Las redes de contacto y el éxito de los proyectos emprendedores

La creación de proyectos emprendedores es una tarea titánica, una actividad que conlleva mucho esfuerzo y determinación. Aun así, la voluntad no garantiza el éxito. […]

La creación de proyectos emprendedores es una tarea titánica, una actividad que conlleva mucho esfuerzo y determinación. Aun así, la voluntad no garantiza el éxito. Este es resultado de la agregación de muchos factores de producción: trabajo, capital, empresa, por citar los tres básicos. Por cuenta ajena, el auge del trabajador independiente va en la misma línea. En cada proyecto en el que se participa, aunque no se sea el promotor, el trabajador impulsa un área, se organiza en red, ejecuta acciones.

En este contexto, se ha reducido el número de contactos regulares entre iguales, entre empleados que comparten un espacio físico y un horario. Estas características son propias de los procesos de la economía industrial, la fábrica y el taller. Las tecnologías nos permiten otro tipo de relaciones, que no se ubican en la misma oficina al mismo tiempo. Es la esencia del capitalismo creativo, que elimina las rutinas y las actividades sin valor añadido. La robotización y la inteligencia artificial amenazan los empleos mecánicos, pero no afectará a las industrias que requieren creatividad. En mi opinión, en el trienio 2018-2020, veremos cómo el declive de las ocupaciones repetitivas se acelera y cómo se dispara la demanda de empleos más creativos, poco organizado en sindicatos o instituciones jerarquizadas. El trabajador está más solo en su trabajo, por lo que tiene que acumular su capital social, consecuencia de los trabajos y proyectos ya realizados. Es el liderazgo en el capitalismo creativo, donde compartir es poder.

En 2018, propongo que seamos capaces de mejorar la calidad de los contactos informales y ampliemos la diversidad de los mismos. Como yo lo veo, la supervivencia de los proyectos emprendedores y el mantenimiento de nuestros empleos dependerá de la capacidad de mantener una red de capital social. Por eso, propongo cuatro actividades para este año.

  1. Las redes sociales han multiplicado las oportunidades de contactar. Las redes generalistas (LinkedIn), sectoriales (ICEX Alumni) o específicas (Academia.edu) atienden necesidades distintas y uno tiene que saber por qué y para qué está en una de ellas. Yo estoy en estas tres que menciono arriba y saco partido a las oportunidades reales que surgen: participar en grupos de discusión, asistir a desayunos a puerta cerrada o compartir proyectos académicos. Hay que estar en las que nos interesen, pero no conformarnos con las generalistas; éstas son un estándar, un espacio en el que me encuentran con facilidad, pero parece que ya no es suficiente. Es como una tarjeta de visita de papel: está bien y es “resultona”, pero no trae clientes o capital social por sí sola.
  2. La identidad digital, la marca personal o la huella digital es aquel rastro que dejamos a lo largo del periplo profesional. No es una cuestión de moda o impostura, sino de explicar aquello que hacemos, señalar nuestros logros, escribir sobre nuestra industria y participar en los debates públicos. La contratación de trabajadores independientes dependerá cada vez más de nuestra actividad pública y social en el entorno digital y menos de los currículos en papel.
  3. La agenda es un instrumento de trabajo. Hay que saber planificar, organizar y priorizar. Tenemos que abrir hueco a las actividades que nos interesan y que son principales en el sector económico que nos interesa. Una vez al mes, dos veces al trimestre, o cuando se pueda. Pero debemos salir de la oficina dos veces al año para estar con nuestros iguales y refrescar las ideas que tenemos. Para elegir bien a qué acto asistir, recomiendo informarse de quién participa, preparar nuestro equipo de trabajo (twitter, tarjeta de papel, cuaderno, documentación), anticipar las mesas o grupos de trabajo que de verdad nos interesan y documentar quiénes son los líderes de opinión. La espontaneidad está bien, pero no funciona en un encuentro que tiene más de 40 personas y varias salas al mismo tiempo.
  4. Escribir un tweet no equivale a tomar un café. Si quieres conocer a alguien, no te puedes conformar con un intercambio de correos o un emoticono. Hay que hacer el esfuerzo de quedar, conocerse y buscar intereses en común. Recomiendo quedar a primera hora y tomar un café en un sitio tranquilo, no demasiado concurrido. Si quieres hablar, el desayuno es mejor momento que la comida y –en todo caso – el ruido es enemigo de la conversación. Por último, no lo tomes como un trabajo extra que recaiga sobre tu vida personal. Por eso, mejor a primera hora antes de lanzarse al trabajo diario.

Hay más ideas, pero de momento lo dejaremos aquí. Espero que en los próximos doce meses podamos vernos, tomar un café y participar más y más en las redes de trabajo. ¡Vamos a ello!