La creatividad de los más grandes

Todos nos maravillamos con lo que viene del todopoderoso Silicon Valley. Cualquier dispositivo que empiece con una simple i- ya es una garantía para que […]

Todos nos maravillamos con lo que viene del todopoderoso Silicon Valley. Cualquier dispositivo que empiece con una simple i- ya es una garantía para que el producto nos enamore profundamente. Sin duda todo lo que ofrecen compañías como Google o Apple parece dotado de una excelente y gran creatividad, y causa un irrefrenable deseo de compra.

Pero, ¿cómo lo hacen?, es decir, ¿de qué manera innovan?

Una gran empresa, aunque potente, se convierte en un peso pesado. Para lo bueno y para lo malo. Todos sabemos las características de un dinosaurio. Es fuerte, pero también pesado. Es grande, pero poco ágil. Camina seguro, pero va despacio. Cara y cruz de una misma moneda. Será precisamente esa parte, la de la cruz, la que dificulte el proceso innovador de este tipo de empresas, pero será también la forma de resolverlo la que nos ofrecerá las claves correctas para tratar de innovar en nuestra empresa.

El bucle creativo

Podemos resumir el ciclo de una empresa innovadora del tipo de Silicon Valley de la siguiente manera: un par de amigos muy creativos y con mucha ilusión se juntan en el garaje de uno de ellos para trabajar algunas ideas. Allí crean algo interesante y lo ponen en marcha. El negocio empieza a funcionar y crece hasta que bien alguien lo compra o bien se constituye en sí mismo como un gran imperio (véase Facebook, Twitter o eBay).

Una vez que la empresa se ha hecho grande, necesita seguir innovando para sobrevivir, por grande que esta sea (véase Nokia o Kodak). El problema es que, justo por sus dimensiones, no le resulta nada fácil. Entonces, ¿qué hacer?

El modelo creativo de Apple

Ahí es donde aparece el modelo Apple (aunque son más las que lo siguen). El modelo de innovación de las grandes empresas está condicionado por su tamaño y por la velocidad de respuesta, es por ello que muchas optan por estas dos posibilidades:

  1. Externalizar talento. Se parte de la base de que hay más fuera que dentro, es decir, que los propios trabajadores, por buenos que sean, no lo saben todo y que la verdad está ahí fuera. Por ello aprovechan el bucle creativo que describíamos antes y esta vez son ellos los que compran ideas a los jóvenes talentos que aún conservan su creatividad e ilusión intactas. Google, por ejemplo, lo hace constantemente. Compra proyectos interesantes para incorporarlos a sus servicios, y esa es su manera de seguir con su innovación en plena forma.
  2. Creatividad de nevera. No hay duda de que el pensamiento creativo es algo fresco. Cuando las personas llevan mucho tiempo trabajando para una misma marca, se acomodan y la rutina los vuelve ciegos a la creatividad. Por ello Apple ha creado un sistema para proteger esa creatividad. Ha comprado unos edificios y los ha separado en pequeños lofts. En cada espacio ha metido a personas recién contratadas y, por tanto, no contaminadas por la marca y la estrategia de la empresa. La finalidad es que piensen libremente, sin condicionamientos ni enemigos como la rutina, la presión o los objetivos. Han creado una auténtica nevera para mantener fresca la creatividad.

De todo ello podemos deducir varias estrategias para seguir innovando en nuestro negocio:

  • La verdad está ahí fuera y es importante detectar nuevas ideas para incorporarlas a nuestro negocio.
  • La rutina mata la creatividad. Por ello podemos, además de entrenarla, contratar gente para que piense exclusivamente sobre algo que nos interese.
  • Además de comprar ideas, también podemos contratar un servicio para que nos ayuden a pensar de forma diferente.

 

Foto @kevin dooley, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

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