Llaollao: el éxito sabe a yogur helado

“He tenido la suerte de montar una buena tienda en el lugar y momento justos contando con la gran ayuda y experiencia de mis padres”. […]

“He tenido la suerte de montar una buena tienda en el lugar y momento justos contando con la gran ayuda y experiencia de mis padres”. Pedro Espinosa está convencido de que el éxito de Llaollao recae sobre el concepto de negocio más que sobre cualquier otro factor. Pero algo tendrá este emprendedor que con 28 años se ha convertido en referente del yogur helado, uno de los productos de moda en el mercado.

Todas las historias tienen un principio y el de Llaollao se ubica en Denia, cuando en 2009 abría sus puertas una yogurtería lejos de la Murcia natal de su principal impulsor. El flechazo con el mercado fue instantáneo. Turistas y lugareños hacían cola para llevarse una de las tarrinas de yogur helado. Un fenómeno que este verano se repetía en las principales ciudades españolas.

Lo que había empezado casi como un experimento por iniciativa del hijo de una familia con tradición en la elaboración y venta de helados apuntaba maneras. “Quería hacer algo nuevo dentro del negocio familiar, sabíamos que la heladería tradicional está sufriendo una transformación y sabíamos hacia dónde apunta esa tendencia por nuestro conocimiento del mercado americano, así que decidimos prepararnos”. Una apuesta no exenta de peligros, según recuerda Pedro Espinosa, director general de Llaollao: “Fuimos los primeros en correr el riesgo de presentar el yogur helado en España, y existía la posibilidad de que no encajara”.

Nada más lejos de la realidad. “La clave está en el producto –explica Espinosa-, es de máxima calidad, sano y a precios muy populares”. Pese a todo, construir en apenas tres años una red de 85 locales en España, 18 tiendas en otros cinco mercados internacionales a los que ahora se suman Singapur y Venezuela, pone otros elementos en juego.

¿Americanos o italianos?

Uno de ellos fue la franquicia. Las colas frente al establecimiento no se hicieron esperar en la segunda tienda abierta en Benidorm, y empezaron las preguntas, eso sí, a la española: “Sois franquicia, ¿verdad?”,  “¿de dónde… americanos o italianos?”.

“Ni franquicia, ni americanos, ni italianos”, Pedro bromea recordando una situación que se repetía con insistencia, “al final pensamos que si para nosotros era lioso abrir en Ibiza o Madrid, ¿por qué no dar la oportunidad a otros?”

Y llegamos a otra de sus claves de éxito: el asesoramiento en los aspectos del negocio en donde no se consideran expertos. Conscientes de su desconocimiento sobre el funcionamiento de la franquicia, decidieron contratar a una consultora, “lo que nos ha permitido afrontar la expansión de forma organizada y segura, controlando muy bien cada apertura”.

Aperturas que llegaron muy pronto: “A nosotros la crisis ni nos ha favorecido ni perjudicado, pero sí es cierto que ha servido de trampolín para la expansión; hay mucha gente buscando soluciones de autoempleo que funcionen”.

Las solicitudes de aperturas llegaban por decenas, pero la empresa decidió no dejarse abrumar y estudiar cada una de ellas como si fuera única: “La apuesta pasaba por ubicarnos en locales estratégicos, lo que era más complicado, pero nos permitió darnos a conocer más rápido”.

Una visibilidad que permitió marcar distancia con la creciente competencia. Y es que en la sociedad de la información la exclusividad de un negocio de éxito cada vez es más breve. “Es más fácil copiar que inventar”, lamenta Espinosa, “pero a nosotros la competencia nos viene bien, porque ayuda a crear tendencia. Eso sí, siempre que dé calidad y trate bien al cliente, porque es muy importante que su experiencia de consumo sea satisfactoria, es la única forma de que repita en esa u otra marca”.

Más de 100.000 fans

Cuando a Pedro Espinosa se le pregunta sobre la importancia de su estrategia de social media en la rápida consolidación de su proyecto, contesta con un rotundo: “Fun-da-men-tal”. Y se explica: “No se trata solo de fidelizar al cliente con el producto, hay que hacerlo también con la marca. En el caso de Llaollao lo hemos conseguido en gran medida por este camino. Disfrutamos mucho comunicándonos con ellos, respondiendo a sus preguntas y atendiendo sus demandas”.

Este afán por la interacción ha tenido su recompensa. En torno a su muro de Facebook se reúnen más de 108.00 fans, a los que se suman unos 7.900 tuiteros. Unos números que deben ser atribuidos a la profesional contratada para estas labores. No debemos olvidar que Espinosa entiende la evolución de Llaollao como la contribución de muchos.

Y entre todos ellos, citará una y otra vez la “fortuna” de haber contado con el total apoyo de sus padres. Y es que familia y suerte son también protagonistas de este proyecto que tres años después de su fundación alcanzará unas ventas de 35 millones de euros  este año y ha generado 70 puestos de trabajo.

 

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