta solicitud, lo que puede interpretarse como una “falta de confianza, responsabilidad o compromiso”, advierte la directora de PeopleMatters.

Finalmente, los expertos alertan de los riesgos de presionar en exceso al interlocutor, en caso de que no conceda ese aumento o de plantear que se ha recibido una contraoferta cuando no sea cierto. Sugieren mostrarse agradecidos por haber sido escuchados. Y si la mejora fuera aceptada, recomiendan no ir pregonándolo y ser muy discretos para no generar una avalancha de peticiones entre el resto de compañeros.