Noticias falsas, el gran poder de la desinformación

Vivimos en la era de la “posverdad”, un concepto que podríamos definir de forma extensa, pero que básicamente significa crear y difundir en redes sociales […]

Vivimos en la era de la “posverdad”, un concepto que podríamos definir de forma extensa, pero que básicamente significa crear y difundir en redes sociales noticias falsas ajustando los mensajes a intereses particulares. Las fake news o noticias falsas siempre han existido, pero actualmente se han convertido en un fenómeno que prolifera de forma preocupante potenciado por la inmediatez de Internet y la viralidad de las redes sociales.

El 86% de los españoles tiene dificultades para distinguir entre noticias falsas e informaciones verdaderas según el ‘I Estudio sobre el Impacto de las Fake News en España‘.  Se trata de un porcentaje muy elevado, y  en parte la culpa de ese alcance creciente no es sólo de quien crea esas fake news,  sino también de los millones de usuarios que las comparten sin verificarlas, sin leer el contenido, quedándose en un titular “escandaloso” y  que al final están contribuyendo a viralizarlas.

 

¿Quién se beneficia de las noticias falsas?

Si las noticias falsas se extienden a ese ritmo, está claro que es porque hay unos intereses detrás, ya sean políticos, ideológicos, personales o económicos.

En función de esos intereses podemos hacer una  clasificación general de las noticias falsas:

 

1. Político- ideológicas

  • Albert Rivera quiere recuperar la mili para los “ninis”
  • Podemos prohibirá las procesiones para no ofender a los musulmanes
  • El PP no quiere obreros en la universidad

Probablemente y dado que este post trata precisamente de noticias falsas, inmediatamente habrás pensado que estos titulares son tres disparates. Pues bien, han sido tres de las noticias falsas más compartidas y con mayor número de interacciones en redes sociales durante este año.

El objetivo de este tipo de fake news es claro,  desprestigiar a un adversario político o una ideología a través de informaciones falsas, vídeos, imágenes manipuladas o fotomontajes.

 

2. Plataformas de ‘noticias basura’

  • ¡No te vas a creer lo que sucedió…!
  • ¡El punto 5 te va a sorprender…!
  • ¡Ni te imaginas lo que ocurrió después…!

¿Te suenan estas frases?, seguro que te has topado a menudo con un tipo muy peculiar de historias surrealistas y grotescas que continuamente te advierten de la sorprendente información que estás a punto de conocer con el objetivo de que sigas leyendo (o viendo un vídeo) hasta el final para descubrir el asombroso desenlace, un desenlace tan falso como la supuesta noticia.

Pero la veracidad aquí es lo de menos, puesto que la verdadera finalidad es “cazar” el máximo número de lectores y acumular clics. La mayoría de estas plataformas facturan grandes cantidades de dinero procedentes de la publicidad, ya que suelen ser páginas repletas de banners, anuncios invasivos, promociones comerciales y pop-ups difíciles de “esquivar”.

Un ejemplo del típico de contenido amarillo que incluyen estas páginas web lo ilustra muy bien este vídeo que se hizo viral y cuenta con millones de reproducciones. Aparenta ser una impactante venganza de un león contra una cazadora, pero en realidad no es más que uno de los muchos montajes que circulan por Internet.

 

3. Con intereses ocultos

Existen multitud de falsas informaciones que se difunden a merced de determinados intereses en distintos ámbitos, por ejemplo, en el deportivo. Aunque a priori pueda parecer que es absurdo difundir noticias falsas sobre deportes, si tenemos en cuenta que las apuestas mueven millones de euros, ya no parece algo tan absurdo. 

En realidad se pueden generar tantas fake news como intereses ocultos existan. Una falsa noticia financiera puede inflar (o desinflar) las expectativas de una determinada empresa y desencadenar una drástica reacción en la bolsa.  Es decir, una información falsa puede hacer que caiga la cotización en bolsa de una compañía con el fin de adquirir sus acciones a bajo precio o directamente desacreditarla con mentiras para intentar que quiebre.

