He leído y acepto los términos y condiciones de Facebook

¿Firmarías un contrato del que apenas conoces los detalles? Si tu respuesta es “no”, permíteme que te diga que no es cierto, porque lo haces […]

¿Firmarías un contrato del que apenas conoces los detalles? Si tu respuesta es “no”, permíteme que te diga que no es cierto, porque lo haces con frecuencia. Lo haces, tú, yo y casi el 90% de los usuarios de Internet. “He leído y acepto los términos y condiciones” es una de las grandes mentiras de la Red. Y lo peor es que aunque no los hayas leído,  quedas vinculado a ellos desde que los aceptas.

¡Venga, sí acepto,… lo acepto TODO!, pero lo que quiero es empezar a utilizar ese servicio ya. Reconoce que en muchas ocasiones has introducido en una web tus datos personales, y a continuación has buscado rápidamente el botón “acepto” para comenzar a utilizar un determinado servicio online lo antes posible. Si hubieses leído (y entendido) de verdad esas condiciones que te han “impuesto”, en muchos casos, te lo hubieras pensado dos veces.

Quizás te preguntes por qué esos términos, condiciones y políticas de privacidad son textos tan extensos, farragosos y plagados de términos enrevesados. Pues uno de los principales motivos es que muchas plataformas de Internet tienen la clara intención de esconder ciertas cláusulas “leoninas” que pasamos a menudo por alto, vendiendo nuestra alma al diablo en lo referente a privacidad y al uso por parte de terceros de nuestros datos personales.  

 

Facebook, un claro ejemplo de opacidad

Analicemos algunas de las condiciones de Facebook, una de las redes más significativa por su falta de transparencia en sus términos y política de privacidad.

 

Condiciones variables

Lo que has aceptado hoy es posible que ya no sea válido mañana. Esto lo deja claro Facebook desde el principio. Una vez te registras, aceptas que las condiciones del servicio puedan cambiar en cualquier momento.

 

Control de tus publicaciones

Aunque se supone que eres el propietario de las fotos, vídeos o contenidos que compartes, mientras seas usuario del servicio, Facebook tiene también derecho a utilizarlos.

 

Datos personales

Tu nombre, foto de perfil, amigos, paginas a las que das “me gusta” y las redes a las que perteneces son públicas. Cualquiera puede ver esa información aunque no sea usuario de Facebook. Por ello, si no quieres que tus contenidos sean visibles para cualquiera, conviene que controles tu configuración de privacidad. Ten en cuenta que tus datos los va a usar para hacer todo tipo de investigaciones. También debes tener cuidado con los permisos que concedes a Facebook para que pueda acceder a tus aplicaciones.

Ubicación, edad, generación, idioma, género, nivel educativo, área de estudios, escuela, etnia, ingresos, tipo de vivienda, cumpleaños, personas que están lejos de su casa y familia, etc. Estos son sólo algunos de tus datos que conoce de ti.

 

Otros datos que proporcionas sin saberlo

También hay datos que proporcionas sin ser muy consciente de ello, como los metadatos de las fotos o vídeos que subes. Estos datos quedan asociados a los contenidos multimedia y, dependiendo del dispositivo con el que se hayan tomado, incluyen información sobre el formato de archivo, marca de la cámara, localización, hora, día, etc. Tus metadatos quedan guardados por defecto y si no quieres que sean visibles  tendrás que eliminarlos antes de cargar el contenido.

 

La información que revelan tus dispositivos

Al iniciar sesión desde un ordenador, móvil, o tablet, Facebook tiene acceso a información como el tipo de navegación, tu dirección IP o las páginas que visitas desde ese terminal. Si tienes activado el GPS, también queda registrada tu posición geográfica. Si estás conectado a una red WiFi, obtendrá información sobre el nombre del operador.  Como ves, Facebook es tu sombra en Internet, y no sólo conoce el lugar desde el que te has conectado, sino que además te hace un seguimiento por toda la Red.

 

A Facebook le interesa todo de ti

Recoge información sobre el modo en que usas cada uno de sus servicios o el tipo de contenido que lees. También registra con quien interactúas, la frecuencia, la duración, etc. Es decir, le interesa TODO, desde conocer a las personas y los grupos con los que estás conectado hasta la forma de interactuar con ellos, las noticias en las que sueles hacer clic o el espacio en el que habitualmente compartes más contenido. Toda esta información es muy valiosa de cara a la publicidad.

