Fundamental para el ‘networking’: ¿eres un hombre con estilo?

Seducir es importante. Cuando asistes a un evento o practicas networking, “si no pasas ese primer filtro visual, se te puede escapar un buen amigo, […]

Seducir es importante. Cuando asistes a un evento o practicas networking, “si no pasas ese primer filtro visual, se te puede escapar un buen amigo, contacto o incluso un gran negocio”, advierte el sastre Bere Casillas en su libro “Hombres con estilo”. Y, sin duda, tu indumentaria es un arma definitiva para afinar ese poder de seducción, para encontrar tu propio estilo.

Casillas anima a que cada hombre abra su propio camino liberándose del efecto imitación de su entorno social o laboral. La fórmula para encontrar ese equilibrio perfecto entre la imagen que emitimos y la forma en que se entiende la vida: “Personas genuinas y auténticas que no pasan nunca desapercibidas, dejando siempre una huella”.

 

De la ruina a gurú de la sastrería 2.0

Pero antes de entrar en materia, merece la pena hacer un preámbulo. Confieso que tengo cariño a Bere Casillas. Para quien aún no le conozca, este sastre vivió en su hasta entonces próspero negocio granadino la crisis más dura, que tuvo en el sector de la moda un efecto devastador, más aún en la moda masculina. En 2009, el negocio de Casillas hacía aguas: “Tras 30 años trabajando, me encontré sin nada”.

Y según sus propias palabras, fue esa “desesperación” la que le llevó hasta Internet: “Alguien cercano me sugirió que me dedicase a hacer vídeos en YouTube”. Y 25 millones de visionados después, Bere Casillas vende trajes, pantalones y camisas hechos a medida en 15 países. Sin duda, uno de los ejemplos emblemáticos para la pyme española de cómo el marketing online –en este caso, los tutoriales en los que un siempre directo Casillas ilustra sobre cómo ofrecer la mejor apariencia- puede convertir una empresa tradicional en punta de lanza de la modernidad empresarial.

 

Porque tú lo vales

En Hombres con estilo (LID, 2017) se invita a elegir la vestimenta adecuada para cada ocasión. Partiendo de que el trabajo, la boda o una cena con amigos tienen su propio protocolo y capítulo en el libro, destacamos algunas de sus recomendaciones básicas:

  • No caigas en la trampa, el continente nunca será más importante que el contenido, aprende a mantener un sano equilibrio entre ambos.
  • Nadie está contento con su físico. “Todos arrastran algún complejo físico”, defiende Casillas, por ello “es imprescindible realizar un ejercicio de conocimiento de nuestros puntos fuertes y débiles para potenciar unos y camuflar otros”.
  • Cuidado con los looks. “Los estilismos demasiado forzados y excesivos generan sobre los demás una sensación de no estar a la altura de ese individuo”.
  • Aseo personal, la regla básica: “Podrás engañar al ojo, pero no lograrás mentir al olfato”.
  • La ropa no es eterna. Por mucho que te guste o te haya costado, hay que asumir que las prendas tienen una vida limitada. Lucir puños o cuellos desgastados en las camisas, trajes o corbatas con brillos, bajos del pantalón deshilachados es muestra de falta de interés generalizado.
  • Si por el código de vestimenta de tu empresa debes llevar traje y corbata, lúcelos con dignidad: disfruta cuando te vistas.
  • Sobre el perfume: “Es recomendable y de buen gusto moderar la cantidad que te aplicas”. Se debe elegir uno más fresco y deportivo cuando hace más calor, ya que la subida de nuestra temperatura corporal potencia su olor.
  • Elige ropa de tu talla. No pasar por el probador cuando se está comprando la ropa es otro de los errores típicamente masculinos, no te conformes con lo primero que encuentres.
  • Si mides más de 1,95, evita los estampados y patrones con rayas verticales, “que alargan más la figura”. Mejor apostar por tejidos lisos, cuadrados o rayas horizontales para las prendas superiores.
  • Si mides menos de 1,65, viste prendas ligeramente más cortas de lo que se considera como normal, evita las rayas o patrones horizontales y los grandes cuadros. Para los pantalones, mejor los de tiro bajo.
  • Si eres una persona gruesa, apuesta por los colores oscuros (negros, marinos o marengos), distribuyendo la prenda más clara para la parte superior y la más oscura para el pantalón. A la hora de elegir una americana, hay que prestar especial atención a las hombreras, para no dar la impresión de llevar ropa prestada. Además, te favorecerá más la americana de dos botones y sobre todo que no sea cruzada, ya que aportan una tela extra a la zona frontal. Se deben evitar los cuellos de camisa pequeños y las corbatas estrechas. El Casillas más sibilino recomienda usar bufandas, fulares y pañuelos para atraer la mirada a las prendas distrayéndola de otras partes. Y usar tirantes: “Cuando aprendas a vestir correctamente tirantes llamativos, tu estilo dará un giro de 180 grados”.
  • Si eres muy delgado, hay que elegir prendas que aporten silueta pero adaptadas al volumen de la persona. Favorecen los colores claros y los tejidos estampados y con rayas horizontales de gran tamaño. Se deben elegir trajes cruzados y evitar cuellos grandes en la camisa y corbatas muy anchas.