Por desgracia, cada vez es más habitual lanzar informaciones falsas que tratan de desprestigiar o dañar la reputación de determinadas empresas, negocios o personas, algo que puede convertirse en delitos de injurias y calumnias en función de la gravedad.

 

¿Por qué tienen cada vez más alcance las fake news?

Analizar las causas del enorme calado que tienen en la sociedad estas informaciones falsas daría para otro post. Quizás la “infoxicación” a la que estamos sometidos, el ritmo de vida acelerado que llevamos o la multitud de impactos informativos que recibimos a diario, son factores que están dando lugar a un lector cada vez menos analítico, menos reflexivo, que se queda en un titular sensacionalista sin profundizar. En definitva, un usuario que considera válido todo aquello que ve en Internet o las redes sociales.

Quizás muchos lectores no quieren saber si una historia es cierta o no, únicamente les basta con que encaje en su forma de pensar, quizás se trata sólo de cierta ingenuidad o de una excesiva credulidad. Lo cierto es que si dudamos de una información, siempre deberíamos verificarla antes de difundirla.

 

¿Cómo detectar una noticia falsa?

Debido al gran aumento de fakes news, en la actualidad existen paginas web especializadas en descubrir noticias falsas como snopes.com, e incluso cuentas de Twitter muy útiles como Maldito Bulo, una plataforma que informa diariamente sobre las noticias falsas recientes más difundidas.

Aunque si dudas de la veracidad de una información, a veces sólo se trata de aplicar el sentido común y hacerte algunas de estas preguntas:

  • ¿Tiene un titular sensacionalista?  Las fake news tienen titulares llamativos, en mayúsculas, exagerados, con signos de exclamación y afirmaciones impactantes que resultan inverosímiles.
  • ¿Está firmada? Las noticias falsas acostumbran a no aparecer firmadas. Si esa información tiene autor, conviene busca el nombre del periodista para comprobar qué otras noticias ha firmado y si son verosímiles.
  • ¿Aparece en un medio conocido?  Si sospechas, entra  en esa web para ver cómo son las otras informaciones que tiene publicadas.
  • ¿Se citan fuentes fiables? Comprueba si en la noticia se citan fuentes oficiales, personas con nombre y apellidos, etc. Si no se cita ninguna fuente, de nuevo, hay que desconfiar.
  • ¿Cómo es la URL de esa web? Muchos de estos sitios usan URL falsa o copian una real imitando fuentes de noticias auténticas y haciendo pequeños cambios en la URL.
  • ¿Cómo es el formato?  Es muy frecuente encontrar noticias falsas repletas de faltas de ortografía o un diseño extraño. En general, tienen un bajo nivel de redacción, abundantes errores de sintaxis y algunas incluso se extraen directamente de medios extranjeros con una herramienta de traducción automatizada.
  • ¿Dudas de esa imagen o vídeo que acompaña a la noticia? Muchas veces la foto puede ser real, pero sacada de contexto. Haz una búsqueda de la foto o vídeo para verificar su procedencia. (Ejemplo: coloca el cursor sobre la imagen, haz clic con el botón derecho y copia la dirección de la imagen en “Google Imágenes”. Es muy probable que veas esa foto acompañando una noticia o contenido muy distinto.)
  • ¿Sólo habla ese medio de la noticia? Si ninguna otra fuente de noticias informa de esa misma historia, es muy posible que sea falsa. Las noticias reales y de interés suelen aparecer en distintos medios de información.
  • ¿Qué dicen los comentarios? Es posible que algún lector ya haya alertado en algún comentario de que ese contenido no es real.
  • ¿Tiene una cronología incoherente? Comprueba si las fechas son coherentes. Multitud de fake news son atemporales, incluso circulan por Internet durante años y no caducan.
  • ¿Se invita a compartirla? Cuando veas que una noticia te invita insistentemente a que la compartas, desconfía. Una noticia cotidiana publicada en un medio serio, simplemente te informa de algo, pero no solicita que la difundas.

Si contribuyes a difundir bulos te conviertes, sin saberlo, en una mera herramienta para conseguir intereses ajenos. No olvides que la información es poder pero lamentablemente, hoy día, la desinformación también es poder.