 

¿Qué ocurre si eliminas contenidos?

Aunque elimines contenidos, Facebook te va notificar que “puede que no desaparezcan del todo”. Esto significa que guarda  copias de seguridad y las puede recuperar cuando quiera. Aunque te creas dueño absoluto de tus publicaciones, es obvio que la red de Mark Zuckerberg tiene más control sobre tus propios contenidos que tú mismo. Si borras contenidos compartidos desaparecerán de tu perfil, pero pueden seguir apareciendo en cualquier buscador de Internet aunque tu perfil ya no esté activo.

 

Usuarios al servicio de la publicidad

Una vez te das de alta en Facebook, te conviertes en una herramienta gratuita al servicio de la publicidad. ¿Nunca te has preguntado por qué  después de buscar un hotel en Internet, ese hotel te “persigue” por esta red social insistentemente? Es porque aunque no hayas autorizado a Facebook para suministrar tu información a estas páginas, da igual, puede hacerlo. Así que te va a mostrar determinados productos o servicios de forma repetitiva y hasta la saciedad, tal y como hacen multitud de plataformas de Internet.

Una de las opciones es eliminar en tu perfil todas las preferencias e información sobre ti, pero con ello no lograrás que te lleguen menos anuncios, sino que los recibirás aleatoriamente.  Si tienes curiosidad por conocer cómo ha definido Facebook tus preferencias, puedes hacerlo desde aquí, pero ten en cuenta que no puedes bloquear por completo los anuncios. 

 

Cuentas que dejan rastro tras ser borradas

Llegados a este punto, te lo has pensado mejor y quieres romper la relación por completo. En este caso, es conveniente saber que Facebook mantendrá tus datos, aunque borres tu perfil. La única vía para conseguir que desaparezcan por completo, es eliminar uno por uno todos los vídeos, comentarios o fotos que has compartido desde que te registraste. Eso sí,  te lo notifica, así que no podrás decir que no estabas avisado: “incluso tras haber eliminado la información de tu perfil o haber borrado tu cuenta, es posible que alguna copia de dicha información permanezca visible en algún otro lugar”.

 

Legislación

Por último es importante recordar que ante cualquier problema legal que pueda surgir, tus  datos están almacenados en Estados Unidos y por lo tanto sujetos a la legislación vigente en ese país.

 

Cuando algo es gratis el producto eres tú

La intención de este post no es demonizar a Facebook, sino tomar a esta red social como una referencia significativa que ilustra muy bien la forma de actuar de la mayoría de plataformas online que te ofrecen algo gratuito a cambio de tus datos personales, datos todos ellos de gran valor. No olvidemos que obtienen ganancias multimillonarias procedentes de la publicidad.

Pero a pesar de los distintos escándalos o del continuo y anunciadísimo declive de Facebook, la realidad es que cada vez más empresas se anuncian en esta red social. Esto es porque ofrece una magnífica oportunidad al anunciante de dirigirse a públicos muy concretos, segmentados por edad, sexo, nivel económico, zona geográfica, gustos, tipo de trabajo, estatus social etc.

Tanto Facebook, como otras plataformas gratuitas,  saben desde hace tiempo que hoy día el gran negocio es vender privacidad a quien pueda pagar por ella. Aunque también es cierto que como usuarios, cada vez estamos más concienciados sobre el uso que se hace de nuestros datos personales. Según Borja Adsuara, experto en Derecho, Estrategia y Comunicación Digital, estamos ante el comienzo de una nueva etapa de “pérdida de la inocencia del usuario” en la que muchas plataformas tendrán que empezar a explicar no sólo qué datos tienen de los ciudadanos, sino sobre todo, para qué los usan.

 

Lo que está claro es que en el ámbito online todavía seguimos actuando con bastante menos cautela que en el mundo offline. ¿Te has planteado qué pasaría si tu vida real fuese como la vida digital? Aunque pueda parecer una situación cómica, más o menos sería algo así. 🙂