 

El traje, con o sin corbata

Sigue siendo el máximo estándar de calidad y estilo para el hombre, si bien ya no es imprescindible lucirlo con corbata.

  • El color negro es el más adecuado para la noche, eventos o galas, pero no para asistir a bodas o acudir a trabajar.
  • Las rayas, cuadros y estampados se consideran, por lo general, más informales.
  • El largo de manga debe quedar entre los nudillos y la primera articulación de los dedos con el brazo extendido. Aunque aquí también hay modas, advierte. El puño de la camisa siempre debe sobresalir 1,5 cm. aproximadamente.
  • El largo del pantalón debe apoyar sobre el zapato, pero de forma natural, sin excesivas arrugas, lo que acortaría la visión de la pierna.
  • La americana debe ir abotonada, menos al sentarse, pero nunca debe llevarse abrochado el botón más bajo.
  • Hay que prestar atención a cómo se distribuyen la cartera y el móvil, que siempre deben estar en los bolsos de la americana.
  • El traje cruzado es, en opinión de Casillas, “la máxima expresión de la formalidad y sin duda te eleva varios niveles en estilo al resto”.
  • La corbata nunca debe apretar, “lo que te ahoga es la talla del cuello de la camisa”. Moléstate en aprender a hacer el nudo y deshazlo siempre que te quites la corbata para que el tejido descanse, de otro modo el nudo cada vez será más pequeño y duro.
  • El pañuelo en el bolsillo es para Casillas un sello de distinción, pero nunca debe ser del mismo estampado que la corbata.

 

La americana casual, el gran aliado

Imprescindible en el armario del hombre, pero no es recomendable para acudir a ceremonias o eventos. A diferencia de la chaqueta del traje, se puede llevar desabotonada.

 

Pantalón, dos consejos básicos

Error número uno: no ajustar el largo del pantalón comprado. Siempre debe ajustarse a la medida de la pierna, sin que se arrugue en exceso sobre el zapato. Ante la duda, mejor un poco corto que muy largo.

Error capital: al usar un pantalón de talla más grande, lucirlos arrugados en la cintura por presión del cinturón. Una de las peores imágenes en el vestir masculino según Casillas: si cambias mucho de talla, dispón en el armario de pantalones de al menos dos tallas diferentes.

 

La camisa, genuinamente masculina

Hay que prestar atención al contorno de cuello: es una medida fundamental para llevarla de forma adecuada, sobre todo cuando se usa con corbata. Si la oferta estándar no se ajusta al cuello del hombre, lo mejor es optar por una camisa a medida. Vestir camisa blanca es un acierto para cualquier momento y ocasión, y las de rayas se relacionan con el mundo de los negocios, por lo que no es recomendable para bodas y ceremonias.

 

Qué dicen de un hombre sus zapatos

Los zapatos preceden al hombre. Esta parte es la que más me ha divertido del libro de Bere Casillas, comparto este apunte de lo que podemos conocer de un hombre con tan solo mirar sus pies:

  • Por su limpieza: su grado de meticulosidad, aseo y orden.
  • Por su estado: si sabe valorar sus pertenencias.
  • Por el modelo que usa: su grado de autoestima.
  • Por el diseño y el color: si es creativo, disruptivo o divertido.
  • Por su frecuencia de cambio: si es aburrido, cuadriculado, monótono o monocromo.
  • Por la elección del zapato: si conoce cuándo es correcto elegir uno u otro modelo.
  • Por su comodidad: su estilo personal y preferencias.

 

Imagen: berecasillas.com