Cosas que no pienso hacer el próximo año

Recibo el año nuevo como una oportunidad de cambio. En 2019 no permitiré que ninguna inseguridad cierre la puerta a la oportunidad, que mi impaciencia […]

Recibo el año nuevo como una oportunidad de cambio. En 2019 no permitiré que ninguna inseguridad cierre la puerta a la oportunidad, que mi impaciencia dé la negociación por cerrada antes de tiempo, y que la falta de comunicación enturbie la relación con el cliente. Además, aprenderé a contar hasta tres antes de irritarme y a encerrar los miedos laborales en el ordenador, para que dejen de aullar en el sueño. ¿Has pensado qué cambios personales y profesionales pueden ofrecerte una vida mejor?

Puede resultar muy purificador que en los doce próximos meses trabajes para recuperar valores que tantos otros despreciaron por inservibles: frente a la productividad reivindica la calidad y exclusividad; frente al rápido beneficio, la tranquilidad del crecimiento sostenido; y frente a la competencia desmedida, el trabajo en equipo. No sé si tu negocio irá mejor, pero será más seguro.

 

Mejor experimentar que sumarse a la tendencia

En 2019 dejaré de formar parte de esa verdad única impuesta con atronador adoctrinamiento para aportar mi versión de los hechos, dejaré de sumarme a la tendencia para aprender a experimentar con ella, y cortaré las alas al bulo pensándolo dos veces antes de compartir en las redes sociales. ¡Qué duda cabe que el espíritu crítico sigue siendo garantía de evolución en el siglo XXI!

Dicen que el diablo está en los detalles, pues a mí no me importará salir a su encuentro. Por fin habré comprendido que son esos detalles los que me permiten acercarme a las necesidades de mis clientes, que los detalles convierten en éxito o en fracaso cada lanzamiento, me permiten cerrar un acuerdo y, por encima de todas las cosas, seguir manteniendo el cariño de mis seres queridos y amigos.

En 2019 no permitiré que las tareas se impongan a las responsabilidades, ni las responsabilidades laborales a la vida. Descubriré que el éxito personal tiene mucho de equilibrio, y que todo aquello que lo rompe merece ser cuestionado. Me concienciaré de que si la gestión del tiempo es vital para todo profesional, más lo es para el trabajador autónomo, y de que cuando pones en valor tu tiempo, es más sencillo priorizar, decir que no e incluso renunciar.

 

Mejor decir no que contribuir al mercado low cost

En 2019 no perderé un minuto en rechazar propuestas de colaboración valoradas con una retribución indecente, será mi contribución a la lucha contra un mercado (y sociedad) low cost. En 2019 seguiré investigando en modelos que permitan modernizar el comercio tradicional, no se me ocurre mejor garantía de progreso para la ciudad, el barrio y el consumidor. Y encontraré la mayor de las felicidades en acompañar a un pequeño negocio en su tránsito hacia la mediana empresa, veinte años de periodismo me han enseñado a valorar la dificultad e importancia de ese paso.

En 2019 dejaré de mirar de reojo a qué velocidad corre mi vecino de cinta en el gimnasio, es preferible buscar esa necesaria motivación en mi interior. No permitiré que mi smartphone marque las pausas en mi trabajo, ni mis problemas la agenda del día. El próximo año dejaré de apoyar la taza de té sobre la tapa del portátil y, tiraré a la basura esa camisa que me regaló mi amigo invisible, nunca me gustó. En los próximos doce meses no volveré a quejarme de mis limitaciones, porque por fin entenderé que solo cuando son aceptadas dejan de convertirse en un problema.

 

¿De verdad necesito ser tan feliz?

Quizá una mañana de 2019 despierte comprendiendo que no tiene sentido seguir persiguiendo ese concepto idealizado de felicidad. No sé quién nos engañó con esa apremiante necesidad de felicidad permanente, que hoy relaciono más con las ideas de  insaciable deseo y culto al ego: ¡qué agotamiento!

Más que feliz quiero vivir a gusto, satisfecho. Sintiéndome útil y en paz conmigo mismo y con mis seres queridos, y probablemente eso tenga más de aceptar lo que tengo y lo que soy, que de perseguir una entelequia.

Y estos son algunos de los pequeños cambios con los que espero hacer grandes e imperfectos progresos en este año que ahora comienza. Es probable que tú también quieras celebrar el cambio con tus propias ideas.

 

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